
En muchos hogares mexicanos, el desayuno no está completo sin una pieza de pan con mantequilla o ciertas comidas suelen prepararse con un toque de margarina.
Es parte de nuestras costumbres, pero también un hábito que puede volverse riesgoso si no se modera —sobre todo en personas con diabetes tipo 2 o que desean controlar su insulina.
De acuerdo con la guía Dietoterapia y alimentos: Paciente con Diabetes Mellitus del IMSS, la mantequilla y la margarina deben consumirse con moderación extrema.
¿Por qué puede ser peligroso?
La diabetes no solo se trata de evitar el azúcar en el café. Las grasas, especialmente las saturadas y trans, también juegan un papel importante.

Su consumo excesivo afecta la capacidad del cuerpo para usar adecuadamente la insulina, la hormona que regula el azúcar en sangre. Esto puede provocar que los niveles de glucosa suban sin que te des cuenta, y a largo plazo, elevar el riesgo de complicaciones cardiovasculares.
Además, estos productos suelen utilizarse en preparaciones calientes, lo que puede degradar su composición y hacerlas aún más dañinas cuando se consumen frecuentemente.
¿Cada cuánto debo comer margarina o mantequilla?
De acuerdo con la guía del IMSS, las personas que tienen diabetes o que están cuidando su azúcar, deben limitarse a comer una sola vez al mes este tipo de insumos.
¿La razón? Estos productos son altos en grasas saturadas y trans, las cuales no solo aumentan los niveles de colesterol en sangre, sino que también pueden interferir con la sensibilidad a la insulina, provocando picos de glucosa.

¿Qué opciones recomienda el IMSS?
La buena noticia es que no necesitas renunciar al sabor. Existen alternativas mucho más saludables que, en pequeñas cantidades, no solo ayudan a evitar los picos de glucosa, sino que también pueden proteger tu salud cardiovascular. Entre las opciones para cocinar recomendadas por el IMSS están:
- Aceite de linaza – 1 cucharadita (5 ml)
- Aceite de cártamo – 1 cucharadita (5 ml)
- Aceite de canola – 1 cucharadita (5 ml)
- Aceite de oliva – 1 cucharadita (5 ml)
Estos aceites son ricos en ácidos grasos esenciales, como el omega-3 y omega-6, que ayudan a reducir la inflamación y mantener estables los niveles de colesterol y azúcar en sangre.
¿Cómo incluirlos en tu dieta diaria?
Puedes usar estas grasas saludables en ensaladas, para saltear vegetales, preparar una vinagreta o dar sabor a guisados sin recurrir a mantequilla.
También puedes añadir unas gotas de aceite de linaza sobre frutas o avena, o usar aceite de oliva en lugar de margarina para untar una tostada integral.
Si vives con diabetes, el truco no está en prohibirte todo, sino en saber qué grasas elegir y cuándo consumirlas. La clave está en la frecuencia, la cantidad y la calidad de las grasas.