
Es un clásico en muchas cocinas mexicanas: un toque de mayonesa para dar sabor a tortas, ensaladas, sándwiches o botanas. Sin embargo, para las personas que viven con diabetes, este pequeño gusto puede convertirse en un gran obstáculo si no se consume con cuidado.
Y no se trata solo de la cantidad de calorías, grasas o sodio que pueda tener, sino de la frecuencia con la que se usa sin tomar en cuenta su impacto en el control de la glucosa.
Según el documento Dietoterapia y alimentos: Paciente con Diabetes Mellitus del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS), la mayonesa debe consumirse con moderación extrema: sólo una vez al mes.
¿Por qué un alimento tan común puede ser un riesgo para tu salud?
La mayonesa tradicional está hecha a base de huevo, aceite y a veces azúcares añadidos. Esto la convierte en un producto rico en grasas saturadas y, en algunos casos, en calorías vacías que no aportan fibra ni nutrientes que ayuden a estabilizar el azúcar en sangre.

Aunque muchas personas creen que usar una “pequeña cucharadita” no hace daño, el problema radica en la suma diaria de estos “detalles” y el efecto acumulativo sobre los niveles de insulina. Además, el hábito de acompañarla con alimentos ultra procesados o panes blancos solo agrava la respuesta glucémica del organismo.
El error más común: creer que la versión “light” es libre
Otro punto que casi nadie corrige es pensar que las versiones light o bajas en grasa pueden usarse sin límites.

Muchas de estas opciones compensan la reducción de grasa con aditivos o azúcares añadidos, lo que podría provocar picos de glucosa si se consumen con frecuencia.
Y aunque su sabor es más suave o parecen “menos dañinas”, siguen siendo alimentos procesados que el cuerpo puede digerir rápidamente, disparando los niveles de azúcar en sangre si no se acompañan de fibra o grasas saludables.
¿Qué recomienda el IMSS como alternativa?
En lugar de mayonesa, la guía del IMSS sugiere optar por grasas más saludables que además pueden ayudar a regular el colesterol y mejorar la sensibilidad a la insulina.
Algunas opciones recomendadas son:

- Aceite de linaza 5 ml 1 cdita
- Aceite de cártamo 5 ml 1 cdita
- Aceite de canola 5 ml 1 cdita
- Aceite de oliva 5 ml 1 cdita
- Aguacate chico 30 g 1/3 de pz
- Ajonjolí 5 g
- Almendras 10 pzas
- Avellanas 8 pzas
- Cacahuate natural 12 pzas
- 1 cdita Nuez 3 pzas
Estas grasas poliinsaturadas y monoinsaturadas pueden incorporarse de forma segura a la dieta en cantidades moderadas y siempre bajo supervisión médica o de un nutriólogo.
¿Cómo puedes corregir este hábito?
- Revisa etiquetas: si compras mayonesa, elige las versiones con menos aditivos, sin azúcares añadidos y con bajo contenido de grasa.
- Limita la frecuencia: no uses mayonesa más de una vez al mes, como indica el IMSS.
- Controla las porciones: si vas a consumirla, una cucharadita es suficiente.
- Mejora el combo: acompaña tus platillos con vegetales, proteína magra y pan integral para evitar picos glucémicos.
- Experimenta con otras grasas: una vinagreta con aceite de oliva, limón y especias puede ser igual de sabrosa y mucho más saludable.