
El hígado es uno de los órganos más importantes del cuerpo humano. Cumple funciones esenciales como la desintoxicación, el metabolismo de grasas y azúcares, la producción de proteínas y el almacenamiento de vitaminas. Para que todas estas tareas se realicen de manera eficiente, el descanso adecuado juega un papel fundamental. Dormir bien no solo beneficia al cerebro y al corazón, sino que también es clave para la salud hepática.
En términos generales, los adultos deben dormir entre siete y nueve horas diarias para mantener un buen estado de salud, incluido el del hígado. Durante el sueño, especialmente en las fases profundas, el cuerpo entra en un proceso de reparación y regeneración celular.
Es en este momento cuando el hígado trabaja intensamente para eliminar toxinas acumuladas durante el día, metabolizar sustancias como el alcohol y regular niveles de glucosa y lípidos en la sangre.

El hígado sigue un ritmo circadiano, es decir, un reloj biológico que se sincroniza con los ciclos de sueño y vigilia. Dormir de forma regular y en horarios consistentes ayuda a que este reloj funcione correctamente. Cuando una persona duerme poco o tiene horarios de sueño irregulares, este ritmo se altera, lo que puede afectar la capacidad del hígado para realizar sus funciones metabólicas de manera eficiente.
La falta de sueño crónica se ha asociado con un mayor riesgo de desarrollar enfermedades hepáticas, como el hígado graso no alcohólico. Dormir menos de seis horas por noche puede favorecer la resistencia a la insulina, el aumento de grasa en el hígado y la inflamación.
Además, el cansancio constante suele ir acompañado de malos hábitos, como una alimentación desordenada o mayor consumo de alcohol y alimentos ultraprocesados, lo que incrementa aún más la carga sobre este órgano.

Por otro lado, un buen descanso ayuda a regular las hormonas relacionadas con el apetito y el metabolismo, como la leptina y la grelina. Esto contribuye a mantener un peso saludable, factor clave para prevenir enfermedades del hígado. También fortalece el sistema inmunológico, reduciendo procesos inflamatorios que pueden dañar el tejido hepático a largo plazo.
Para cuidar el hígado a través del descanso, se recomienda mantener una rutina de sueño regular, evitar pantallas antes de dormir, reducir el consumo de alcohol y cenas muy pesadas por la noche, y procurar un ambiente oscuro y tranquilo para dormir. Dormir bien no es un lujo, sino una necesidad biológica.
En conclusión, dormir entre 7 y 9 horas diarias es esencial para que el hígado funcione correctamente. El descanso permite que este órgano se regenere, desintoxique el cuerpo y mantenga el equilibrio metabólico. Priorizar el sueño es una de las formas más simples y efectivas de proteger la salud hepática y el bienestar general.


