En un contexto marcado por el estado de emergencia y el incremento de la violencia en diversas regiones del país, 79 altos mandos de la Policía Nacional del Perú (PNP), entre tenientes generales y generales, se congregaron en la ciudad de Tarapoto, en la región San Martín, para participar en la segunda reunión del Comando Policial, conocida como Recopol 2025. El evento tuvo lugar en un hotel de lujo que cuenta con piscina, terraza y una destacada oferta gastronómica, lo que ha generado cuestionamientos sobre la pertinencia del lugar elegido para abordar un tema tan crítico como la seguridad ciudadana.
El objetivo principal de esta reunión fue establecer estrategias para combatir la delincuencia y el crimen organizado en el país. Durante el evento, el ministro del Interior, Julio Díaz Zulueta, presentó los seis ejes principales de su gestión, los cuales incluyen el fortalecimiento de la inteligencia operativa, la modernización de criminalística, la asignación de recursos para la lucha contra la delincuencia, el bienestar policial y la lucha contra la corrupción.
El ministro Díaz Zulueta expresó su optimismo respecto a los resultados que se esperan de estas estrategias, afirmando que en un plazo de dos a cuatro meses el país debería experimentar una mejora significativa en términos de seguridad. Sin embargo, esta visión ha sido recibida con escepticismo por algunos expertos y exfuncionarios, quienes consideran que los resultados dependerán de la capacidad de los generales para aportar análisis críticos y propuestas concretas basadas en las realidades de sus respectivas regiones.

Críticas al enfoque y al lugar de la reunión
El exviceministro del Interior, Ricardo Valdés, comunicó a 24 Horas Noticias, la importancia de las reuniones Recopol como espacios indispensables para la coordinación entre los altos mandos policiales. Sin embargo, cuestionó el enfoque y la organización de este evento en particular. Según Valdés, estas reuniones deben estar orientadas a generar un análisis profundo de la situación en cada región y a establecer una perspectiva nacional para enfrentar la criminalidad.
Valdés también criticó la elección de Tarapoto como sede del evento, sugiriendo que hubiera sido más provechoso realizar la reunión en una región con altos índices de criminalidad, como Madre de Dios, donde la minería ilegal y la delincuencia están desbordadas. Según el exviceministro, una reunión en un lugar como Puerto Maldonado habría permitido a los generales observar de cerca los problemas más críticos y utilizar esa experiencia para formular estrategias más efectivas.
“Si al final de esta reunión no se presentan conclusiones claras y propuestas concretas, significará que se trató más de un encuentro social que de una reunión técnica para enfrentar la criminalidad”, afirmó Valdés al medio televisivo.

Un contexto de violencia persistente
La reunión de los altos mandos policiales se llevó a cabo en un momento en el que el estado de emergencia no ha logrado frenar los actos de violencia en el país. Los asesinatos de conductores de transporte público y los ataques de extorsionadores continúan siendo una constante en diversas regiones. Este panorama ha generado críticas hacia la decisión de realizar la reunión en un entorno que algunos consideran alejado de la realidad que enfrentan las calles.
A pesar de las críticas, el ministro del Interior instó a los generales a aportar su experiencia y conocimiento para combatir y derrotar a las organizaciones criminales que operan en el país. El evento incluyó sesiones en cómodas salas de conferencia con aire acondicionado, donde se discutieron las estrategias y los objetivos planteados por la gestión ministerial.