
Seguramente el titular le suena familiar: “¿Como vivir 100 años?”. De hecho, si usted coloca esa pregunta en el buscador de Google le saldrán cerca de 160 millones de citas en menos de un segundo. Si lo quiere ver de otra manera, en cada uno de los tres principales diarios de la Argentina durante el año 2023 se publicaron un promedio de 10 artículos en cada uno de ellos que hacen referencia a la longevidad. Particularmente, a la cifra mágica de los 100 años.
Que la longevidad es una realidad es un hecho. Según las Naciones Unidas, la esperanza de vida ha pasado de 64,8 años entre 1990 y 1995 a 70 años entre 2010 y 2015. Los mayores incrementos se registraron en los países menos adelantados, en los que la esperanza de vida aumentó 8,9 años. ¡Esto es en un periodo de 5 años en solo los últimos 30 años! Sin dudas, un cambio que nos habla de desarrollo y que esta trayendo aparejado una transformación social. Sin embargo, esta transformación no esta exenta de desafíos. En lo colectivo o social, los sistemas de protección social y en particular aquello que hace a sistemas y servicios de salud, como el sistema previsional, se están viendo desafiados en su sostenibilidad. Pero desde lo personal o individual, los desafíos quizás resulten mucho más tangibles, más concretos.
Por ejemplo, la posibilidad que a todos nosotros nos toque cuidar a algún familiar es muy alta, sin saber además a partir de cuándo y durante cuánto tiempo tengamos que hacerlo. El cuidado, por sus connotaciones físicas, emocionales y financieras, es una tarea muy ardua. Por si fuera poco, el 80% de quienes cuidan son mujeres y no se las reconoce por esta tarea. Pero además del cuidado, producto de la dependencia que puede acarrear problemas como el deterioro cognitivo u otras enfermedades crónicas, comienzan a aparecer otros desafíos de índole ética que serán necesarios tratar. La muerte asistida, la soledad y desconexión social, políticas que favorezcan intergeneracionalidad, la necesidad de una vida laboral mas prolongada y, por supuesto, el apoyo a quienes cuidan son solo algunos de ellos. Pero no solo estamos viviendo más, sino que estamos teniendo menos hijos, lo que aparejara como consecuencia que la mayoría de los países de América Latina disminuirán su población a partir de 2060.
En lo personal, puede que la posibilidad de vivir cien años sea un título muy atractivo para una serie de Netflix, pero ninguno de nosotros seguramente piensa en irse a vivir a una zona azul donde se vive como hace 70 años y donde la mayoría son islas. Nuestra realidad es otra.
Vivimos en una sociedad muy desigual, con dificultad de acceso a servicios de calidad para un sector importante de la población y donde aún no hemos resuelto otros aspectos básicos. Por eso, para vivir cien años es necesario pensar algunos aspectos, como la educación sobre lo que significa una vida prolongada, donde deberemos reinventarnos y familiarizarnos con las transiciones de los diferentes momentos que nos toque vivir.
También deberemos aprender y mejorar nuestra capacidad de ahorro, ya que vivir cuesta dinero, así como invertir en nuestro propio futuro, sea con educación o con hábitos de vida saludables. Deberemos aprender a convivir con la soledad que es parte de nuestras vidas, pero también aprender a mantener vivo el ecosistema de relaciones sociales y afectivas personales que son un determinante de bien-estar muy preciso. Pero, por sobre todas las cosas, debemos aprender a disfrutar de nuestra cotidianeidad, de los pequeños y buenos momentos que la vida nos ofrece vivamos lo que tengamos que vivir, porque, si nos enfrascamos con la idea de que hay que llegar a los cien años, muy probablemente haya muchos frustrados.
Ya en una de sus ultimas películas, Clint Eastwood decía que al único que le interesa llegar a los 100 es al que tiene 99 años. En la nueva longevidad, como en muchas otras cosas, no todo es cuestión de cantidad.
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