Café o té verde: cuál es mejor para la salud de los riñones

Descubre cómo estos populares infusiones podrían ayudar a proteger tus riñones y qué diferencias existen entre ambos para quienes buscan prevenir problemas crónicos

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Analizamos los hallazgos recientes sobre
Analizamos los hallazgos recientes sobre esta bebida milenaria y su potencial para reducir el riesgo de enfermedades, especialmente en mujeres. (Imagen Ilustrativa Infobae)

El café y el té verde son dos de las bebidas más consumidas en el mundo y cuentan con numerosos estudios sobre sus efectos en la salud.

En el ámbito de la función renal, ambas opciones han sido analizadas por su potencial para proteger los riñones y reducir el riesgo de enfermedades crónicas.

Investigaciones recientes citadas por la National Kidney Fundation aportan datos sobre los compuestos antioxidantes y antiinflamatorios presentes en el café y el té verde, así como sobre sus posibles beneficios y limitaciones para quienes buscan cuidar la salud renal.

Sin embargo, muchas personas pueden tener dudas sobre cuál es la bebida que brinda más beneficios a la salud de estos importantes órganos, sobre lo cual te contamos a continuación.

El café y el té
El café y el té verde destacan como opciones populares estudiadas por sus efectos antioxidantes sobre la salud renal a nivel mundial. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Café o té verde: ¿cuál es mejor para la salud de los riñones?

Té verde

Estudios recientes muestran que el consumo habitual de té verde se asocia con un menor riesgo de mortalidad por enfermedad renal crónica (ERC) en mujeres, pero no en hombres.

El beneficio parece estar ligado a las propiedades antioxidantes y antiinflamatorias de los polifenoles y catequinas presentes en el té verde, especialmente el EGCG.

El té verde también puede ayudar a controlar la presión arterial, un factor clave en la prevención y el manejo de la ERC.

En personas sanas, el té verde no afecta negativamente la función renal y puede ofrecer protección adicional frente al deterioro de los riñones.

No existen estudios clínicos concluyentes que demuestren un efecto protector directo en humanos con enfermedad renal, aunque la evidencia observacional es favorable.

El consumo habitual de té
El consumo habitual de té verde ayuda a controlar la presión arterial, factor clave para prevenir y manejar enfermedades renales crónicas. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Café

El café también se ha asociado con menor riesgo de desarrollar enfermedad renal en la población general. La cafeína puede mejorar la capacidad antioxidante y la sensibilidad a la insulina, lo que podría beneficiar la función renal Table 1.

Consumir café de forma moderada (hasta 3 tazas diarias) se considera seguro para la mayoría de las personas, incluyendo quienes tienen enfermedad renal. Sin embargo, el café contiene potasio, que puede acumularse en personas con función renal disminuida, por lo que se recomienda no exceder esa cantidad.

Los estudios no han encontrado un beneficio tan claro del café en la reducción del riesgo de mortalidad por enfermedad renal crónica, especialmente en personas que ya presentan daño renal.

El café en consumo moderado
El café en consumo moderado puede mejorar la capacidad antioxidante y la sensibilidad a la insulina, aportando beneficios para la función renal. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Los matices que importan al elegir entre café y té verde

El té verde tiene un menor contenido de cafeína y oxalatos que el café, lo que puede ser ventajoso para personas con riesgo de cálculos renales o sensibilidad a la cafeína.

Ambos pueden formar parte de una dieta saludable para los riñones, siempre en cantidades moderadas; sin embargo, es importante señalar que el té verde muestra una posible ventaja sobre el café en la reducción del riesgo de mortalidad por enfermedad renal crónica, particularmente en mujeres, mientras que el café ofrece beneficios generales para la salud renal en la población sana.

La clave está en el consumo moderado y en la consulta profesional personalizada por lo que siempre se recomienda consultar a un médico o nutricionista antes de realizar cambios importantes en el consumo de estas bebidas, especialmente en personas con enfermedad renal o antecedentes de cálculos.