
¿Y si la clave para combatir enfermedades neurológicas como el alzhéimer, la epilepsia o el glioblastoma se escondiera en las grasas que recubren las neuronas y no en los genes ni en las proteínas? Este interrogante es el motor de la meliterapia, una estrategia biomédica emergente que propone modificar los lípidos de las membranas neuronales para restaurar funciones cerebrales alteradas.
Según un análisis de The Conversation, los primeros resultados de esta aproximación abren perspectivas inéditas para tratar patologías resistentes a los métodos tradicionales. La Meliterapia (Membrane Lipid Therapy) representa un cambio de paradigma en la neurociencia: en lugar de atacar proteínas o modificar el ADN, esta técnica interviene en el entorno lipídico de las membranas celulares, esa “alfombra” sobre la que se apoyan las proteínas.
Enrico Castroflorio, neurocientífico de la Universidad de les Illes Balears, señala que esta intervención podría permitir que muchas proteínas recuperen su forma y función originales, ofreciendo una vía distinta a la búsqueda de la “molécula mágica” que explique el origen de las enfermedades.
La membrana neuronal: mucho más que un envoltorio
Para imaginar la función de los lípidos, puede pensarse en la membrana celular como el “suelo” de una casa con muebles (las proteínas). Si el suelo es irregular, algunos muebles no se mantendrán estables. De modo similar, los lípidos de la membrana neuronal no son simples envolturas; son estructuras dinámicas que influyen en la comunicación entre neuronas, la protección frente al estrés oxidativo y la supervivencia celular.
El equilibrio entre colesterol, fosfolípidos y ácidos grasos resulta crucial para el funcionamiento del sistema nervioso. Su alteración puede provocar desajustes que desemboquen en enfermedades neurológicas.

A diferencia de los tratamientos que intentan corregir defectos genéticos o modificar proteínas concretas, la meliterapia busca restaurar la armonía lipídica de las membranas neuronales. The Conversation afirma que ya se desarrollan lípidos sintéticos capaces de integrarse en la membrana y modificar su organización. Uno de estos compuestos, testado en modelos experimentales de alzhéimer, consiguió restablecer la función de proteínas alteradas, lo que sugiere la posibilidad de reparar circuitos neuronales dañados sin necesidad de fármacos invasivos ni alteraciones genéticas.
La intervención consiste en ajustar el tipo de lípidos presentes en la membrana, lo cual puede modificar la estructura y comportamiento de las proteínas asociadas. Así, al corregir los desequilibrios, se procura restablecer las funciones neuronales y frenar el avance de trastornos que han mostrado gran resistencia a los tratamientos comunes.
Aplicaciones prácticas: alzhéimer, epilepsia y glioblastoma
La versatilidad de la meliterapia se advierte al aplicarse a distintas patologías neurológicas. En el caso del alzhéimer, las neuronas pierden colesterol y ciertos fosfolípidos, dificultando la formación de sinapsis. Es como si las rutas de comunicación entre ciudades quedaran cortadas por el mal estado de las carreteras.

Un estudio citado por The Conversation demostró que aumentar los niveles de omega-3 mejora la memoria en ratones. Si bien los resultados en humanos aún no son concluyentes, ya se están probando fármacos que estabilizan las membranas neuronales, con el objetivo de frenar el deterioro cognitivo.
Para la epilepsia, la meliterapia apunta a reparar membranas neuronales dañadas, a fin de reducir crisis resistentes a medicamentos. Ajustar los lípidos cerebrales, especialmente con omega-3 como DHA y EPA, ayuda a reducir la hiperexcitabilidad neuronal. Se puede comparar con poner aislante en un cable eléctrico defectuoso para evitar cortocircuitos.
Los ensayos clínicos en humanos están en fase preliminar, pero la combinación de meliterapia y nanotecnología permite vislumbrar terapias más precisas y personalizadas, e incluso la posibilidad de sustituir tratamientos convencionales en casos de epilepsia refractaria.

En el glioblastoma, uno de los tumores cerebrales más agresivos, la meliterapia también desmotró resultados relevantes. The Conversation reporta que un tratamiento experimental basado en lípidos, combinado con radio y quimioterapia, aumentó la supervivencia de pacientes recientemente diagnosticados, sobre todo en aquellos con metilación del gen MGMT, una característica genética que mejora la respuesta a la quimioterapia. El fármaco meliterapéutico fue bien tolerado, sin aparición de efectos adversos nuevos, lo que sugiere un beneficio potencial para este grupo.
El gen MGMT podría imaginarse como el mecánico de un taller que repara autos. Normalmente, su función es positiva, pero en el glioblastoma ayuda al tumor a resistir los efectos del tratamiento. Cuando el gen está metilado, el “mecánico” queda fuera de servicio, el tumor pierde defensa y la meliterapia combinada se vuelve más efectiva.
Retos y límites actuales
Pese a estos avances, enfrenta desafíos importantes. La barrera hematoencefálica —una “muralla” que protege el cerebro— dificulta el paso de muchas sustancias desde la sangre. Algunos lípidos pueden atravesarla, pero otros necesitan transportadores especiales, como nanopartículas, para llegar al tejido cerebral.
Diseñar moléculas lipídicas que actúen solo en el órgano o tejido objetivo, sin interferir con funciones normales de otros sistemas, es otro reto crucial. La especificidad y la seguridad de los compuestos meliterapéuticos resultan estratégicas para evitar “fuegos cruzados” en el organismo.

La personalización de tratamientos es otro desafío: cada cerebro responde distinto a una intervención lipídica, igual que no existe un solo tipo de zapato que calce perfecto en todos los pies. Se requieren terapias individuales, ajustadas a la biología de cada paciente.
Más allá de una terapia: un cambio de perspectiva
La meliterapia representa más que una nueva terapia; propone repensar el abordaje de la salud cerebral. En palabras de Enrico Castroflorio, citado por The Conversation: “No es una terapia más: es un cambio de paradigma”. Ya no se busca una única molécula culpable de las enfermedades neurológicas, sino que se explora la armonía entre grasas y proteínas en la membrana celular como clave para comprender y tratar los trastornos más complejos del cerebro.
En lugar de concentrarse únicamente en genes o proteínas, la meliterapia plantea que el equilibrio lipídico en la membrana neuronal puede ser determinante para la salud cerebral. En ese límite entre el interior y el exterior de la neurona, podría estar la clave para restaurar funciones perdidas y aportar esperanza ante enfermedades neurológicas graves.
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