
En la era actual, la nutrición se ha convertido en una preocupación central debido a los cambios en los hábitos alimentarios, la globalización y el acceso a productos procesados. La sociedad enfrenta retos como el aumento de enfermedades relacionadas con la alimentación, como la obesidad y la diabetes, mientras se promocionan dietas contradictorias y tendencias no siempre respaldadas por evidencia científica. Además, la creciente demanda de alimentos rápidos y la influencia de la industria alimentaria plantean dudas sobre la calidad de lo que consumimos.
Por tanto, llevar una alimentación saludable es esencial para mantener el bienestar físico y prevenir enfermedades crónicas. Esto implica ser consciente de los riesgos asociados al consumo de determinados productos, como los ultraprocesados, las grasas saturadas y la carne roja en exceso. Aunque la carne es una fuente importante de proteínas, su consumo desmedido puede estar relacionado con problemas de salud, como enfermedades cardiovasculares y cáncer. No obstante, este tipo de afirmaciones hay que entenderlas siempre dentro de un contexto y, en consecuencia, atender a las explicaciones de los expertos.

Estos son los riesgos de consumir carne roja
La carne roja ha sido catalogada como un posible carcinógeno tipo 2A por la Organización Mundial de la Salud (OMS), lo que significa que su consumo excesivo puede aumentar el riesgo de desarrollar ciertos tipos de cáncer. Sin embargo, este riesgo no es unívoco, y existen matices a considerar, según diversos expertos en nutrición y salud. Tal y como explica la oncóloga especialista en oncología integrativa, Cristina Sánchez, en el podcast de comiendoconmaria, ella misma tiene dudas sobre esta categorización. “La carne roja tiene dos problemas, la procedencia y el cocinado”, explica.
De esta forma, cuando consumes carne de un animal que ha estado sometido a estrés, antibióticos y sustancias no naturales, estás ingiriendo esas toxinas. “Esa carne no va a estar bien porque ya ha habido mucha inflamación en ese cuerpo, ese animal ha estado sometido a muchísimas sustancias a las que no debe y te estás comiendo eso en su carne”, asegura.
Además de esto, también hay que tener en cuenta la forma en la que se cocina. Cocinar carne a altas temperaturas, especialmente a la brasa, genera sustancias como hidrocarburos y aminas, que son potencialmente carcinógenas. No obstante, a pesar de sus riesgos, muchos dudan sobre cuál es el riesgo real del consumo de carne roja.
“La carne la ha consumido la humanidad durante mucho tiempo”, empieza diciendo la oncóloga. De esta forma, hace una valoración del desarrollo de cáncer y el consumo de carne por sí solo “Si la carne proviene de un animal alimentado con pasto, de una producción sostenible y luego no la cocinas a unas altas temperaturas y tienes mimo en su procesado, creo que no es perjudicial”, dice. Así, la experta matiza que hay que reflexionar sobre qué es lo que está pasando con la carne para haber pasado de ser un alimento base en la dieta de los humanos durante años a convertirse en un alimento potencialmente peligroso. “Va mucho más allá y están involucrados muchos factotres”, concluye.