Ana Ibáñez, experta en bienestar mental, revela la verdad sobre el TDAH: “Habla de una escasez de atención cuando no es cierto”

La neurocientífica cuestiona el enfoque tradicional del TDAH y advierte sobre cómo se trata a quienes lo tienen

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Así funciona el cerebro de
Así funciona el cerebro de una persona con TDAH. (Fuente: TikTok / @tengounplanpodcast)

Durante años, las personas con Trastorno por Déficit de Atención con Hiperactividad (TDAH) han sido vistas como “diferentes”. A menudo se cree que poseen limitaciones, dificultades o carencias respecto al resto. En contextos como el escolar o laboral, se les suele exigir que se adapten a sistemas que no contemplan su manera particular de procesar el mundo.

Esto provoca que, en muchas ocasiones, se les perciba erróneamente como personas con una incapacidad o un bajo rendimiento. Sin embargo, los expertos en neurociencia y educación están desmontando estos mitos.

Ana Ibáñez, experta en salud mental, ha criticado esta percepción que se tiene sobre ellos y ha cuestionado el tratamiento que se les brinda. Lejos de ser una desventaja, el TDAH puede representar una forma superior de procesamiento cognitivo. Estas mentes, en lugar de estar “distraídas”, tienen una capacidad de percepción y asociación tan elevada que les cuesta enfocarse en una sola cosa.

“No tienen déficit de atención”

Así lo explica esta reconocida experta en neuroeducación, quien aclara que “el TDA es un trastorno que implica una dificultad del cerebro para concentrarse en una sola actividad durante un tiempo razonable, pero no porque le falte atención, sino porque tiene demasiada”. Según Ana, el cerebro de una persona con TDAH no tiene un “déficit” real de atención, sino una hiperactividad perceptiva.

“Su mente está tan despierta, es tan sensible a los estímulos, que el reto está en decidir a qué prestarle atención entre tantas cosas que percibe a la vez”, explica. Estas personas reciben tantos estímulos que no pueden concentrarse en uno en concreto. Y si lo hacen por obligación, terminan frustrándose e incluso puede ser contraproducente.

En lugar de ver como un problema esta cualidad, la experta sugiere entenderla como ocurre con las altas capacidades. “Es el mismo mecanismo”, señala. “Tu cerebro está mandando demasiada energía a una parte y se la está quitando a otra. Por eso se hace más difícil mantenerse quieto o enfocado en algo que no resulta interesante. Pero eso no significa que esa persona tenga menos capacidades. Todo lo contrario”.

Una crítica al sistema educativo

Como experta en neuroeducación, Ana Ibáñez también ha cuestionado la forma y el sistema utilizado en los colegios con niños con TDAH. Este problema se evidencia especialmente en el ámbito escolar, donde la estructura rígida de los programas educativos no suele dar cabida a este tipo de pensamiento expansivo.

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“Un niño con TDAH no está mirando por la ventana porque no quiera aprender”, apunta. “Está viendo algo que le estimula, está teniendo ideas, conexiones. Y le decimos que no, que deje todo eso de lado para prestar atención a algo que no le motiva. Es lógico que su cerebro se rebele”. Por tanto, lo que propone es revisar estos sistemas y adaptarlos hacia sus capacidades.

Se debería cambiar el enfoque y tratar de ayudarles en lo posible. Hay que entender que no es que no puedan, sino que su cerebro encuentra múltiples estímulos igualmente fascinantes. Lo que para otros puede parecer desconcentración, para ellos es un desbordamiento de creatividad, curiosidad y pensamiento divergente.