
Verter aceite de cocina usado por la tarja es uno de los errores más comunes en los hogares mexicanos, y sus consecuencias van desde tuberías obstruidas hasta multas administrativas. Al enfriarse, la grasa se solidifica dentro de las cañerías, forma tapones y puede llegar a generar lo que los especialistas llaman “piedras de grasa”: masas compactas que bloquean el drenaje doméstico y los colectores de la ciudad.
Un solo litro de aceite contamina hasta 40 mil 000 litros de agua. La cifra explica por qué la Ciudad de México clasifica este residuo como de manejo especial bajo la norma ambiental NADF-012-AMBT-2015, y por qué la Ley de Cultura Cívica de la CDMX establece sanciones para quienes lo arrojen al drenaje o a la vía pública.
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Tirarlo al drenaje puede obstruir tuberías y provocar inundaciones

Cuando el aceite baja caliente por la tarja parece inofensivo. El problema ocurre metros después: al entrar en contacto con el agua fría de las tuberías, se solidifica y se adhiere a las paredes de los caños. Con el tiempo, esa capa acumula restos de comida y otros residuos, reduce el diámetro interno de la tubería y termina por taponarla por completo.
El daño no se limita a la casa. En el sistema de alcantarillado, esas acumulaciones generan malos olores, atraen fauna nociva y, en casos extremos, provocan derrames e inundaciones en la vía pública. El costo del mantenimiento y la reparación lo absorben tanto el propietario del inmueble como el gobierno de la ciudad.
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Así se desecha correctamente el aceite en casa
- El procedimiento correcto comienza desde que se apaga la estufa:
- Dejar enfriar el aceite a temperatura ambiente antes de manipularlo.
- Una vez frío, se cuela con una coladera o un trapo limpio para retirar los restos de comida.
- Vertir con un embudo en una botella de PET limpia con tapa, llenándola hasta el 95% de su capacidad.

La botella debe cerrarse herméticamente, etiquetarse con la leyenda “Aceite Vegetal Usado” y guardarse en un lugar fresco, alejado de la luz, hasta llevarla a un punto de acopio. En la CDMX, la campaña Mi cocina no contamina, impulsada por la Sedema, cuenta con centros de recolección en alcaldías como Cuauhtémoc, Miguel Hidalgo e Iztapalapa.
Quienes viven fuera de la capital o en zonas sin programa de recolección tienen una alternativa válida: mezclar el aceite ya frío con un material absorbente como aserrín o arena para gato, sellarlo en un recipiente resistente y desecharlo en la basura general. No es reciclaje, pero evita que el líquido llegue al drenaje.
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El aceite vegetal usado que sí llega a los centros de acopio tiene una segunda vida: se transforma en bioaditivo que, al mezclarse con diésel, reduce las emisiones contaminantes del transporte. Lo que en casa parece basura se convierte en materia prima para la industria energética.

Estas son las multas por tirar aceite al drenaje
Tirar aceite de cocina al drenaje en la Ciudad de México es una infracción sancionada por la ley. La Ley de Cultura Cívica establece multas de 150 a 1,000 UMAs por arrojar desechos en lugares no autorizados. Si el aceite obstruye el alcantarillado, los costos por desazolve se suman a la sanción económica.
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El Código Penal local va más lejos: clasifica la acción como delito ambiental y la castiga con 2 a 6 años de prisión y entre 1,000 y 5,000 días de multa adicional. Los negocios, como restaurantes o talleres, enfrentan además la clausura temporal o definitiva del establecimiento.
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