Receta de orejas de Carnaval, el sencillo postre tradicional gallego con un resultado delicioso y muy crujiente

Este peculiar dulce recibe su nombre por la tan característica forma que tiene, similar a la oreja de un cerdo

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Oreja de carnaval, un postre
Oreja de carnaval, un postre gallego (Shutterstock)

El Carnaval no solo es una explosión de coloridos disfraces y animadas fiestas, sino que es también una celebración gastronómica en toda regla. Esta festividad, una de las más esperadas del año para muchos españoles, se celebra en prácticamente todo el país y está profundamente arraigada en la cultura local de cada provincia, ciudad, pueblo o municipio. Cada región celebra su Carnaval a su manera, acompañando las fiestas de sus propias recetas dulces y saladas que reflejan las costumbres y sabores de cada comunidad.

Algunas de las delicias que se asocian a los días de Carnaval son los frisuelos asturianos, las sopaipas cordobesas o las sopas de miel canarias. En Aragón, optan por lo salado con su longaniza cocinada en puchero, mientras que en Castilla-La Mancha celebran con sus flores fritas y nuégados. Una de las recetas más conocidas y queridas de la cocina carnavalesca son las orejuelas u orejas de Carnaval, un postre tradicional de Galicia y de León al que merece la pena dar una oportunidad.

Este peculiar dulce recibe este nombre por la tan característica forma que tiene, similar a la oreja de un cerdo. Esta forma se debe a que, tradicionalmente, este postre acompañaba los días de matanza, fechas que coincidían habitualmente con el inicio del Carnaval, por lo que este postre ha pasado a asociarse a estas jornadas de fiesta y disfrute. Se trata de una masa frita muy fina y ligera, cubierta con azúcar glas, que se convierte en un bocado dulce y crujiente delicioso, perfecto para acompañar un café o una copa de licor tradicional.

Receta de orejas de Carnaval

Esta receta tiene raíces en la repostería gallega y se ha transmitido de generación en generación, con ligeras variaciones en los ingredientes según la familia o la región. Se preparan con una masa frita que se espolvorea con azúcar, con una textura delicada y un sabor a anís y cítricos muy característicos que las convierten en una delicia irresistible.

Ingredientes

  • 500 g de harina de trigo
  • 100 g de mantequilla derretida
  • 2 huevos
  • 100 ml de leche o agua
  • 50 g de azúcar
  • 1 pizca de sal
  • Ralladura de 1 limón o naranja
  • 1 chupito de anís (opcional)
  • Aceite para freír (preferiblemente de girasol)
  • Azúcar glas para espolvorear

Cómo hacer orejas de carnaval, paso a paso

  1. Preparar la masa: En un bol grande, mezcla la harina con la sal y el azúcar.
  2. Incorporar líquidos: Añade los huevos batidos, la mantequilla derretida, la ralladura de limón o naranja y el anís.
  3. Amasar: Agrega la leche poco a poco y amasa hasta obtener una masa elástica y homogénea. Deja reposar durante 30 minutos cubierta con un paño.
  4. Estirar la masa: Divide la masa en porciones y estira con un rodillo hasta obtener láminas muy finas.
  5. Cortar las orejas: Corta la masa en formas irregulares o en triángulos alargados.
  6. Freír: Calienta abundante aceite en una sartén y fríe las orejas hasta que estén doradas y crujientes. Escurre sobre papel absorbente.
  7. Espolvorear con azúcar glas: Antes de servir, espolvorea con azúcar glas o azúcar normal.

¿Cuántas raciones se obtienen de esta receta?

Con esta cantidad de ingredientes, se obtienen aproximadamente 20-30 orejas, dependiendo del tamaño y grosor de cada una.

¿Cuál es el valor nutricional de cada porción?

Cada oreja de carnaval (aprox. 30 g) contiene aproximadamente:

  • Calorías: 150 kcal
  • Grasas: 7 g
  • Grasas saturadas: 2 g
  • Carbohidratos: 18 g
  • Azúcares: 5 g
  • Proteínas: 2 g

Cabe señalar que estas son estimaciones, y los valores nutricionales precisos dependen de los ingredientes específicos utilizados en la preparación y las cantidades de cada porción.

¿Cuánto tiempo se puede conservar esta preparación?

Las orejas de carnaval se conservan hasta 5 días en un recipiente hermético a temperatura ambiente. Para mantener su textura crujiente, evita la humedad y el contacto con el aire.

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