El impacto de los picos de glucosa en la salud: cómo prevenirlos y sus consecuencias a largo plazo

Este tipo de aumento, a menudo causado por una dieta inadecuada, son un fenómeno común que puede tener repercusiones en la salud, mucho más allá de lo que normalmente se cree

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La glucosa es una fuente
La glucosa es una fuente crucial de energía para el cuerpo (Imagen Ilustrativa Infobae)

Un aumento repentino en los niveles de azúcar en la sangre puede parecer inofensivo, pero sus efectos a corto y largo plazo pueden ser importantes.

Según el MD Anderson Cancer Center, cuando el azúcar en la sangre se eleva rápidamente, el páncreas responde liberando insulina para procesar el exceso. Sin embargo, este mecanismo natural puede sobrecargarse con el tiempo, lo que lleva a problemas como resistencia a la insulina, prediabetes y, eventualmente, diabetes tipo 2.

Además, los picos de glucosa pueden endurecer y estrechar los vasos sanguíneos, aumentando el riesgo de enfermedades cardiovasculares.

Mantener el equilibrio de azúcar
Mantener el equilibrio de azúcar en el organismo es esencial para prevenir complicaciones metabólicas(Imagen Ilustrativa Infobae)

Estos picos ocurren principalmente al consumir alimentos ricos en carbohidratos refinados o procesados, como pan blanco, dulces y refrescos, sin combinarlos con otros nutrientes como fibra o proteínas.

Este fenómeno no solo afecta a personas con diabetes, sino también a quienes no padecen esta enfermedad, ya que niveles elevados de glucosa durante períodos prolongados pueden ser tóxicos para los vasos sanguíneos, contribuyendo a problemas como hipertensión arterial y acumulación de grasa abdominal.

El consumo excesivo de alimentos
El consumo excesivo de alimentos ricos en carbohidratos refinados o procesados puede contribuir a problemas metabólicos (Imagen ilustrativa Infobae)

¿Qué sucede en el cuerpo durante un pico de glucosa?

Cuando se ingieren carbohidratos, estos se descomponen en glucosa, que entra al torrente sanguíneo. Según Healthline, el páncreas libera insulina para que las células absorban esta glucosa y la utilicen como energía.

Sin embargo, si el nivel de azúcar es demasiado alto, el cuerpo almacena el exceso como grasa. Este proceso, aunque natural, puede volverse problemático si se repite con frecuencia.

En personas con diabetes, la situación es más grave. Al no producir insulina o no usarla de manera eficiente, los picos de glucosa pueden causar síntomas inmediatos como fatiga extrema, sed intensa y visión borrosa.

En casos severos, el cuerpo comienza a quemar grasa para obtener energía, lo que genera cuerpos cetónicos que, en grandes cantidades, pueden acidificar la sangre y dañar órganos vitales como los riñones y el corazón.

Consecuencias a largo plazo de los picos de glucosa

El impacto de los picos de glucosa no se limita a los síntomas inmediatos. Según el MD Anderson Cancer Center, el consumo excesivo de azúcar puede sobrecargar al páncreas, lo que eventualmente conduce a resistencia a la insulina.

Esto no solo aumenta el riesgo de diabetes tipo 2, sino que también contribuye a problemas como obesidad, hipertensión y colesterol alto.

Además, los picos repetidos pueden causar neuropatía, una afección que afecta los nervios y provoca pérdida de sensibilidad en extremidades como dedos de manos y pies. También se asocian con problemas de visión y daño renal. Según Healthline, la obesidad, que afecta a más del 40% de los adultos en Estados Unidos, está estrechamente vinculada con la dificultad del cuerpo para controlar los niveles de azúcar, exacerbando estos riesgos.

Estrategias para prevenir los picos de glucosa

El MD Anderson Cancer Center destaca la importancia de elegir carbohidratos complejos, como arroz integral y pan de trigo entero, en lugar de sus versiones refinadas.

Estos alimentos contienen fibra, que no solo ayuda a evitar los picos de glucosa, sino que también prolonga la sensación de saciedad, reduciendo el riesgo de comer en exceso.

La versión refinada del arroz
La versión refinada del arroz puede causar incrementos rápidos de glucosa en sangre (Imagen Ilustrativa Infobae)

Otra recomendación clave es reducir el consumo de azúcares añadidos. Según Healthline, el estadounidense promedio consume 71 gramos de azúcar al día, lo que equivale a 270 calorías de “calorías vacías”.

Este exceso está relacionado con resistencia a la insulina. Optar por edulcorantes naturales o reducir gradualmente la cantidad de azúcar en la dieta puede ser una solución efectiva.

El papel del ejercicio y el control del peso

La Organización Mundial de la Salud recomienda al menos 150 minutos de ejercicio moderado o 75 minutos de ejercicio vigoroso a la semana.

Sin embargo, advierte que el ejercicio intenso puede liberar adrenalina, lo que podría elevar temporalmente los niveles de azúcar. Por ello, se sugiere optar por actividades moderadas como caminar o nadar.

Mantener un peso saludable también es crucial. Según Healthline, perder entre el 5% y el 10% del peso corporal puede mejorar significativamente el control de la glucosa en personas con obesidad.