
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, confirmó este miércoles lo que los fabricantes de automóviles europeos temían: su Gobierno impondrá aranceles del 25% para los coches importados desde cualquier otro país. El mandatario intensificó la guerra comercial abierta contra la Unión Europea al confirmar la medida tras haber amenazado con implementarla durante las últimas semanas.
“Vamos a cobrar a los países por hacer negocios en nuestro país“, declaró el magnate. Según comunicó Trump, a todos los coches y vehículos ligeros importados se les aplicará este gravamen a partir del próximo 3 de abril. La entrada en vigor de esta medida se materializará un día después del 2 de abril, la fecha destacada por la administración republicana como el “Día de la Liberación”, cuando Trump a prometido que se dará a conocer su gran estrategia de impuestos recíprocos.
Los mercados han recibido la noticia con pesimismo y las empresas automovilísticas cotizadas registraban caídas generalizadas esta mañana. En una jornada en la que todos los grandes selectivos han amanecido en rojo, la Bolsa de Madrid caía un 1% al inicio de la sesión. El mayor golpe en el sector lo han sufrido Stellantis, BMW o Volkswagen, que los expertos prevén serán las más afectadas por su exposición al mercado norteamericano.
España no exporta a EEUU
Los fabricantes españoles, sin embargo, no muestran signos de preocupación tan aparentes por el endurecimiento de las tasas a la importación en EEUU. Esto se debe principalmente a que la producción española no cuenta con un alto grado de dependencia del mercado estadounidense. De hecho, desde la Asociación Española de Fabricantes de Automóviles y Camiones (Anfac) señalan que, en los dos últimos años, no ha habido una sola venta de coches españoles a la potencia americana. “No exportamos ningún vehículo. Cero”, explican desde la patronal del sector.
El pasado 2023 fue el último año en el que España exportó vehículos a Estados Unidos, un periodo en el que se exportaron un total de cuatro modelos diferentes. Sin embargo, la fábrica de Ford de Almussafes había dejado de fabricar las furgonetas Tourneo y Transit Connect para el año siguiente, mientras que la planta de Mercedes en Vitoria-Gasteiz no homologó sus modelos Vitto y Classic V para su uso como vehículos de transporte con conductor (VTC) para su uso en EEUU.
Europa produce para los europeos
Frente al temor por los posibles efectos de la medida sobre el mercado automovilístico español, Anfac asegura que el consumidor medio puede estar tranquilo. Según explica la patronal, las marcadas diferencias entre las preferencias de los europeos y los norteamericanos en cuanto a coches hacen que el porcentaje de la producción que se destina a exportación entre los dos continentes sea mínimo. “Los vehículos que se hacen en Europa son para europeos”, declaran desde la asociación.

En EEUU, muchos conductores prefieren los coches estilo ‘pick-up’, que, por su falta de popularidad en Europa, no se suelen fabricar en las plantas españolas. Los modelos de turismos que producen empresas como Seat, sin embargo, no encuentran cabida en el mercado estadounidense y no existe interés por su exportación a este país.
Aunque las empresas españolas no se verán afectadas por el nuevo gravamen, otros mercados si pueden sufrir las consecuencias de este aumento de las tasas. Se trata del caso de Alemania, donde compañías como Mercedes, BMW o Audi si cuentan con un flujo comercial más relevante con el país norteamericano, pero es poco probable que esos efectos negativos se trasladen a España.