
La simple acción de beber suficiente agua podría tener un efecto mucho más profundo de lo que se pensaba: no solo apaga la sed, sino que también ayuda a modular la reacción del cuerpo ante el estrés cotidiano.
Un nuevo estudio de la Universidad John Moores de Liverpool, difundido por MINDFOOD, revela que incluso una deshidratación leve intensifica la liberación de cortisol, la hormona clave en la respuesta al estrés. Estos descubrimientos resaltan que mantenerse bien hidratado puede ser una herramienta fundamental para fortalecer la salud física y mental frente a los desafíos diarios.
Hidratación y estrés: resultados clave
La investigación, liderada por Daniel Kashi y Neil Walsh, evaluó a adultos jóvenes sanos, divididos en dos grupos según su consumo diario de líquidos. Uno de los grupos bebía menos de 1,5 litros al día, mientras que el otro superaba las recomendaciones estándar de aproximadamente dos litros para mujeres y 2,5 litros para hombres.
Tras una semana manteniendo estos hábitos, los participantes realizaron una prueba de estrés en laboratorio consistente en hablar en público y resolver cálculos mentales, mientras se monitorizaban sus parámetros fisiológicos.
Ambos grupos reportaron niveles similares de nerviosismo y aumentos en la frecuencia cardíaca durante la prueba. Sin embargo, quienes consumían menos líquidos experimentaron un aumento mucho más notable en los niveles de cortisol.

Para los investigadores, esta diferencia podría cobrar importancia si se repite de manera crónica, dado que la elevación sostenida del cortisol se asocia con un mayor riesgo de enfermedades cardíacas, problemas renales y diabetes. MINDFOOD señala que los participantes deshidratados no informaron más sed que aquellos bien hidratados, pero su orina resultó más oscura y concentrada, demostrando que la sed no siempre refleja fielmente el estado de hidratación.
El papel de la vasopresina y recomendaciones
El mecanismo fisiológico identificado comprende la liberación de vasopresina, una hormona que el cerebro activa ante la deshidratación para ordenar a los riñones conservar agua y mantener el volumen sanguíneo. La vasopresina también amplifica la respuesta al estrés en el cerebro, favoreciendo una mayor liberación de cortisol en situaciones difíciles.
Este proceso genera una doble carga para el organismo: mientras ayuda a preservar agua, incrementa la reactividad ante el estrés, lo que en personas expuestas a presiones cotidianas puede sumar efectos negativos a lo largo del tiempo.

Los autores del estudio recuerdan que la hidratación se integra con otros factores del estilo de vida que afectan la resiliencia al estrés, como el sueño, la alimentación, la actividad física y las relaciones sociales. Como resalta MINDFOOD: “El agua emerge ahora como un aliado potencialmente subestimado en el manejo del estrés”. Añaden que, frente a un escenario donde el estrés crónico constituye una crisis de salud pública, la hidratación destaca por ser una intervención accesible, frente a otras opciones que demandan más tiempo o recursos.
No obstante, los investigadores advierten que el agua no representa una solución única. El estudio se efectuó en un grupo reducido de adultos jóvenes en condiciones controladas, lo que limita la posibilidad de extrapolar estos resultados a la vida diaria, donde los factores estresores varían y se multiplican.
En cuanto a pautas prácticas, los expertos insisten en que las necesidades de agua dependen de la edad, tamaño corporal, actividad física y clima. Bebidas como té, café, leche y alimentos ricos en agua también cuentan para la ingesta diaria.

La clave radica en la constancia más que en la perfección. Un método sencillo para evaluar el estado de hidratación consiste en observar el color de la orina: un tono amarillo pálido indica una hidratación adecuada, mientras que colores más oscuros sugieren aumentar la ingesta de líquidos.
Aunque una hidratación adecuada no elimina los desafíos de la vida, puede otorgar al cuerpo una ventaja fisiológica para afrontarlos, convirtiendo al agua en un recurso fundamental para fortalecer la resiliencia física y mental cada día.