Un operativo de la Municipalidad de Santa Anita permitió detectar la existencia de un establecimiento clandestino dedicado a la elaboración y distribución de chifles, conocidos popularmente como “chifles del terror”, que funcionaba en condiciones insalubres y sin registro sanitario, representando un peligro para la salud pública.
Preparación entre suciedad y riesgo
El local intervenido, ubicado en las calles San Marcos de Santa Anita, operaba sin la debida autorización y sus instalaciones mostraban un grado de abandono evidente. Durante la inspección, el personal de fiscalización constató que el área de preparación no contaba con protocolos básicos de higiene: los utensilios estaban cubiertos de grasa acumulada, las paredes mostraban deterioro visible y los trabajadores evitaron dar declaraciones al esconderse en los baños tras percatarse de la presencia de las autoridades municipales.
Uno de los hallazgos más preocupantes fue el uso de aceite reciclado de color negro, almacenado en baldes abiertos y expuestos a la intemperie. El aceite impregnaba los implementos y confería un tono oscuro al producto. Las bolsas de chifles, según los inspectores, tampoco presentaban información sobre procedencia, registro sanitario ni fecha de vencimiento.

Proceso sin control y almacenamiento peligrosos
Al examinar el proceso de elaboración, se verificó que los plátanos eran remojados en recipientes sucios, ubicados al lado de baños impregnados de telarañas. Los fiscales municipales señalaron que los alimentos se almacenaban en el piso y cerca de llantas de vehículo, en bolsas y cubetas que no garantizaban ningún estándar mínimo de salubridad. La manipulación se realizaba sin guantes ni uniformes específicos.
Uno de los representantes de fiscalización comentó en el lugar a ATV Noticias: “Esto es un peligro, porque este producto lo consumen en cevicherías, también los niños”. Según la autoridad, el panorama tornaba crítica la situación, ya que los chifles llegaban a múltiples puntos de venta y a restaurantes de toda Lima.

Investigaciones, recomendaciones y peligros para la salud
Durante y después del operativo, la preocupación principal radicó en el impacto potencial en la salud de los consumidores. Expertos advierten que consumir alimentos preparados en ambientes insalubres puede derivar en intoxicaciones, infecciones gastrointestinales, y transmisión de bacterias como Escherichia coli o Salmonella. El contacto de los insumos con superficies sucias, la cercanía a baños sin medidas de limpieza y el uso de aceites recalentados favorecen la contaminación cruzada y elevan el riesgo sanitario.
Los fiscalizadores han reiterado la importancia de verificar siempre la marca, el registro sanitario y la procedencia de los productos antes de consumir alimentos de origen desconocido, especialmente aquellos que se venden en bolsas sin ningún tipo de identificación. Un representante municipal indicó: “No tiene registro sanitario, no tiene fecha de vencimiento, está totalmente insalubre”, reforzando la necesidad de acciones preventivas y controles constantes sobre los negocios de comida artesanal.
También se hizo un llamado a la ciudadanía para reportar casos similares y contribuir a mantener la vigilancia, ya que la comercialización de alimentos sin control adecuado delata la dificultad de las autoridades para abarcar todos los puntos críticos. Los equipos de fiscalización han destacado que no basta con evitar la informalidad en las calles, sino que se debe actuar sobre aquellos negocios que representen un riesgo alimentario, sin importar su tamaño.
Medidas tras el operativo y contexto en el rubro alimenticio
Tras la intervención, la Municipalidad de Santa Anita ejecutó la clausura y la aplicación de una multa al establecimiento responsable. El caso ha abierto espacio para que otras municipalidades refuercen operativos similares y promuevan campañas de educación respecto al consumo responsable. La experiencia registrada en este operativo evidencia cómo la informalidad y la falta de controles pueden transformar productos populares y económicos en una amenaza directa a la salud pública.