
Si a pesar de seguir una alimentación saludable y hacer ejercicio no logras bajar de peso, es posible que la resistencia a la insulina esté afectando tu metabolismo.
Según el Instituto Nacional de Ciencias Médicas y Nutrición Salvador Zubirán, esta condición se produce cuando las células del cuerpo dejan de responder adecuadamente a la insulina, dificultando la regulación del azúcar en sangre y favoreciendo el almacenamiento de grasa.
Aquí te compartimos cinco señales que podrían indicar que tienes resistencia a la insulina.
<b>1. Aumento de grasa abdominal</b>
La acumulación de grasa en la zona del abdomen es una de las principales señales de resistencia a la insulina. De acuerdo con el Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS), esta condición puede estar relacionada con niveles elevados de glucosa en sangre que favorecen el almacenamiento de grasa visceral.

<b>2. Hambre constante y antojos por carbohidratos</b>
Si sientes que necesitas comer cada pocas horas, especialmente alimentos ricos en azúcar o carbohidratos, podría ser una señal de que la insulina no está regulando correctamente la glucosa en tu cuerpo.
Esto provoca picos y caídas rápidas de azúcar, generando sensación de hambre constante.

<b>3. Fatiga después de comer</b>
Una persona con resistencia a la insulina puede experimentar somnolencia o cansancio extremo después de consumir alimentos ricos en carbohidratos, debido a que el cuerpo tiene dificultades para convertir la glucosa en energía de manera eficiente.
<b>4. Manchas oscuras en la piel (acantosis nigricans)</b>
La aparición de parches oscuros en zonas como el cuello, axilas o codos es una manifestación común de resistencia a la insulina. Esta afección, conocida como acantosis nigricans, es un signo de alerta de que el cuerpo está produciendo insulina en exceso.

<b>5. Dificultad para perder peso a pesar de hacer dieta y ejercicio</b>
Si has intentado diferentes métodos para bajar de peso sin éxito, es posible que la resistencia a la insulina esté bloqueando tu capacidad de quemar grasa. Esta condición puede hacer que el cuerpo almacene más grasa y utilice menos glucosa como fuente de energía.
Si presentas algunas de estas señales, es importante acudir con un médico o endocrinólogo para evaluar tu salud metabólica y realizar los análisis correspondientes.
La resistencia a la insulina puede controlarse con cambios en la alimentación, actividad física y, en algunos casos, con tratamiento médico.