
Tener una excelente salud no sólo depende de la genética o de la suerte, sino también de pequeños hábitos que pueden inclinar la balanza hacia el bienestar o la enfermedad.
Entre las afecciones más silenciosas y letales se encuentran la hipertensión arterial y la diabetes, dos trastornos que afectan a millones de personas en el mundo y que, en muchos casos, son resultado directo del estilo de vida. ¿Podrías estar poniéndote en riesgo sin darte cuenta? Aquí te revelamos cinco prácticas cotidianas que pueden predisponerte a desarrollar estas enfermedades.
¿Qué es la hipertensión arterial y la diabetes?
La hipertensión arterial se manifiesta cuando la fuerza con la que la sangre circula por las arterias es excesivamente alta de manera constante. Este aumento de presión obliga al corazón a trabajar más de lo debido y, con el tiempo, puede derivar en enfermedades cardiovasculares, accidentes cerebrovasculares o insuficiencia renal.
Por otro lado, la diabetes es una afección metabólica en la que el cuerpo no produce suficiente insulina o no la usa de manera eficiente, lo que provoca niveles elevados de glucosa en sangre. Con el tiempo, el exceso de azúcar en el organismo puede causar daños en órganos vitales como el corazón, los riñones y los ojos.

Hábitos diarios que aumentan el riesgo de hipertensión y diabetes
1. Consumir demasiada sal y azúcar
El exceso de sodio eleva la presión arterial al retener líquidos y aumentar el volumen sanguíneo, sobrecargando así las arterias. De igual manera, un alto consumo de azúcar dispara los niveles de glucosa, contribuyendo al desarrollo de resistencia a la insulina y, eventualmente, a la diabetes tipo 2.

2. Sedentarismo extremo
Pasar largas horas sentado, ya sea frente a una pantalla o sin actividad física, ralentiza el metabolismo, favorece el sobrepeso y dificulta la regulación del azúcar en la sangre. Además, la falta de ejercicio afecta la elasticidad de las arterias, incrementando el riesgo de hipertensión.

3. Dormir mal o insuficientemente
El descanso es una pieza clave para la regulación hormonal. Un sueño deficiente altera los niveles de cortisol y adrenalina, aumentando la presión arterial y favoreciendo la resistencia a la insulina. Dormir menos de seis horas por noche de manera habitual puede incrementar las probabilidades de desarrollar diabetes y problemas cardiovasculares.

4. Estrés sin control
El estrés crónico mantiene el cuerpo en un estado de alerta constante, lo que eleva la producción de hormonas como el cortisol y la adrenalina, las cuales pueden aumentar la presión arterial y desregular la insulina. No manejar adecuadamente la ansiedad o la tensión diaria puede convertirse en un factor de riesgo grave.

5. Beber alcohol en exceso
El consumo frecuente y desmedido de alcohol impacta directamente en la presión arterial y en la capacidad del organismo para procesar la glucosa. Además, muchas bebidas alcohólicas contienen grandes cantidades de azúcar, lo que puede contribuir al desarrollo de diabetes.
