
En el Perú, la salud infantil sigue enfrentando desafíos significativos. Los últimos resultados de la Encuesta Nacional de Demografía y Salud (ENDES) 2024 revelan datos preocupantes sobre la nutrición de los niños menores de 3 años. La anemia infantil, que afecta a un alto porcentaje de la población infantil, registró incremento notable, alcanzando el 43,7% en este grupo etario. Además, la desnutrición crónica infantil, un factor determinante en el desarrollo de los niños, también muestra una tendencia al alza, pasando del 11,5% en 2023 al 12,1% en 2024 en menores de 5 años.
Puno, Loreto y Apurímac se encuentran entre los departamentos con mayor prevalencia de anemia, mientras que Huancavelica, Cajamarca y Amazonas lideran las estadísticas de desnutrición crónica. Estos problemas, que no solo afectan la calidad de vida de los niños, sino que también condicionan su desarrollo físico y cognitivo, siguen siendo un desafío persistente para las políticas de salud pública.
La prevalencia de anemia y desnutrición crónica: un análisis por regiones

En términos generales, el país experimentó un ligero aumento en la prevalencia de la anemia en los niños menores de 3 años. Según las cifras de la ENDES 2024, la prevalencia nacional de la anemia en este grupo etario subió de 43.1% en 2023 a 43.7% en 2024, lo que representa un aumento de 0,6 puntos porcentuales. Sin embargo, las disparidades regionales son alarmantes. Por ejemplo, Puno, con un 70,7% de prevalencia en 2024, es la región más afectada por la anemia, mostrando un incremento de 5,6 puntos respecto al año anterior. Por el contrario, Lima Metropolitana, con una tasa del 28,8%, presenta una disminución de 5,5 puntos, lo que indica una tendencia positiva en la capital del país.
El aumento en la prevalencia de la anemia no es un fenómeno aislado de una sola región, sino que afecta de manera variada a distintas partes del Perú. Loreto y Moquegua, por ejemplo, también han registrado incrementos en sus tasas de anemia, con un aumento de 3,9 puntos en Loreto y de 3,4 puntos en Moquegua. Por otro lado, regiones como Ayacucho, Cusco y Arequipa muestran reducciones, aunque estas son relativamente modestas, con una caída de hasta 3,5 puntos en algunas zonas.
El caso de Apurímac, que tuvo un aumento de 2,9 puntos, es otro ejemplo de cómo ciertas áreas rurales siguen siendo las más afectadas por esta enfermedad. La región de Amazonas también experimenta una alta prevalencia de anemia, con un 42,5%, aunque en comparación con 2023, esta cifra muestra una ligera disminución.
Por otro lado, los resultados sobre desnutrición crónica infantil revelan una situación igualmente preocupante. A nivel nacional, la desnutrición crónica en niños menores de 5 años aumentó de 11,5% en 2023 a 12,1% en 2024, con un incremento de 0,6 puntos. Las regiones con mayores tasas de desnutrición crónica incluyen Huancavelica, con un 20,4%, Cajamarca (20,4%), y Amazonas (20,4%). A pesar de los esfuerzos realizados en algunas regiones, estos aumentos siguen siendo altos, lo que resalta la dificultad de erradicar la desnutrición en ciertas áreas.
El papel de la lactancia materna y la alimentación en la salud infantil

La lactancia materna, uno de los pilares fundamentales de la nutrición infantil, también mostróo una disminución en su prevalencia. Según los datos de la ENDES 2024, la proporción de niños menores de 6 meses que reciben lactancia materna cayó de 69,3% en 2023 a 67,4% en 2024. Este retroceso de 1,9 puntos es alarmante, dado que la lactancia materna proporciona nutrientes esenciales para el crecimiento de los niños y ayuda a fortalecer su sistema inmunológico.
El descenso en las tasas de lactancia materna podría tener implicaciones directas en el aumento de la anemia y la desnutrición crónica en el país, ya que la leche materna es una fuente crucial de hierro y otros micronutrientes que contribuyen al desarrollo saludable de los niños pequeños. La disminución en la tasa de lactancia materna también podría reflejar cambios en las prácticas sociales y económicas que dificultan la continuidad de la lactancia en los primeros meses de vida.
Un fenómeno persistente

La desnutrición crónica en niños menores de 5 años sigue siendo una de las principales preocupaciones en el ámbito de la salud pública. La ENDES 2024 muestra que, en general, la tasa de desnutrición crónica infantil ha aumentado en el último año, y algunas regiones se mantienen con cifras alarmantes. En particular, Huancavelica, Cajamarca y Amazonas son las más afectadas, con tasas que superan el 20%.
En este contexto, es necesario considerar el impacto de las políticas públicas y la capacidad de los programas existentes para abordar estos problemas. A pesar de la implementación de programas de salud y nutrición, como el Programa Presupuestal Orientado a Resultados de Desarrollo Infantil Temprano, los resultados siguen siendo insatisfactorios. Si bien algunos indicadores, como la lactancia materna y la cobertura de servicios de salud, han mejorado en ciertas regiones, la falta de un enfoque integral y sostenido ha dificultado avances significativos en la reducción de la anemia y la desnutrición.