Más de 11 millones de peruanos carecen de agua potable segura

La ausencia de redes y servicios básicos incrementa los riesgos para comunidades vulnerables y exige fortalecer campañas de concienciación medioambiental

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Sequía en la sierra podría
Sequía en la sierra podría generar escasez de agua y alimentos en Lima

Más de 11 millones de peruanos no tienen acceso adecuado a agua potable, una situación que representa uno de los principales retos en el país, incluso ante recientes esfuerzos sociales e institucionales. En el marco del Día Mundial del Agua, esta carencia resalta la urgencia de fortalecer la educación y la cultura de cuidado del recurso, cuya disponibilidad enfrenta múltiples amenazas.

En Perú, el acceso seguro y constante al agua sigue siendo una promesa incumplida para millones de personas. La falta de conexiones a la red pública y la ausencia de servicios de saneamiento básico exponen a la población a riesgos sanitarios permanentes. Además, la brecha de acceso afecta especialmente a comunidades vulnerables, mientras fenómenos como el cambio climático y los bajos niveles de disponibilidad en ciudades como Lima agravan el panorama nacional.

Según fuentes oficiales, más de 3,5 millones de personas en Perú no disponen de una conexión a la red pública de agua potable. Al mismo tiempo, 7,6 millones carecen de servicios de alcantarillado, lo que incrementa el riesgo de enfermedades y dificulta mantener condiciones mínimas de salubridad. Estos datos muestran una problemática persistente que limita el bienestar y la salud pública en todo el territorio.

Las consecuencias por la falta
Las consecuencias por la falta de agua en Lima y Callao serían catastróficas. (Andina)

La presencia de esta brecha, unida a la vulnerabilidad frente al clima y a la limitada infraestructura, exige no solo mayores inversiones, sino también una movilización colectiva por el uso responsable del agua. Es crucial promover una cultura de cuidado y dar prioridad a la educación y la participación ciudadana.

Lima frente al desafío de la escasez hídrica

En el caso de Lima, la situación es especialmente preocupante. La capital peruana dispone de solo 125 m³ de agua por habitante al año, un volumen muy por debajo del umbral de 1.000 m³ establecido por la Organización Mundial de la Salud como criterio de escasez hídrica.

Esta condición sitúa a Lima y Callao entre las ciudades más vulnerables del continente en materia de agua, debido al crecimiento poblacional y a los efectos de fenómenos climáticos como las sequías y el retroceso de los glaciares andinos, fundamentales para el abastecimiento urbano.

La presión demográfica, junto con las deficiencias en infraestructura, complica la distribución equitativa del recurso. Así, cualquier alteración en el ciclo natural podría poner en riesgo la sostenibilidad del suministro en el mediano plazo, según coinciden especialistas.

Sequía en la sierra podría
Sequía en la sierra podría generar escasez de agua y alimentos en Lima. (Andina)

Riesgo futuro por el cambio climático y necesidad de acción

A largo plazo, las proyecciones advierten un escenario más crítico para Perú. Diversos estudios estiman que, como consecuencia del cambio climático, el país podría contar con solo el 60% del agua potable actualmente disponible en los próximos cuarenta años.

Esta previsión refuerza la urgencia de proteger las fuentes hídricas y de adoptar soluciones naturales en la gestión del recurso. Impulsar políticas públicas y fortalecer estrategias de adaptación se vuelve fundamental para evitar una crisis mayor y garantizar el acceso universal al agua en las próximas décadas.

Las alteraciones del clima, acompañadas de la alta demanda urbana, subrayan la importancia de tomar medidas inmediatas para no comprometer la salud pública ni el desarrollo económico del país.

Educación y conciencia ciudadana en el cuidado del agua

En respuesta al desafío, campañas educativas promueven un cambio en la relación de la sociedad con el agua. El programa “Guardianes del Agua” orienta a niños y familias hacia la reflexión y el aprendizaje sobre el valor del recurso.

Esta iniciativa utiliza dinámicas simbólicas, como la entrega de botellas imposibles de abrir y la proyección de películas vinculadas a la crisis de agua, para sensibilizar a los más jóvenes sobre la dificultad real de acceder a este recurso en diversas regiones del país.

La directora ejecutiva de Aquafondo, Mariella Sánchez, resalta la importancia de que los niños se conviertan en agentes de cambio en sus hogares y comunidades. En palabras de Sánchez, en una ciudad como Lima, ubicada en un entorno desértico y con alta vulnerabilidad frente a la escasez hídrica, el cuidado del agua es un desafío prioritario.