Shinrin-yoku, la solución japonesa que conquista a los que buscan paz mental en tiempos de hiperconexión

Esta práctica milenaria -destaca GQ- invita a reconectar con el entorno natural para combatir los efectos negativos del estrés causado por el uso excesivo de dispositivos y redes

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La práctica japonesa shinrin-yoku emerge
La práctica japonesa shinrin-yoku emerge como solución frente a la ansiedad digital causada por la hiperconectividad (Imagen Ilustrativa Infobae)

En un mundo marcado por la hiperconectividad constante, los trastornos de ansiedad encuentran nuevas formas de arraigo en la vida cotidiana.

Una de ellas, cada vez más reconocida, es la ansiedad digital: un estado de inquietud y estrés estrechamente vinculado al uso de redes sociales, dispositivos móviles y la exposición permanente a flujos de información.

Sin embargo, desde Japón surge una práctica que propone una solución sencilla, accesible y profunda: el shinrin-yoku, también conocido como “baños de bosque”.

La ansiedad digital, una epidemia silenciosa

A diferencia de otras formas de ansiedad que se derivan de la incertidumbre o la anticipación de eventos, la ansiedad digital encuentra su origen directo en los hábitos tecnológicos contemporáneos.

Según la psicóloga Paula Durlofsky, citada en Psychology Today, esta ansiedad se manifiesta de formas diversas: desde el malestar provocado por mensajes negativos o publicaciones en redes, hasta el FOMO (fear of missing out), el síndrome del impostor o la envidia digital. Incluso la separación física del teléfono puede generar angustia.

La ansiedad digital, vinculada al
La ansiedad digital, vinculada al uso de redes sociales y dispositivos, genera malestar emocional y aislamiento moderno (Freepik)

La hiperexposición a estos estímulos no solo deteriora la autoestima y la salud emocional, sino que también propicia una forma de aislamiento moderno: estar conectados virtualmente pero desconectados de lo humano, de lo natural y de uno mismo.

Shinrin-yoku: un retorno al equilibrio

Frente a este fenómeno, según GQ, el shinrin-yoku propone una forma de resistencia natural: apartarse de las pantallas y sumergirse en la calma de los entornos verdes.

Traducido literalmente como “baño de bosque”, este concepto japonés se refiere a la práctica deliberada de pasar tiempo en espacios naturales, no como una actividad física intensa, sino como una inmersión sensorial y contemplativa.

Estudios confirman que el contacto
Estudios confirman que el contacto con la naturaleza mejora la salud mental y combate trastornos como el burnout (agotamiento mwntal) (Imagen Ilustrativa Infobae)

El método no exige condiciones extremas ni desplazamientos lejanos. Si bien el bosque es ideal, también pueden ser válidos parques urbanos, jardines comunitarios o incluso balcones con vegetación.

El objetivo es claro: detenerse, respirar, caminar sin rumbo fijo y permitir que los sentidos se reconecten con la tierra, la luz y el silencio.

Más allá del bosque: beneficios tangibles

Numerosos estudios y experiencias culturales confirman lo que la sabiduría ancestral ya intuía: el contacto con la naturaleza tiene efectos reparadores sobre la mente.

Tal como recoge Vogue España, incorporar elementos vegetales en espacios domésticos, escolares o laborales también ayuda a reducir el estrés, gracias a la estimulación positiva de los mecanismos cerebrales relacionados con la tranquilidad y el equilibrio.

El Shinrin Yoku no solo combate la ansiedad digital, sino que contribuye a disminuir otros malestares modernos como el burnout, la fatiga mental y los trastornos del sueño.

Mejora la capacidad de concentración, estimula la productividad y promueve una vida más activa.

Este enfoque implica una decisión consciente: alejarse, aunque sea por unos minutos al día, de las notificaciones constantes, de la fragmentación de la atención y del bombardeo informativo.

El shinrin-yoku defiende la desconexión
El shinrin-yoku defiende la desconexión consciente como acto de resistencia personal frente a la hiperconectividad (Imagen Ilustrativa Infobae)

Caminar descalzo sobre el pasto, recostarse al sol, contemplar el vaivén de las hojas: acciones aparentemente simples que, practicadas con regularidad, pueden representar un acto de profunda resistencia personal frente al ritmo acelerado de la vida digital.

El valor de no resignarse

El texto original de Paloma González insiste en una idea crucial: aunque la ansiedad se haya vuelto común, no debe considerarse normal.

Tampoco debe tolerarse su proliferación como si fuera una consecuencia inevitable del progreso. Existen herramientas, métodos y prácticas que permiten recuperar el control del bienestar mental, y el shinrin-yoku es una de ellas.

En un tiempo donde estar online parece la única forma de existencia válida, este método japonés recuerda que también es urgente estar presente. No solo en la red, sino en el cuerpo, en la tierra, en la respiración. Volver al bosque, aunque sea simbólicamente, puede ser el primer paso hacia una vida más equilibrada.