
La cultura maya alcanzó un lugar en la historia de las matemáticas gracias al desarrollo y utilización del cero, situación que les permitió hacer cálculos complejos y así distinguirse como una de las civilizaciones con altos conocimientos astronómicos, y para ello construyeron monumentales pirámides que les sirvieron como observatorios para leer el movimiento del Sol, la Luna y muchas estrellas.
Si bien las pirámides mayas y las pirámides de Egipto comparten algunas similitudes superficiales, sus diferencias estructurales, funcionales y simbólicas las hacen distintas, pues los egipcios les dieron un propósito fundamental como tumbas para los faraones, mientras que los mayas las erigieron principalmente como templos y centros ceremoniales.
En ambas culturas, la construcción de pirámides requería conocimientos avanzados en ingeniería, astronomía y matemáticas.
A más de cinco siglos de su declive como civilización, las ciudades mayas que dejaron como vestigio de su esplendor siguen atrayendo a miles de personas, quienes encuentran en Chichén Itzá la mayor representación de su arquitectura, donde el templo de Kukulcán sirve para observar de manera precisa cada uno de los equinoccios.
Si bien los vestigios urbanos de la cultura maya se encuentran distribuidos en todo el sureste mexicano y parte de Guatemala, las miradas están enfocadas en dos importantes centros urbanos en la Península de Yucatán que trasladan al siglo XXI la majestuosidad de su arquitectura.

Pero en 2025, el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) abrió al público la zona arqueológica de Ichkabal, una ciudad maya que data del año 600 a.C., es decir, floreció mucho antes que Chichén Itzá, pero cuenta con estructuras de mayor tamaño.
Ichkabal promete convertirse en la joya de la corona
La Plaza Poniente es una de las áreas más emblemáticas del sitio arqueológico Ichkabal. Entre las estructuras de mayor relevancia se encuentra la imponente Estructura 4, que alcanza los 42 metros de altura, siendo la construcción principal y más sobresaliente del lugar.
Desde la cima de la Estructura 4, los visitantes pueden contemplar la vasta extensión de la selva maya, un entorno natural que conecta el patrimonio cultural de Ichkabal con el paisaje histórico de la región.
Este sitio, localizado a unos 40 kilómetros de la Laguna de los Siete Colores, un destino turístico clave de la región, ha cobrado nueva importancia gracias a la construcción del Tren Maya, que promete facilitar y aumentar el acceso a estos puntos de interés.
Descubierto en 1996 por un equipo de arqueólogos liderados por Enrique Nalda, Ichkabal permaneció durante siglos en el abandono hasta que se volvieron a iniciar trabajos en la zona.

Estas son las principales pirámides del mundo maya
Ek Balam: Acrópolis: Esta estructura alcanza los 31 metros de altura y ofrece vistas panorámicas de la selva circundante.
Mayapán: Pirámide de Kukulkán: Con una altura de 18 metros, es una réplica a menor escala de la de Chichén Itzá.
Dzibilchaltún: Templo de las Siete Muñecas: Aunque es una estructura más pequeña, es notable por su alineación astronómica.
Xcambó: Edificio de la Pirámide: De menor altura en comparación con las anteriores, pero relevante por su importancia comercial en la antigüedad.
Izamal: Pirámide de Kinich Kak Moo: Con una base de 200 metros por lado y una altura de 34 metros, es una de las más voluminosas de la región.
Oxkintok: Pirámide de May: Destaca por su complejidad arquitectónica y su laberinto subterráneo.
Kabah: Codz Poop (Palacio de las Máscaras): Aunque no es una pirámide, es notable por su fachada adornada con mascarones del dios Chaac.