
A la hora de hablar de economía y finanzas, es posible que algunos conceptos suenen a chino y no sean fáciles de asimilar, perdiendo el hilo de la conversación si no se es especialista en el sector. Un ejemplo es el coste marginal.
Saber de qué se trata este concepto es fundamental, especialmente en la microeconomía, pues se utiliza para determinar la cantidad de producción de las empresas y los precios de los productos.
En términos generales, el coste marginal es lo que le cuesta al fabricante producir una unidad extra. En este sentido, al conocer el coste de hacer una unidad adicional, puede determinar hasta qué punto puede aumentar la producción sin que eso le lleve a pérdidas.
Si el precio de fabricar un producto adicional es menor que los que se gana vendiéndolo, entonces sí tiene sentido crear más.
Monopolio y oligopolio
Un monopolio puro maximiza las ganancias produciendo esa cantidad donde el ingreso marginal es igual al costo marginal. Sin embargo, es mucho más difícil para un oligopolio determinar a qué salida puede obtener mayores ganancias.
Es decir, en un monopolio, la empresa decide cuántos productos vender para ganar lo máximo, y lo hace donde el ingreso marginal (el dinero extra que gana al vender una unidad más) es igual al costo marginal (lo que le cuesta producir esa unidad más).
No obstante, en un oligopolio, la cosa es más complicada porque estas empresas están siempre pendientes de lo que hacen las demás. Por ejemplo, si una sube su precio, las otras probablemente no la seguirán, porque van a ganar a esos clientes que se vayan a las otras empresas.
Sin embargo, si una empresa baja su precio, las demás probablemente harán lo mismo para no perder clientes, y entonces todos venden más barato, pero ganan menos. Así que en general, las empresas en un oligopolio suelen mantener los precios estables para evitar este tipo de problemas.
Sin embargo, a veces, los precios no se mantienen estables porque las empresas pueden participar en una guerra de precios, donde todas bajan el precio para ganar más clientes. Esto puede pasar especialmente cuando la economía cambia mucho o hay alta inflación.
Fórmula del coste marginal
En términos matemáticos, el coste marginal (CM) se calcula como la derivada de la función del coste total (CT) con respecto a la cantidad (Q). Es decir, CM=CT/Q.
De esta explicación se extrae que el coste marginal es igual al cambio en el coste sobre el coste de la producción. No obstante, este cálculo requiere de un análisis detallado de todos los costes variables asociados con la producción, materiales, mano de obra y gastos operativos.
De este modo, los pasos a seguir para calcular el coste son:
- Identificar todos los costes.
- Sumar esos costes para obtener el coste total.
- Aumentar la producción en una unidad y calcular el nuevo coste total.
- Restar el coste antiguo al nuevo coste total para obtener la diferencia.
- Dividir ese cambio por el cambio en la producción (en este caso uno) para obtener el coste marginal.
El coste marginal a largo plazo
No obstante, con el tiempo, el coste marginal se puede ver afectado por los cambios en la tecnología o en las economías de escala.
La adopción de nueva maquinaria o el crecimiento en la escala de producción puede reducir el coste marginal, ya que, por lo general, la empresa producirá más a menos coste.