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La incapacidad permanente es una situación laboral reconocida por la Seguridad Social que impide a una persona desempeñar su trabajo habitual o cualquier actividad laboral en función del grado de afectación. Existen distintos tipos de incapacidad permanente, cada uno con características y prestaciones económicas diferentes. Las explicamos:
- Incapacidad permanente parcial: es el grado más leve y se otorga cuando la persona tiene una reducción del rendimiento en su trabajo habitual superior al 33%, pero puede continuar desempeñándolo. La prestación consiste en una indemnización a tanto alzado equivalente a 24 mensualidades de la base reguladora.
- Incapacidad permanente total: se concede cuando el trabajador no puede realizar su profesión habitual, pero sí puede desempeñar otras tareas. La prestación económica corresponde al 55% de la base reguladora, compatible con otros trabajos distintos al que originó la incapacidad.
- Incapacidad permanente absoluta: se reconoce a quienes no pueden ejercer ninguna actividad laboral. La prestación asciende al 100% de la base reguladora.
- Gran invalidez: afecta a personas que, además de no poder trabajar, requieren asistencia para las actividades diarias. Se recibe una prestación equivalente al 100% de la base reguladora más un complemento por la necesidad de ayuda de terceros.
Qué es la incapacidad total cualificada
Los beneficiarios de una incapacidad permanente total reciben el 55% de la base reguladora. Sin embargo, al cumplir 55 años, este porcentaje puede incrementarse en un 20% adicional, alcanzando el 75% de la base reguladora. Este incremento se conoce como incapacidad permanente total cualificada.
La razón de este aumento es la dificultad que enfrentan las personas mayores de 55 años para reinsertarse en el mercado laboral. Para acceder a este beneficio, es imprescindible que el pensionista no esté desempeñando ninguna actividad laboral. En caso de reincorporarse al trabajo, la pensión volvería al 55% de la base reguladora.
Requisitos de la incapacidad permanente total cualificada
Para obtener el incremento del 20%, es necesario cumplir con las siguientes condiciones:
- Haber cumplido 55 años.
- No estar trabajando en ningún tipo de empleo.
- No haber alcanzado la edad de jubilación ordinaria.
- Si el beneficiario de esta pensión comienza a trabajar nuevamente, se revoca el incremento del 20% y la prestación vuelve a ser del 55% de la base reguladora.
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Cómo solicitar el aumento del 20%
El procedimiento para obtener el incremento de la pensión requiere presentar una solicitud ante el Instituto Nacional de la Seguridad Social (INSS). Es recomendable acompañar la petición con un informe médico actualizado y documentación que acredite la situación de desempleo.
Los trabajadores autónomos también pueden acceder a la incapacidad permanente total cualificada si cumplen los mismos requisitos. Sin embargo, este derecho solo se reconoce para aquellos cuya declaración de invalidez se haya efectuado a partir del 1 de enero de 2003. Quienes hayan sido reconocidos como incapacitados antes de esta fecha no pueden beneficiarse de este incremento.
En conclusión, la incapacidad permanente total cualificada representa una ayuda económica importante para quienes, a partir de los 55 años, encuentran mayores dificultades para acceder a un empleo. El incremento del 20% en la pensión, alcanzando el 75% de la base reguladora, permite a los afectados mantener una estabilidad financiera ante la imposibilidad de reinserción laboral.