El poder de los aromas para activar recuerdos que parecían olvidados

Una conexión directa entre el olfato y estructuras cerebrales primitivas explica por qué ciertos estímulos sensoriales despiertan emociones profundas. Qué revela la neurociencia y cómo estas asociaciones influyen en el bienestar

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La memoria olfativa conecta aromas
La memoria olfativa conecta aromas con recuerdos y emociones intensas, según investigaciones de Cleveland Clinic (Imagen Ilustrativa Infobae)

Un aroma inesperado puede transportar de inmediato a una persona a momentos de la infancia, reavivando recuerdos y emociones intensas. De acuerdo con Cleveland Clinic, esta reacción rápida ante ciertos olores tiene un fundamento cerebral relacionado con la memoria olfativa y las emociones.

El recorrido cerebral de los aromas

Los aromas funcionan como llaves que activan recuerdos de personas, lugares y situaciones, ya sean agradables o incómodos. Drew Cumming, psiquiatra de Cleveland Clinic, explica que aunque hoy dependemos principalmente de la visión, las áreas primitivas del cerebro conservan conexiones de épocas en que nuestros antepasados dependían del olfato para sobrevivir. Estas conexiones son responsables del fuerte impacto que ciertos olores ejercen sobre la memoria y la emoción.

El proceso se inicia cuando moléculas odoríferas entran en la nariz y se adhieren a los receptores olfativos situados en la parte posterior. Cada receptor responde a un tipo de molécula y genera señales eléctricas que viajan al cerebro.

Los aromas funcionan como llaves
Los aromas funcionan como llaves neurológicas capaces de activar reminiscencias de infancia y bienestar emocional en segundos (Imagen Ilustrativa Infobae)

El primer destino es el bulbo olfatorio, donde la señal se procesa antes de pasar a estructuras profundas como la corteza piriforme (interpretación del olor), la amígdala (procesamiento emocional) y el hipocampo (formación de recuerdos). Además, los lóbulos frontales participan en el aprendizaje y la toma de decisiones.

Memoria olfativa y emociones: una conexión directa

El cerebro recibe constantemente información sensorial, pero solo crea recuerdos a largo plazo de experiencias relevantes. Los recuerdos ligados al olfato suelen estar cargados de más emoción que los visuales.

Un experimento demostró que los estímulos olfativos producen mayor actividad en la amígdala y generan emociones más intensas que los estímulos visuales. Parte de este fenómeno se explica porque las señales olfativas no pasan por el tálamo (relevo común de otros sentidos), sino que siguen una vía directa hacia las áreas emocionales y de memoria.

El olfato humano activa áreas
El olfato humano activa áreas cerebrales primitivas como la amígdala y el hipocampo, fortaleciendo la asociación entre olores y recuerdos (Imagen Ilustrativa Infobae)

El olfato es, desde una perspectiva evolutiva, uno de los sentidos más antiguos, surgido para identificar alimentos, reconocer parejas y detectar amenazas. Aunque el sistema olfativo humano evolucionó, mantiene funciones similares a las de los animales. Así, los recuerdos olfativos están profundamente ligados a mecanismos de supervivencia.

Infancia, bienestar y aplicaciones clínicas

Para muchas personas, los primeros recuerdos olfativos están relacionados con la infancia. Durante esa etapa, el cerebro vive rápidas fases de desarrollo y formación de conexiones neuronales. Posteriormente, la poda neuronal elimina conexiones menos útiles y fortalece las esenciales, facilitando que los olores vividos en la niñez permanezcan de forma duradera.

Aromas agradables pueden inducir estados
Aromas agradables pueden inducir estados de calma y alegría, y la memoria olfativa podría ayudar en la salud mental y el bienestar (Imagen Ilustrativa Infobae)

En general, los recuerdos olfativos contribuyen al bienestar emocional y mental. Aromas agradables pueden inducir calma y alegría. Algunos estudios citados por Cleveland Clinic sugieren que la memoria olfativa podría ayudar a reducir la inflamación, mejorar el recuerdo en personas con depresión e incluso favorecer una respiración más profunda y lenta.

La relación entre emociones y olfato despierta interés en sus posibles aplicaciones terapéuticas. Si bien Cumming advierte que aún faltan pruebas clínicas concluyentes, evocar recuerdos asociados a fragancias podría resultar útil para sobrellevar episodios de tristeza o agobio. Sin embargo, la eficacia de estas prácticas como tratamiento médico formal aún no ha sido confirmada.

Olores, recuerdos negativos y estrategias de afrontamiento

No todos los aromas despiertan sensaciones placenteras. Algunos pueden evocar recuerdos de experiencias negativas o traumáticas, como sucede en casos de trastorno por estrés postraumático. Estudios recopilados por Cleveland Clinic muestran que ciertos olores pueden funcionar como desencadenantes en estos cuadros. Si esto ocurre, es recomendable consultar a un profesional de la salud mental.

Algunos olores pueden evocar recuerdos
Algunos olores pueden evocar recuerdos negativos o traumáticos; en estos casos se recomienda buscar apoyo profesional y usar estrategias de afrontamiento (Imagen Ilustrativa Infobae)

Para olores que activan recuerdos desagradables o generan ansiedad leve, existen estrategias sencillas de anclaje al presente que ayudan a restaurar la calma y reducir el estrés.

El potencial de la memoria olfativa como herramienta médica está en estudio. Comprender el vínculo entre cerebro, olores, emociones y recuerdos podría abrir nuevas vías para intervenciones clínicas, aunque actualmente esta línea de investigación aún se encuentra en desarrollo.