
El chile es un ingrediente de profundo significado cultural y culinario, especialmente en América Latina, donde se originaron la mayoría de sus variedades. En cocinas como la mexicana, peruana o tailandesa, el chile juega un rol esencial no solo como saborizante sino también como símbolo de identidad gastronómica.
Desde un punto de vista gastronómico este ingrediente se caracteriza por ser muy versátil, pues se utiliza fresco, seco, ahumado o en polvo, y aporta una amplia gama de matices al sabor de los alimentos. Además de su contribución al sabor, también es un ingrediente que enriquece visualmente los platos con sus colores.
Además, el consumo del chile es beneficioso para la salud, de acuerdo con un artículo de la Procuraduría Federal del Consumidor (Profeco) contiene nutrientes esenciales como las vitaminas A y C al punto de contener hasta seis veces más que una naranja, además contiene una sustancia única conocida como capsaicina la cuál es la responsable de su característico sabor picante.
¿Qué es la capsaicina y para qué sirve?

De acuerdo con información del sitio especializado Medlineplus del gobierno de los Estados Unidos, la capsaicina es una sustancia que se encuentra en mayores concentraciones en las semillas y membranas del interior del chile, aunque también está presente en la pulpa. Este alcaloide actúa directamente sobre los receptores nerviosos que transmiten sensaciones de calor o ardor al cerebro, lo que genera su efecto distintivo.
Uno de los principales usos medicinales de la capsaicina es como analgésico donde se emplea en cremas tópicas para tratar dolores musculares, articulares, artritis reumatoide, neuropatías diabéticas y otros padecimientos crónicos. Al aplicarse en la piel, la capsaicina desensibiliza temporalmente los receptores del dolor, proporcionando alivio a los pacientes.
Además, la sustancia también tiene propiedades termogénicas, lo que significa que favorece su inclusión en planes de control de peso, ya que acelera el metabolismo hasta en un 25%, reduce el apetito y limpia el estómago.
Sin embargo, es importante mencionar que antes de tomar capsaicina mediante suplementos alimenticios, medicamentos o untables, tenemos que asegurarnos de no padecer alguna alergia a la sustancia, algunos de sus efectos secundarios son: irritación de garganta, estornudos o tos y en caso de ser untable se puede presentar sensación de ardor en el sitio donde se aplicó.
Es por ello, que se recomienda su consumo mediante la supervisión de un especialista en la salud.
La importancia del chile en la gastronomía mexicana

El artículo “Chile, producto tradicional de la gastronomía mexicana” publicado por el Fideicomiso de Riesgo Compartido (FIRCO) menciona que México es el segundo productor de chiles a nivel mundial, dedicando más de 140 mil hectáreas al cultivo de este fruto con ganancias anuales que rondan los 13 mil millones de pesos, los estados que más producen son Chihuahua, Sinaloa y Zacatecas.
El chile en México es imprescindible para dar sabor a cualquier platillo y es, sin duda, el condimento nacional por excelencia. A nivel nacional se conocen más de cien tipos de chile, entre los que podemos mencionar se encuentran: el chile jalapeño, serrano, guajillo, ancho, habanero, de árbol, cascabel, manzano, piquín, cascabel, chile de agua, etc.
En la gastronomía mexicana el chile puede encontrarse en las siguientes preparaciones:
Platillos principales: en guisos como el mole, los chiles rellenos, el pozole y los tamales, el chile es un elemento imprescindible, ya sea fresco, seco o en forma de salsas. Variedades como el chile ancho, pasilla o guajillo son comunes en estos platillos.
Salsas y acompañamientos: las salsas de chile, tanto crudas como cocidas, son básicas en la cocina mexicana. Desde salsas verdes y rojas hasta aquellas elaboradas con chiles como el habanero, chipotle o serrano, funcionan como acompañamiento de tacos, quesadillas, carnes y más.
Botanas y antojitos: el chile abunda en antojitos populares como los esquites, elotes y tostadas. También está en botanas como papas fritas, cacahuates o frutas enchiladas, que suelen estar sazonadas con chile en polvo o salsa de chile.
Dulces y postres: se incorpora en dulces tradicionales como tamarindos con chile, paletas de mango enchiladas y caramelos picantes. Incluso en la alta cocina, se mezcla con chocolate en postres como mousses y brownies para crear combinaciones de sabores únicas.