
La propagación de la gripe aviar en Estados Unidos podría acelerarse esta primavera debido a la migración estacional de aves silvestres, mientras el gobierno federal opera con una capacidad reducida para detectar y contener nuevos brotes, según informaron fuentes a NBC News. La crisis sanitaria, que comenzó como una emergencia veterinaria y se convirtió en la peor en la historia del país, ya ha afectado a más de 168 millones de aves domésticas y ha comenzado a saltar a otras especies, incluidos los humanos.
En los últimos meses, el número de brotes en aves de corral y ganado ha disminuido, lo que llevó a una baja en el precio de los huevos tras meses de incrementos históricos. Sin embargo, los expertos advirtieron que esta reducción no representa una contención definitiva del virus. La migración hacia el norte de aves silvestres —uno de los principales vectores del virus— alcanza su punto máximo entre mayo y junio, y podría reactivar los contagios entre animales y personas.
Paralelamente, el gobierno federal ha reducido su plantilla en sectores clave de la salud pública. Más de 10.000 empleados del Departamento de Salud y Servicios Humanos (HHS, por sus siglas en inglés) fueron despedidos esta semana como parte de una reestructuración administrativa impulsada por la administración de Trump. Entre los cesados se encuentran al menos 140 miembros del Centro de Medicina Veterinaria de la Administración de Alimentos y Medicamentos (FDA), incluidos funcionarios directamente involucrados en la respuesta nacional a la gripe aviar, según NBC News.

Reducción del personal especializado compromete la vigilancia epidemiológica en animales
Los recortes afectan de forma directa a los equipos federales que lideraban el rastreo del virus y su contención. Entre ellos figura el jefe médico de la FDA, quien coordinaba las estrategias para frenar la propagación del virus desde las aves hacia otros animales, incluidos los humanos. También se perdió personal del área que identificó el vínculo entre varios casos de gripe aviar en gatos domésticos y la alimentación con productos crudos para mascotas, lo que llevó a la retirada de alimentos contaminados del mercado.
La exveterinaria de ganado lechero y actual profesora asociada de la Universidad Johns Hopkins, Meghan Davis, señaló que esta disminución en la capacidad operativa limita la vigilancia activa sobre el virus. “Ya no vamos a tener los mismos ojos sobre este virus”, afirmó Davis, subrayando que tanto los veterinarios como los funcionarios locales de salud perderán un apoyo esencial por parte del gobierno federal.
La FDA también ha suspendido esfuerzos para mejorar los sistemas de prueba de productos alimenticios como la leche y los alimentos para mascotas. Esto incluye un proyecto para robustecer los análisis que detectan la presencia del virus en productos de consumo animal, de acuerdo con una fuente anónima consultada por NBC News.

Expertos advierten sobre la amenaza de nuevas variantes del virus en aves y mamíferos
Durante el año pasado, el virus de la gripe aviar logró cruzar por primera vez hacia el ganado bovino en Estados Unidos, lo que aumentó la preocupación de epidemiólogos y virólogos. En marzo, se detectó una cepa del tipo H7N9 —considerada especialmente peligrosa para los humanos— en una granja avícola comercial de Misisipi, siendo su primera aparición en este tipo de instalaciones desde 2017. En enero, otra variante, vinculada con infecciones humanas graves, fue confirmada en vacas estadounidenses.
A ello se suma la preocupación por la migración actual de aves silvestres, que podrían introducir nuevas cepas del virus procedentes de Sudamérica, aumentando así las probabilidades de mutación. “Eso es lo que nos preocupa: ¿es esto algo nuevo?”, declaró Stacey Schultz-Cherry, investigadora del Hospital de Investigación Infantil St. Jude, citada por NBC News. La experta hizo énfasis en el papel de las aves silvestres como vía de entrada del virus a ecosistemas domésticos y ganaderos.
La propagación entre mamíferos ha seguido aumentando. Según el Departamento de Agricultura, en marzo se confirmaron infecciones de gripe aviar en zorros, mapaches, osos, ratones, focas, delfines y más de 120 gatos domésticos. Esta expansión entre especies incrementa el riesgo de que el virus evolucione en una cepa con capacidad de transmitirse fácilmente entre humanos.

Las consecuencias de la falta de preparación ante una posible crisis sanitaria mayor
Desde 2022, se han registrado 70 casos confirmados de gripe aviar en humanos en EEUU, con una muerte atribuida al virus. Aunque el riesgo general para la población sigue siendo bajo, los expertos advierten que la falta de vigilancia activa podría permitir la aparición de una variante más transmisible y letal.
“El momento actual no es para bajar la guardia”, dijo Schultz-Cherry, al destacar que una nueva cepa con capacidad de propagación eficiente entre humanos requeriría una respuesta rápida y bien coordinada. No obstante, la infraestructura encargada de anticipar y responder a esa amenaza está siendo desmantelada.
El médico infectólogo y profesor de la Universidad de Nebraska, James Lawler, también cuestionó la falta de una estrategia integral. “No veo que estemos haciendo mucho para buscar activamente este virus en poblaciones animales y humanas”, señaló, y agregó que “veo que estamos desmantelando las agencias encargadas de ello”.
En febrero, el Departamento de Agricultura (USDA) despidió accidentalmente a funcionarios dedicados a la gripe aviar y luego intentó reincorporarlos. Ese mismo mes, el gobierno federal anunció un plan de 1.000 millones de dólares para combatir el virus y reducir el precio de los huevos, según reportó NBC News. Pese a estas medidas, las consecuencias de la pérdida de personal especializado podrían dificultar la capacidad del país para enfrentar una crisis sanitaria de mayor escala.
La FDA y el HHS indicaron en un comunicado que los despidos se limitaron a personal administrativo con el objetivo de hacer que la agencia sea “más eficiente y receptiva”, y aseguraron que seguirán priorizando la salud pública y animal. No obstante, múltiples voces en el ámbito científico y veterinario advierten que la reducción de personal clave podría comprometer de forma severa la preparación ante futuros brotes.