Más de 80 escolares fueron víctimas de una intoxicación masiva en Piura luego de consumir productos alimenticios proporcionados por el programa social Wasi Mikuna, que está destinado a ofrecer comida a niños de bajos recursos, se vio en medio de una crisis sanitaria luego de que varios estudiantes fueran hospitalizados con síntomas graves, que incluían convulsiones y vómitos.
Aunque las investigaciones sobre las causas del incidente continúan, el epidemiólogo Antonio Quispe, en una reciente entrevista con Exitosa, señaló que la intoxicación habría sido ocasionada por las conservas en mal estado, y aseguró que estas podrían haber estado contaminadas con bacterias.

Bacterias en las conservas
El especialista indicó que según su análisis, los enlatados que consumieron por los escolares estaban en mal estado y, por lo tanto, contenían toxinas preformadas que causaron los síntomas tan graves en los menores. “La causa está clara. La conversa que consumieron los niños en este brote fue lo que causó la intoxicación masiva. Ahora ¿por qué llegaron esas latas en mal estado? Eso puede ser problemas en la producción, problemas en el transporte, problemas en la distribución. No puedes echarle la culpa a los padres porque no se lavaron las manos”, declaró el especialista al citado medio.
Las conservas, al ser productos procesados, pueden ser vulnerables a la proliferación de bacterias como el Bacillus cereus, una de las causantes de intoxicaciones alimentarias severas. Este tipo de reacciones está relacionado con la presencia de toxinas eméticas, que producen síntomas como vómitos, diarrea acuosa y dolor abdominal en pocas horas tras el consumo del alimento.
En el caso de los menores en Piura, el tiempo de incubación de los síntomas fue de menos de dos horas, lo que refuerza la teoría de que las conservas estaban contaminadas con estas toxinas antes de ser distribuidas a los escolares.

Crítica al Midis
El ministro de Inclusión Social, Lesly Urtiaga, salió públicamente a declarar que el brote de intoxicación podría haber sido causado por una mala manipulación de los alimentos por parte de los padres, al no lavarse adecuadamente las manos. Sin embargo, Quispe criticó rotundamente esta versión, explicando que una mala manipulación no puede ser responsable de un brote con tan corto tiempo de incubación. “Mentir descaradamente es una reacción que no tiene cabida en este tipo de casos. Decir que la culpa es de los padres no tiene fundamento epidemiológico”, aseguró el experto.
Para el epidemiólogo, las declaraciones de la ministra no solo eran incorrectas, sino que también representaban una falta de responsabilidad por parte de las autoridades. A su juicio, el gobierno debe asumir su rol en la supervisión y control de la calidad de los alimentos distribuidos a través de programas sociales, como el caso de Wasi Mikuna. “No puedes echarle la culpa a los padres, porque esa causa probable de que los padres no se laven las manos no causa un brote con menos de dos horas de tiempo de incubación”, explicó para Exitosa.

Crisis dentro de otra crisis
El impacto en la salud de los niños afectados fue inmediato. Varios escolares presentaron síntomas severos. Sin embargo, la situación se complicó debido a la falta de insumos médicos en las instalaciones de salud locales, lo que obligó a una evacuación masiva de los menores hacia centros de salud más distantes. La ausencia de suero, un elemento esencial para tratar la deshidratación severa en casos de intoxicación alimentaria, complicó la situación de los menores.
Antonio Quispe destacó la vulnerabilidad de los niños afectados, señalando que muchos de ellos ya padecían de malnutrición o anemia, condiciones comunes en las zonas más pobres del país. “Lo que ha ocurrido es una crisis dentro de otra crisis, ya que la falta de sueros y recursos médicos adecuados ha hecho más difícil la atención de los afectados”, explicó. Según el epidemiólogo, esta situación refleja una deficiencia general en el sistema de salud del país.