
La forma en que una persona camina puede revelar mucho de su personalidad. La postura corporal, la dirección de la mirada y la manera de avanzar por la calle ofrecen pistas sobre su autoestima, estado emocional y sentimientos. Estos gestos, lejos de ser simples hábitos, forman parte de la comunicación no verbal y pueden reflejar lo que ocurre en el interior de cada persona.
El lenguaje corporal, y en particular la postura al caminar, constituye una ventana hacia el mundo emocional. Caminar con la espalda recta, pasos firmes y la mirada al frente suele asociarse con confianza, seguridad y liderazgo. Esta actitud transmite la imagen de una persona que siente su vida bajo control y con alta autoestima.
Por el contrario, una postura encorvada y la mirada hacia el suelo pueden interpretarse como señales de baja autoestima, inseguridad o falta de energía. Estos comportamientos no solo afectan la percepción de los demás, sino que también pueden influir en la propia autopercepción.
Santiago Chemes, licenciado en psicología y especialista en comunicación no verbal, explicó a Infobae que si la persona camina por un lugar seguro (sin temor a caerse por las baldosas flojas, por ejemplo), y lo hace mirando hacia abajo, con la cabeza gacha, se conecta básicamente con pensamientos negativos.

“Si la persona siempre está caminando con la cabeza gacha puede tener que ver con baja autoestima. También puede ser que no quiera establecer contacto social con otras personas. Entonces, dentro de la comunicación no verbal, son comportamientos negativos“, afirmó el experto.
Las diferencias entre caminar erguido y hacerlo encorvado, así como entre mirar al frente o al suelo, han sido objeto de atención en la psicología y la observación social. Quienes evitan el contacto visual y prefieren mirar al suelo pueden estar manifestando una sensación de vulnerabilidad o una necesidad de protegerse de juicios externos. Este gesto puede funcionar como una barrera ante la confrontación visual, especialmente en entornos sociales donde la presión o la evaluación de los demás resulta intensa.
Los distintos significados, según la psicología y la comunicación no verbal
Caminar mirando al suelo puede estar vinculado a distintos sentimientos, como inseguridad, tristeza o incluso depresión. También puede indicar un posible desánimo, sugiriendo que la persona atraviesa un momento emocionalmente difícil.

El licenciado Chemes señaló: “Quizás la persona esté atravesando un estado de depresión mayor por unos meses o un duelo, por una ruptura de pareja o la muerte de un ser querido. Entonces, por un tiempo camina de esa manera. Habría que ver si siempre lo hace y lo ha hecho toda la vida. Si es así, estamos hablando ya de un patrón de comunicación no verbal habitual, con lo cual esa persona podría tener pensamientos y emociones primariamente negativas", detalló.
Además, la timidez desempeña un papel relevante: quienes experimentan ansiedad social suelen evitar el contacto visual como estrategia para reducir la intensidad de las interacciones y minimizar la exposición a situaciones incómodas. En estos casos, mirar al suelo se convierte en un mecanismo de defensa ante escenarios percibidos como amenazantes.
No obstante, la interpretación de estos comportamientos no es universal. El contexto cultural influye de manera significativa en el significado de caminar mirando al suelo.

En algunas sociedades, evitar el contacto visual y dirigir la mirada hacia abajo puede considerarse una muestra de respeto o sumisión ante figuras de autoridad.
Por ello, resulta fundamental analizar estos gestos dentro del marco de las normas sociales y costumbres locales, ya que lo que en un entorno puede interpretarse como inseguridad, en otro puede ser visto como cortesía o deferencia.
En situaciones donde este comportamiento se presenta de forma persistente y afecta la calidad de vida, resulta recomendable buscar la orientación de un profesional de la salud mental. Un especialista puede ayudar a identificar las causas subyacentes y proponer estrategias de afrontamiento adecuadas.

Existen, además, otros matices a considerar y que no son tan graves. Algunas personas caminan mirando hacia abajo por simple distracción, por tendencia a la introspección o como parte de su personalidad reservada.
“Puede ocurrir que una persona baje la mirada porque está en un estado introspectivo. En estos momentos, la atención se centra en su mundo interno, en pensamientos e ideas abstractas, y se desconecta en parte de lo que sucede a su alrededor en la realidad cotidiana", explicó el experto.
Finalmente, el licenciado Chemes afirmó: “Existe un sistema integrado por el comportamiento, el estado interno y el pensamiento. Estos tres elementos se encuentran conectados: un cambio en la conducta o en la expresión gestual puede modificar cómo se siente una persona y también influir en sus pensamientos. De igual manera, cambiar la forma de pensar afecta las emociones y la manera en que uno se expresa. A su vez, un cambio en el estado emocional tiene impacto sobre los pensamientos y el comportamiento, tanto verbal como no verbal. Los tres componentes se influencian entre sí de forma continua”.
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