
El calor extremo puede ser un desafío para el cuerpo humano, especialmente para los riñones, órganos esenciales que filtran los desechos y regulan el equilibrio de líquidos en el organismo. Según fuentes especializadas, las altas temperaturas aumentan el riesgo de deshidratación, lo que puede sobrecargar la función renal y derivar en complicaciones de salud. Por ello, es crucial adoptar medidas preventivas para mantener estos órganos en óptimas condiciones durante los meses más calurosos del año.
De acuerdo con la información publicada, uno de los factores más importantes para proteger los riñones es garantizar una adecuada hidratación. Durante el calor, el cuerpo pierde líquidos a través del sudor, lo que puede provocar deshidratación si no se reponen de manera adecuada.
Aunque la medida exacta que se debe consumir es variable por distintos factores como la edad y el peso, se recomienda a personas adultas consumir al menos 2 litros de agua al día, equivalentes a ocho vasos, y aumentar esta cantidad si se realizan actividades físicas intensas o si se está expuesto a temperaturas elevadas. Además, se sugiere evitar bebidas azucaradas, alcohólicas o con cafeína, ya que estas pueden contribuir a la deshidratación.

La alimentación como aliada en la hidratación
El medio también destacó la importancia de incluir alimentos ricos en agua en la dieta diaria. Frutas como la sandía, el melón, las naranjas y las fresas, así como verduras como el pepino, los tomates y la lechuga, son opciones ideales para complementar la ingesta de líquidos. Estos alimentos no solo ayudan a mantener el cuerpo hidratado, sino que también aportan vitaminas y minerales esenciales para el buen funcionamiento de los riñones.
Por otro lado, se aconseja moderar el consumo de sal, ya que un exceso de sodio puede forzar a los riñones a trabajar más para eliminarlo del organismo. Esto incluye reducir el uso de sal en las comidas y evitar alimentos ultraprocesados, que suelen contener altos niveles de este mineral.
Reconocer los signos de deshidratación
Prestar atención a las señales que envía el cuerpo es fundamental para prevenir problemas renales. Según algunos especialistas, síntomas como sed intensa, boca seca, mareos y fatiga pueden ser indicativos de deshidratación. Ante estos signos, es esencial reponer líquidos de inmediato, ya sea con agua o con soluciones electrolíticas.
El color de la orina también puede ser un indicador clave del nivel de hidratación. Una orina clara o de tono amarillo pálido sugiere una hidratación adecuada, mientras que un color oscuro puede ser señal de que el cuerpo necesita más líquidos.
Evitar la exposición al calor extremo
El calor intenso no solo incrementa el riesgo de deshidratación, sino que también puede generar estrés térmico en el cuerpo. Según algunos estudios, es recomendable evitar la exposición directa al sol durante las horas más calurosas del día, entre las 12:00 y las 16: horas. En caso de ser inevitable, se sugiere usar ropa ligera, sombreros o sombrillas para protegerse.

El ejercicio físico bajo el sol también puede ser perjudicial, ya que aumenta la sudoración y, con ello, la pérdida de líquidos. Por ello, se aconseja realizar actividades al aire libre en las primeras horas de la mañana o al final de la tarde, cuando las temperaturas son más bajas.
Para quienes padecen enfermedades crónicas como hipertensión o diabetes, el cuidado de los riñones durante el calor es aún más crítico. Estas personas deben consultar a un médico para recibir recomendaciones personalizadas y garantizar que sus riñones no sufran daños adicionales.