
El ejercicio físico es una actividad que además de voluntad, requiere de disciplina y resistencia, algo que sólo unos cuantos logran o tardan en lograr. Es común que luego de realizar alguna actividad física al día siguiente se siente la rigidez del cuerpo, dolor y lentitud en los movimientos, a nivel médico se le denomina DOMS (Delayed Onset Muscle So-reness, dolor muscular de inicio tardío, por sus siglas en inglés).
Se trata de un fenómeno que describe la incomodidad y la rigidez muscular que ocurre entre 12 y 24 horas después de hacer ejercicio, que incluso puede prolongarse hasta las 72 horas y cuando el umbral del dolor es bajo... pues la situación se convierte en una tragedia.
La explicación
En el siglo XX los expertos aseguraban que los dolores se debían al ácido láctico acumulado en el interior de las células musculares durante el ejercicio, lo cual se descartó en la década de los 80´s. En la actualidad, la teoría del daño muscular inducido por el ejercicio señala que es el resultado de pequeños desgarres en el tejido muscular.
En realidad tiene que ver con muchos desgarros microscópicos en las fibras musculares debido a que pasan por un estrés físico significativo durante el ejercicio, esas pequeñas lesiones son una respuesta natural, es durante ese proceso de sanación de los mismos que nuestros músculos crecen y duele.
La aflicción es una respuesta inflamatoria a los tejidos dañados, no significa que hayas hecho algo mal ni que te estés poniendo en forma, se trata de un efecto secundario desagradable de un entrenamiento constante, del cual el cuerpo se recuperará por sí solo, pero en caso de ignorarlo y se sigue entrenando como si no hubiera mañana, se corre el riesgo de sufrir una lesión seria.
El dolor muscular es una industria multimillonaria que incluye botas de compresión, pistolas de masaje, tinas de hielo, medicamentos, chochos y cosas que rayan en la charlatanería, pero la realidad es que hay una diferencia entre el alivio y la verdadera reparación del tejido dañado.
Continuidad, la base del éxito
Lo mejor para mitigar las molestias es dormir lo suficiente y una buena alimentación, lo cual contribuye a prevenir las lesiones; el progreso sucede cuando los músculos han tenido tiempo de recuperarse.
Si el dolor es generalizado (en ambas piernas, abdomen, brazos), es probable que solo te hayas excedido en el entrenamiento, cuando se trata de una lesión estas tienden a ser muy específicas y localizables, aunado a que suelen provocar un dolor intenso e inmediato.
El ejercicio debe ser exigente pero no doloroso, lo recomendable es incrementar lentamente la intensidad o la duración de las sesiones, aunque es importante sincerarse sobre nuestro propio nivel de condición física, sobre todo si es la primera vez que se hace alguna actividad o se regresa después de una pausa, ya que con frecuencia la gente quiere retomar en el punto en que la dejó hace meses o incluso años, “mi cuerpo tiene memoria”, y vienen las lesiones.
A pesar de la incomodidad al andar, se sugiere no automedicarse y mucho menos tomar ibuprofeno, puesto que algunos estudios sugieren que su uso no cambia la situación e incluso puede ser perjudicial, porque reducen la sensación de dolor, pero entorpecen la curación real.
En conclusión, realizar actividad ligera hará fluir la sangre y ayudará en el proceso de recuperación, en caso contrario, se prolongará.
