
Este jueves, ya conocido como el Día de la Liberación, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha revelado cuáles van a ser los nuevos aranceles. Desde la Casa Blanca, ha enfatizado que tanto los países aliados como los rivales de Estados Unidos deberán afrontar un aumento en las tarifas de importación, como parte de su estrategia para corregir lo que considera desequilibrios comerciales. Sin embargo, hay un producto español que estará exento de estos aranceles.
En la localidad sevillana de Salteras se fabrican unos sombreros destinados principalmente a la comunidad judía ortodoxa. Estos sombreros, que llevan más de un siglo fabricándose en España, están exentos de los impuestos de entrada a Estados Unidos gracias a un acuerdo específico entre el gobierno estadounidense y la comunidad judía, que, por el momento, considera estos artículos como objetos religiosos.
La fábrica que produce estos sombreros, Fernández y Roche-Industrias Sombrereras Españolas (Isesa), ubicada en el polígono industrial de Salteras, se ha ganado una reputación mundial por su producción artesanal de sombreros que cubren las cabezas de miles de judíos ortodoxos, especialmente en ciudades americanas como Nueva York. Cada año, la empresa envía más de 100.000 sombreros, de los cuales entre el 60% y el 70% están destinados a este mercado religioso.
El acuerdo religioso que exime a los sombreros de Isesa de los aranceles de Trump
Según declaró hace unos meses Abraham Mazuecos, gerente de Isesa, a EFE, los sombreros fabricados en su planta no están sujetos a los aranceles generales que aplica Estados Unidos a las importaciones extranjeras. Esto se debe a que, al ser considerados como productos religiosos por el acuerdo entre la comunidad judía y el gobierno estadounidense, gozan de una exención especial. Este acuerdo va a ser clave a partir de ahora para que los productos fabricados en Salteras puedan seguir siendo competitivos en un mercado extranjero tan relevante para la empresa.
El modelo de negocio de Isesa se basa en una producción artesanal, donde cada sombrero es confeccionado a mano a lo largo de un proceso que involucra más de 200 operaciones minuciosas. En la fábrica trabajan unas 60 personas que, a lo largo de la cadena de producción, fabrican sombreros tanto flexibles (conocidos como bent down) como duros (bent up). Este trabajo manual se realiza con una precisión que ha sido valorada por generaciones de clientes.
Ahora, Mazuecos ha explicado a la agencia anteriormente citada que, aunque los productos de Isesa no están sujetos a los aranceles, en principio, el futuro de esta exención podría cambiar si las políticas de comercio de Trump modifican las condiciones del acuerdo. Según él, si el acuerdo se viera alterado, los sombreros, que tienen un precio entre 80 y 150 euros dependiendo del modelo, tendrían que enfrentar un impuesto adicional del 20 %, lo que afectaría notablemente a la empresa y sus clientes.
Mercado fiel y demanda constante
Lo que destaca de la producción de estos sombreros es la fidelidad de sus clientes. La comunidad judía ortodoxa, especialmente en Estados Unidos e Israel, tiene una relación única con este producto, renovando sus sombreros hasta dos veces al año, en muchos casos. Esta clientela constante asegura una demanda estable, por el momento, lo que permite a la fábrica de Salteras mantener su producción a un ritmo constante sin verse afectada por las fluctuaciones del mercado.
Cada año, aproximadamente 30.000 sombreros son enviados a Estados Unidos, mientras que entre 20.000 y 25.000 sombreros tienen como destino Israel. El resto de las exportaciones se distribuyen por otros mercados internacionales. Los sombreros son transportados en su mayoría en barco, aunque una parte también se envía por avión para cumplir con los plazos de entrega, especialmente a destinos como Estados Unidos.
*Con información de EFE.