
Al entregar a la Cámara de Diputados los Pre-Criterios para la política económica de 2026, la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP) ajustó el pronóstico de crecimiento económico para el año en curso y el siguiente, con tasas estimadas de entre 1.5 % y 2.3 % para el primer año, y entre 1.5 % y 2.5% para el segundo.
Este panorama contrasta con los de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) y de la agencia calificadora Fitch Ratings, las cuales prevén un crecimiento de 0.6% para el presente año, debido a la incertidumbre generada en los mercados financieros a raíz de los aranceles impuestos por Estados Unidos.
De acuerdo con el análisis de Hacienda, ahora bajo el mando de Edgar Amador, el desempeño de la economía mexicana estará respaldado por una sólida demanda interna, destacando el consumo de los hogares y la inversión tanto pública como privada como los principales motores del Producto Interno Bruto (PIB).
A pesar de las perspectivas positivas del gobierno de la presidenta Claudia Sheinbaum, el crecimiento económico de 2025 ha sido revisado a la baja debido a un menor dinamismo en la inversión residencial y a la persistencia de choques de oferta desde finales del año anterior.

Además, la incertidumbre sobre la política comercial de Estados Unidos ha generado cautela entre los empresarios, lo que podría limitar el ritmo de expansión económica. Se espera que este miércoles 2 de abril, el presidente Donald Trump anuncie nuevas medidas arancelarias, las cuales podrían ejercer aún más presión a las exportaciones mexicanas.
El informe de Hacienda destaca que México seguirá una estrategia para mantener una deuda pública sostenible y fortalecer la confianza en la estabilidad macroeconómica.
Para 2025, se prevé que los Requerimientos Financieros del Sector Público (RFSP) se ubiquen entre el 3.9 % y el 4 % del PIB, mientras que en 2026 se estima una reducción a un rango de entre 3.2 % y 3.5 %.
La deuda pública, por su parte, se mantendrá estable en torno al 52.3 % del PIB, con una trayectoria descendente frente a economías comparables.
Según el documento entregado al Congreso de la Unión, el país se encuentra en una posición favorable gracias a su economía diversificada y un mercado interno robusto, lo que le permite enfrentar con mayor resiliencia los desafíos del entorno global.
Consumo privado y programas sociales, pilares del crecimiento de México
El consumo privado se perfila como un factor clave en el crecimiento económico de México. Este rubro se verá fortalecido por la creación de empleos, el incremento en los salarios y un mayor acceso al crédito.

Además, los programas sociales implementados por el gobierno continuarán desempeñando un papel crucial al elevar los ingresos de los hogares y mejorar su poder adquisitivo.
Estas medidas no solo impulsan el consumo interno, sino que también contribuyen a la estabilidad económica del país, incluso en un contexto global marcado por tensiones comerciales y conflictos geopolíticos.
La inversión en infraestructura logística y energética será otro de los pilares del crecimiento económico en los próximos años.
Para la SHCP, estos proyectos no solo mejorarán la competitividad del país, sino que también fomentarán el Nearshoring, una estrategia que busca atraer inversiones extranjeras al integrar a México en las cadenas globales de valor.
En este sentido, los Polos de Desarrollo para el Bienestar jugarán un papel fundamental, con la construcción de 100 parques industriales en 10 sectores estratégicos.
Estas iniciativas no solo atraerán capital extranjero, sino que también generarán empleos bien remunerados y promoverán encadenamientos productivos a nivel nacional.