La vitamina clave para proteger las arterias y mejorar el flujo sanguíneo

Un consumo habitual de aceites naturales y frutos secos favorece el transporte de oxígeno y reduce el riesgo de problemas cardíacos

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La vitamina E actúa como
La vitamina E actúa como antioxidante y favorece el transporte de oxígeno y nutrientes esenciales dentro del cuerpo humano. (Imagen Ilustrativa Infobae)

La vitamina E ha sido identificada como un elemento clave para proteger las arterias y asegurar un flujo sanguíneo saludable, al favorecer la dilatación de los vasos y dificultar la formación de placas que pueden obstruir la circulación.

De acuerdo con información de la Asociación Americana del Corazón, los beneficios de este micronutriente van más allá de la protección vascular e impactan directamente en la prevención de complicaciones cardíacas a largo plazo.

El aporte regular de vitamina E en la dieta no solo refuerza la integridad del endotelio (la capa interna de los vasos sanguíneos), sino que también previene el daño oxidativo causado por los radicales libres.

El consumo regular de vitamina
El consumo regular de vitamina E refuerza el endotelio vascular y previene daños oxidativos causados por radicales libres. (Imagen Ilustrativa Infobae).

Datos de Mayo Clinic también señalan que este antioxidante neutraliza procesos químicos que afectan moléculas como el ADN y los lípidos, contribuyendo a mantener un flujo sanguíneo constante y facilitando el transporte de oxígeno y nutrientes esenciales a los tejidos corporales.

Además, uno de los principales efectos de la presencia óptima de esta vitamina en el organismo es la mejora de la elasticidad arterial.

Especialistas destacan que ello permite el ensanchamiento de las arterias y la prevención de la formación de placas de ateroma.

Esta capacidad resulta decisiva para reducir el riesgo de obstrucciones que puedan desembocar en enfermedades cardíacas, al mantener la circulación sin impedimentos y evitar el endurecimiento vascular.

Una adecuada presencia de vitamina
Una adecuada presencia de vitamina E en la dieta mejora la elasticidad arterial y previene la formación de placas de ateroma.(Imagen Ilustrativa Infobae)

El consumo de vitamina E desde fuentes naturales mejora su absorción y eficacia

Este compuesto es liposoluble, lo que significa que su absorción se potencia en combinación con grasas saludables, alimentos como el aceite de oliva y los frutos secos proporcionan el entorno ideal para su asimilación.

Incluir estos productos en la alimentación diaria ayuda a bloquear la oxidación del colesterol LDL —conocido como colesterol malo—, un mecanismo que, si no se controla, precipita el depósito de grasa en las paredes arteriales y el avance de alteraciones cardiovasculares.

El mantenimiento de la fluidez sanguínea y la protección cardíaca dependen, por tanto, del freno que la vitamina E imprime sobre reacciones químicas perjudiciales.

Este nutriente también interviene en la formación de glóbulos rojos y, al interactuar con otras vitaminas esenciales, amplifica la respuesta inmunológica del organismo.

Nutricionistas recomiendan priorizar las fuentes naturales sobre los suplementos sintéticos para cubrir los requerimientos diarios de este antioxidante.

Una dieta variada, rica en semillas, aceites vegetales y vegetales de hoja verde, como espinaca y brócoli, es suficiente para obtener el beneficio pleno de la vitamina E sin necesidad de acudir a fármacos.

Los especialistas advierten además que las dosis altas provenientes de suplementos pueden alterar otros procesos biológicos, a diferencia del consumo a través de los alimentos, que se considera plenamente seguro y beneficioso.

Selección de alimentos ricos en
Selección de alimentos ricos en vitamina E, como salmón, huevos, maní, espárragos, chocolate y mango. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Incorporar productos como palta, almendras y vegetales frescos garantiza una absorción equilibrada y constante, optimizando la salud del sistema circulatorio en su conjunto.