¿Qué es el “dopaje fecal” y por qué se convirtió en un problema en el deporte de alto rendimiento?

Una práctica poco convencional que utiliza la manipulación de microbiotas para mejorar el rendimiento desató preocupación entre expertos de la salud intestinal

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La transferencia de microbiota intestinal
La transferencia de microbiota intestinal de atletas de élite a receptores genera debate científico por sus posibles implicaciones éticas, de salud y desigualdad. (Imagen Ilustrativa Infobae)

A la hora de ejercitarse, el cuerpo experimenta múltiples cambios que influyen en la resistencia, la fuerza y la recuperación. Para optimizar estos aspectos, los atletas diseñan estrategias que les permitan alcanzar sus objetivos de manera eficiente. Entre las muchas herramientas disponibles, algunas buscan potenciar el rendimiento mediante prácticas innovadoras basadas en la ciencia.

Según la Federación Española de Triatlón, el desempeño físico es una manifestación específica dentro del amplio campo de las ciencias del deporte. No solo está relacionado con la condición corporal y la salud en general, sino que también depende de la capacidad de un individuo para realizar esfuerzos planificados con un propósito determinado. Este concepto es clave para entender cómo los deportistas buscan mejorar su rendimiento a lo largo del tiempo.

En la búsqueda de nuevas formas de optimización, surgieron propuestas poco convencionales que captaron el interés de la comunidad científica. Una de ellas es el “dopaje fecal”, una práctica basada en el trasplante de microbiota intestinal de atletas de alto nivel. Estudios demostraron que este procedimiento puede influir en parámetros metabólicos, al menos en modelos animales, lo que plantea interrogantes sobre su impacto en el desempeño humano.

Los estudios iniciales muestran beneficios
Los estudios iniciales muestran beneficios metabólicos en modelos animales, pero plantean serias limitaciones en pruebas humanas

¿En qué consiste el “dopaje fecal”?

El dopaje fecal, también conocido como trasplante de microbiota fecal (FMT, por sus siglas en inglés), consiste en transferir heces de un donante sano a un receptor con el fin de modificar su microbiota intestinal. Este procedimiento se ha investigado recientemente en el contexto deportivo, con el objetivo de explorar sus efectos sobre el rendimiento físico. Un estudio realizado por un equipo de investigadores en Francia se centró en la microbiota intestinal de atletas con alta capacidad aeróbica, como futbolistas y ciclistas, y sus posibles beneficios en modelos animales.

“Caracterizamos el ecosistema de la microbiota intestinal en una cohorte de humanos sanos de peso normal con capacidades de ejercicio aeróbico altamente heterogéneas y una composición corporal y hábitos alimentarios estrechamente relacionados”, menciona el estudio.

La investigación publicada en la revista Cell Reports revela que los atletas de élite presentan una microbiota intestinal con menor diversidad bacteriana. A pesar de esta menor diversidad, se ha observado que el trasplante de sus heces a ratones mejora ciertos parámetros metabólicos, tales como la sensibilidad a la insulina y las reservas de glucógeno en los músculos.

“Nuestros datos destacan que la capacidad de ejercicio aeróbico está asociada con el ecosistema bacteriano intestinal independientemente de los hábitos alimenticios. Sorprendentemente, observamos que los humanos con una capacidad de ejercicio aeróbico muy alta presentan una diversidad, densidad y abundancia de vías funcionales de la microbiota intestinal reducidas, pero muestran un mayor contenido de SCFA fecales”, se lee en el artículo liderado por científicos de distintos centros franceses.

El estudio realizado por el Laboratorio de Ciencias del Movimiento, el Deporte y la Salud de la Universidad de Rennes 2 indica que la microbiota intestinal de atletas con alta capacidad aeróbica tiene un impacto significativo en el perfil metabólico de los receptores del trasplante. En los ratones tratados con microbiota fecal, se observó una mejora notable en la sensibilidad a la insulina y en las reservas de glucógeno, lo que podría abrir nuevas perspectivas terapéuticas en el ámbito deportivo y en el tratamiento de trastornos metabólicos.

Estudios con trasplantes fecales en
Estudios con trasplantes fecales en ratones revelan mejoras metabólicas, pero surgen preguntas sobre su aplicación en humanos

¿Cuál es el problema con el “dopaje fecal”?

El “dopaje fecal” surgió como una práctica potencialmente controversial en el ámbito deportivo, debido a su capacidad para modificar la microbiota intestinal de los atletas y, en teoría, mejorar su rendimiento. Sin embargo, los resultados en ratones, mostraron mejoras en la capacidad aeróbica y el control de glucógeno, el uso de esta técnica en humanos presenta varios problemas y desafíos.

La investigadora Rosa del Campo, miembro del Grupo Especializado para el Estudio de la Microbiota Humana de la Sociedad Española de Enfermedades Infecciosas y Microbiología Clínica, señaló que el estudio sobre la microbiota intestinal en deportistas de élite plantea hipótesis previas sobre la relación entre bacterias intestinales y el rendimiento físico.

Según la académica, estudios anteriores ya habían explorado la conexión entre la microbiota y el lactato, un compuesto relacionado con la fatiga muscular, sugiriendo incluso la posibilidad de un control antidopaje para evitar el dopaje bacteriano. Además plantea que, aunque los resultados obtenidos en ratones son prometedores, aún persisten incertidumbres. “Lo que se plantea es ver si hay diferencias en la composición de la microbiota y en la funcionalidad de las bacterias en deportistas y no deportistas, observando que los atletas de élite presentan microbiotas diferenciadas”, explica del Campo.

El problema con el “dopaje fecal” radica en diversas cuestiones. Primero, la falta de pruebas definitivas sobre sus efectos a largo plazo en humanos, ya que muchos estudios se basan en modelos animales y solo se ha analizado una muestra puntual de heces por persona, lo que limita la capacidad de obtener conclusiones amplias.

Por otro lado, la manipulación de la microbiota intestinal podría alterar la salud general del individuo, con efectos secundarios desconocidos. A nivel ético, el dopaje fecal plantea cuestiones sobre la accesibilidad y la equidad en el deporte, dado que sólo aquellos con los recursos necesarios podrían acceder a esta tecnología.

“El estudio, sin embargo, es muy preliminar, con apenas una decena de pacientes. Los grupos comparados reciben un tratamiento de trasplante fecal a distintos tiempos y no se compara con pretratamientos alternativos”, mencionó el jefe del grupo de Genómica Comparada del Instituto de Investigación Biomédica (IRB Barcelona), Toni Gabaldón a Science Media Centre España.

El dopaje fecal podría crear desigualdades en la competencia, lo que preocupa a las agencias antidopaje, ya que podría ser difícil regular esta práctica dada su naturaleza biológica, lo que abre el debate sobre su potencial uso para mejorar el rendimiento de manera injusta. Como advierte del Campo, la relación entre la microbiota y la capacidad de ejercicio es compleja y aún se requieren más estudios longitudinales para comprender completamente sus implicaciones.