Los esfuerzos de Lady Di por igualar el trato entre los príncipes William y Harry: una historia de rivalidad y hermandad

La princesa de Gales buscó igualar a sus hijos, enfrentando las expectativas sociales y las normas de la familia real. Según Vanity Fair, los rumores en Palacio persisten hasta hoy

Guardar
La princesa buscó igualdad en
La princesa buscó igualdad en el trato de sus hijos, William y Harry, pese a sus destinos dispares (Johnny EGGITT/AFP)

La vida dentro de la familia real británica estuvo siempre marcada por las diferencias jerárquicas, entre sus miembros y el pueblo, y entre los propios hijos de la monarquía. Esta distinción en el trato, especialmente entre los hermanos, fue un tema de gran atención mediática a lo largo de los años.

En este contexto, la princesa Diana de Gales intentó ofrecer una visión distinta; buscó poner al príncipe William y su hermano, el príncipe Harry, en igualdad de condiciones a pesar de la evidente diferencia en sus destinos, documentó Vanity Fair.

Desde el nacimiento de sus hijos, Diana se enfrentó a la presión de un sistema que favorecía al primogénito, William, destinado a heredar el trono británico.

Esta diferencia de trato provenía de los medios de comunicación y la opinión pública, y del personal real que, consciente o inconscientemente, ponía al futuro rey en una posición preferente.

Este contraste evidenciaba cómo la institución monárquica marcaba distinciones desde el nacimiento. Esta realidad no pasó desapercibida para la princesa, quien, como madre decidida, no tardó en hacer esfuerzos para cambiar la dinámica.

El desafío de igualar a los hermanos

El ex mayordomo de Diana, Paul Burrell, reveló que la princesa Diana hacía todo lo posible por tratar a sus hijos como iguales, incluso si eso significaba confrontar la cultura de la familia real.

Según Burrell, Diana estaba especialmente enojada cuando percibía que el personal real trataba de forma preferencial a William. A pesar de que el rol de William como heredero al trono no podía ignorarse, Diana luchaba por equilibrar la balanza en su hogar, haciendo todo lo posible para que ambos hijos recibieran el mismo nivel de atención y cuidado.

Una de las medidas más visibles que implementó fue el famoso esfuerzo sartorial por igualar el vestuario de ambos hijos. Durante sus viajes, Diana hacía que William y Harry usaran ropa similar, algo que, aunque bien intencionado, no fue bien recibido por los niños.

Según Burrell, esta iniciativa de igualar sus apariencias se encontraba con la resistencia de ambos, quienes no entendían por qué debían vestirse de la misma manera. De hecho, este tipo de acciones eran parte de un esfuerzo más amplio para reducir las distinciones visuales y sociales entre ellos, pero, para los hermanos, resultaba una incómoda imposición.

Tensión entre hermanos

La rivalidad entre William y
La rivalidad entre William y Harry marcó la dinámica familiar pese a los esfuerzos de Diana (Yui Mok/AP)

A pesar de los esfuerzos de su madre, la rivalidad entre William y Harry continuó siendo un tema latente. La percepción pública del futuro rey, que estaba más centrada en las responsabilidades y en la importancia de su rol, siempre se destacó por encima de la del segundo en la línea de sucesión.

Diana, consciente de esta disparidad, intentaba corregir esta narrativa tanto en privado como en público. Sin embargo, las comparaciones inevitables entre los hermanos avivaban esta rivalidad, exacerbada por sus posiciones dentro de la familia real.

Uno de los incidentes más reveladores en este sentido ocurrió cuando una niñera, al referirse a William, le dijo:

-Te voy a dar tres salchichas, William. Debes crecer y hacerte fuerte... porque algún día serás rey.

Este comentario resalta las expectativas sociales impuestas sobre William, señalando la división implícita entre los dos hermanos. Burrell explicó que este tipo de comparaciones y recordatorios, que colocaban a William en una posición de superioridad, reforzaban las tensiones fraternales.

La igualdad de trato según Diana

A pesar de los desafíos, Diana no permitió que esta rivalidad definiera por completo la relación entre sus hijos. El ex mayordomo de la princesa subraya que, a pesar de los esfuerzos de la sociedad y la familia real por hacer que William se sintiera más importante, Diana y Carlos intentaron garantizar que ambos hermanos fueran tratados con la misma consideración y amor.

Burrell sostiene que la rivalidad entre los hermanos era natural y ocurría en muchas familias, donde la figura del hermano mayor, por lo general, obtiene más atención. Sin embargo, Diana y Carlos lucharon por crear un hogar donde ambos hijos se sintieran igualmente valiosos.

El legado de Diana: nostalgia y desenlaces

Diana apostó por igualar a
Diana apostó por igualar a sus hijos con ropa similar, marcando un cambio cultural en los años 80 (CAMERA PRESS/Glenn Harvey)

La campaña de Diana para igualar a sus hijos se convirtió en una referencia cultural para muchos, especialmente en los años 80, cuando otras familias siguieron su ejemplo y adoptaron el mismo tipo de “traje igualitario” para sus hijos.

A pesar de que William y Harry nunca llegaron a comprender del todo las razones detrás de estas decisiones, la imagen de los dos hermanos vestidos de manera similar se convirtió en un símbolo de esfuerzo maternal en la familia real.

Aunque los intentos de la princesa Diana por reducir la rivalidad entre sus hijos no fueron del todo exitosos, su legado como madre que luchó por la igualdad dentro de su familia sigue vivo en la memoria pública.

A través de sus acciones, Diana intentó desafiar las normas de una institución monárquica que, en muchos aspectos, marcaba distinciones jerárquicas desde el momento del nacimiento.

En lugar de rendirse ante el peso de la tradición, Diana optó por un enfoque que, aunque no sin dificultades, mostró su firme deseo de ser madre antes que figura real.

Hoy, más de dos décadas después de su trágica muerte, las memorias de Diana siguen dejando huella en la familia real y en el mundo. La princesa Diana se convirtió en un símbolo de lucha maternal por la igualdad en una monarquía marcada por la jerarquía.

La idea de una madre que lucha por la igualdad de trato para sus hijos sigue siendo una de las imágenes más poderosas que dejó la princesa, cuya vida fue un constante intento por equilibrar lo humano y lo real, lo privado y lo público, en medio de la intensa mirada de la sociedad.

Un esfuerzo por la igualdad

La historia de los intentos de Diana por igualar el trato entre William y Harry es, sin duda, un relato sobre la lucha por la igualdad dentro de una familia donde el destino de cada miembro ya está marcado por las tradiciones.

A pesar de las dificultades, Diana logró establecer una base de amor incondicional para sus hijos, un legado que trasciende las expectativas de la monarquía británica y que, de alguna manera, sigue definiendo la relación entre los hermanos.