El misterio de la geofagia: ¿por qué algunas personas comen tierra?

Aunque se vea como un hábito extravagante, la ingesta de tierra se ha mantenido desde que los antecesores del humano vivían en el planeta

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La geofagia es una práctica
La geofagia es una práctica cuyos orígenes se remontan a la prehistoria. (Unsplash)

Para muchos, “comer tierra” es una expresión figurada más que literal, generalmente no considerada como algo positivo. Sin embargo, a lo largo de la historia, muchas personas han practicado la geofagia, el hábito de ingerir tierra, en diversas circunstancias.

Este fenómeno, aunque parezca exógeno para los humanos, ha sido recurrente en nuestra evolución y, por diversas razones, ha persistido a lo largo del tiempo.

La geofagia a través de la historia

Las evidencias más antiguas de la geofagia humana se remontan al sitio prehistórico de Kalambo Falls, situado en la actual frontera entre Zambia y Tanzania. Aquí, según reportó el geoquímico ambiental Peter Abrahams, se encontró arcilla rica en calcio entre los restos fósiles de Homo habilis, un antecesor del Homo sapiens.

Representación de un grupo de
Representación de un grupo de Homo habilis. (Nairobi National Museum)

Incluso, referencias a este hábito se encuentran en textos de la antigüedad, como los trabajos de Hipócrates en el siglo IV a.C. y de Aulus Cornelius Celsus quinientos años después. Aunque algunos médicos de la época, como Plinio, sugerían su consumo mezclado con cereales para tratar úlceras o diarreas, no todos eran tan entusiastas. En la Persia del siglo XI, Avicena podría haber recomendado encarcelar a alguien que acudiera con la queja de comer tierra.

A través de la historia, la ingesta de tierra ha sido vista con diferentes grados de aceptación según las circunstancias. Durante hambrunas, era comprensible recurrir a la tierra; asimismo, las mujeres embarazadas a menudo experimentan deseos intensos de consumir tierra, un síntoma de un trastorno conocido como pica. Esta conducta, por extraña que parezca, podría estar relacionada con deficiencias nutricionales.

¿Por qué algunas personas comen tierra?

Las razones detrás de la geofagia son variadas. Durante periodos de hambruna, por ejemplo, consumir tierra podría ser una de las pocas formas de obtener minerales esenciales como hierro o zinc, o al menos, producir una sensación de saciedad. En algunos lugares, como Nigeria o Sudáfrica, ingerir tierra es común para aprovechar los presuntos beneficios dietéticos de los nutrientes que contiene.

Cuando se trata de mujeres embarazadas, el cuerpo atraviesa cambios significativos que pueden resultar en antojos peculiares, incluidos aquellos por la tierra. Este impulso podría ser también un intento de aliviar malestares gestacionales. En ciertas culturas, el consumo de arcilla roja fina durante el embarazo se cree que disminuye las náuseas al recubrir el estómago y absorber toxinas.

La tierra como fuente de nutrientes y riesgos

Ciertos componentes presentes en algunos
Ciertos componentes presentes en algunos suelos son usados en antiácidos y otros medicamentos esenciales. (Unsplash)

Aunque pueda sonar extraño, la idea de la tierra como medicina no es completamente ajena. Algunos tipos de arcillas se utilizan para desintoxicar alimentos, y componentes como el carbonato de calcio y el carbón activado son ingredientes comunes en antiácidos y otros medicamentos esenciales.

Sin embargo, no se puede ignorar que la ingesta de tierra también conlleva riesgos importantes. Mientras que puede proporcionar minerales beneficiosos, la tierra también puede contener metales pesados y tóxicos como plomo o arsénico. Asimismo, el suelo contaminado con residuos fecales representa un riesgo por bacterias como la E. coli o el virus de la hepatitis A.

Por estas razones, aunque el estudio de la geofagia ha revelado motivaciones válidas para el consumo de tierra, adoptar esta práctica sin control puede ser peligroso para la salud humana. La Asociación Americana del Embarazo advierte que consumir sustancias no alimenticias puede perjudicar tanto a la madre como al niño, ya que interfiere en la absorción de nutrientes.

Aunque la geofagia sea una práctica más extendida de lo que se pensaba, es crucial tratar este comportamiento con cautela. En vez de recurrir a recursos potencialmente dañinos, se recomienda buscar alternativas más seguras y consultar con especialistas en nutrición si surgen antojos o curiosidad por probar sabores nuevos.