
Realizar ejercicio se encuentra en las recomendaciones principales si lo que se desea es tener una vida saludable; sin embargo, es importante tener precaución sobre el tipo de actividad que se realiza y la forma en que se lleva a cabo, ya que en ciertos contextos podría tener el resultado contrario.
Por mencionar un ejemplo, el ejercicio de alto impacto puede causar más daños que beneficios sino se realiza de manera adecuada y con los cuidados necesarios.
Es por eso que aquí te contamos cuáles podrían ser las consecuencias de no tener una buena rutina de ejercicio y cómo prevenir sus posibles efectos negativos.

Estos son los efectos negativos a la salud de realizar ejercicio de alto impacto
Los ejercicios de alto impacto, como correr maratones, pueden ofrecer grandes beneficios para la salud, pero, si no se ejecutan con precaución o con la preparación adecuada, también pueden tener efectos negativos, entre los cuales se encuentran los siguientes:
1. Estrés en las articulaciones, músculos y huesos: El impacto repetitivo puede provocar desgaste en las articulaciones, especialmente en las rodillas, caderas y tobillos, aumentando el riesgo de lesiones como artritis o tendinitis. Puede provocar fracturas por estrés u otras lesiones óseas debido a la sobrecarga prolongada.
2. Problemas cardiovasculares: Aunque el ejercicio moderado beneficia la salud cardiovascular, pruebas de gran intensidad y duración, como los maratones, pueden generar estrés agudo en el corazón y provocar arritmias o inflamación en el miocardio (miocarditis). En casos raros, puede haber un aumento del riesgo de ataques cardíacos en personas no preparadas o con enfermedades cardíacas previas no diagnosticadas.
3. Compromiso del sistema inmune: Después de llevar al cuerpo al límite, el sistema inmunológico puede debilitarse temporalmente, aumentando la vulnerabilidad a infecciones (como resfriados y gripes).
4. Riesgo de deshidratación y desequilibrios electrolíticos: Durante carreras largas, la pérdida excesiva de líquidos y electrolitos a través del sudor puede causar deshidratación, calambres musculares, mareos o, en casos graves, hiponatremia (niveles bajos de sodio en la sangre).
5. Fatiga y agotamiento extremo: La exigencia física puede llevar a un agotamiento extremo, disminución del rendimiento físico y mental, y en algunos casos, síndrome de sobreentrenamiento, caracterizado por fatiga crónica y pérdida de motivación.
6. Daño muscular y renal: El ejercicio prolongado puede provocar la liberación de proteínas musculares (como la mioglobina) en el torrente sanguíneo, lo que, en casos extremos, puede generar daño renal (rabdomiólisis).
7. Estrés psicológico y presión social: Las actividades de alto impacto pueden generar ansiedad, estrés o agotamiento emocional, especialmente si se hace bajo presión social o sin motivación interna.

Estos son las recomendaciones que debes seguir para reducir riesgos al realizar ejercicio de alto impacto:
- Entrenamiento progresivo: Prepararse con tiempo adecuado para desarrollar resistencia.
- Chequeo médico previo: Especialmente para detectar problemas cardiovasculares previos.
- Técnica y equipamiento adecuado: Usar calzado de calidad y apoyar con asesoramiento profesional.
- Escuchar al cuerpo: Detenerse ante signos de dolor, fatiga extrema o malestar.
- Hidratación y nutrición: Mantener un equilibrio de líquidos, carbohidratos y electrolitos antes, durante y después de la carrera.
Si bien correr maratones puede ser una actividad físicamente desafiante y beneficiosa si se realiza correctamente, es clave adoptar medidas de precaución para evitar estos posibles efectos negativos.