
Los españoles consumimos casi el doble de sal de la cantidad diaria recomendada: 10 gramos al día frente a los 5 gramos que propone la Organización Mundial de la Salud (OMS). Para la Fundación del Corazón, esta cantidad debería situarse en 1,25 gramos. Llevar una dieta rica en sal durante un tiempo prolongado puede derivar en ciertos riesgos para la salud, como la hipertensión.
La hipertensión es una condición médica crónica caracterizada por la elevación persistente de la presión arterial en las arterias y que puede ser causada por diversos factores, incluyendo el estilo de vida sedentario, la dieta alta en sodio, el consumo excesivo de alcohol y factores genéticos. Puede desarrollarse sin síntomas evidentes durante años, pero aumenta significativamente el riesgo de enfermedades cardiovasculares como accidentes cerebrovasculares, ataques cardíacos y enfermedad renal crónica.
El tratamiento de la hipertensión generalmente incluye cambios en el estilo de vida, como una dieta saludable baja en sodio, ejercicio regular, control del peso y reducción del consumo de alcohol y tabaco. Sin embargo, eliminar la sal de la dieta no acaba con la presión arterial alta, pero sí ayuda a controlarla.
Los mejores sustitutos de la sal
A aquellas personas cuyos médicos les haya recomendado dejar la sal por completo les puede resultar útil decantarse por algunos sustitutos de la sal que también aporten sabor a las comidas. Es el caso de las especies y las hierbas aromáticas, como la pimienta, el curry, el comino o el orégano, entre muchos que podemos encontrar en las cocinas.
A estas especias pueden unirse el zumo de limón, especialmente para las ensaladas, o la cebolla o el ajo en polvo para aderezar las carnes y los pescados.
En cuanto a optar por el consumo de sal rosa del Himalaya como sustituta de la sal común de mesa, no existe la suficiente evidencia científica que la avale. Además, podríamos caer en un mayor consumo de este tipo de sal al pensar que no es tan dañina.
Cómo cuidar la tensión arterial
En España, el 42,6% de los adultos sufre de hipertensión, según los datos de la Fundación Española del Corazón (FEC). Cuidar la tensión arterial es fundamental para mantener una buena salud cardiovascular y prevenir complicaciones graves como infartos o accidentes cerebrovasculares. Más allá de reducir el consumo de sal, es importante llevar una alimentación equilibrada y saludable, rica en frutas, verduras, cereales integrales y productos bajos en grasas saturadas.
El ejercicio físico regular también desempeña un papel importante en el control de la hipertensión. Se recomienda realizar al menos 150 minutos semanales de actividad aeróbica moderada, como caminar, nadar o andar en bicicleta. Además, mantener un peso corporal saludable reduce la carga sobre el corazón y ayuda a estabilizar la presión arterial.
El manejo del estrés es igualmente importante, ya que el estrés crónico puede elevar los niveles de presión arterial. Técnicas como la meditación, la respiración profunda y el yoga pueden ser útiles para relajarse y reducir la ansiedad. Asimismo, evitar el consumo de alcohol y abandonar el hábito de fumar son medidas fundamentales para proteger el sistema cardiovascular.
Por último, es recomendable realizar controles periódicos de la presión arterial y seguir las indicaciones médicas en caso de necesitar tratamiento farmacológico. La constancia en los hábitos saludables es clave para mantener la presión arterial bajo control y mejorar la calidad de vida.