
El océano Atlántico cuenta oficialmente con una nueva habitante: Mobula yarae, la tercera especie de mantarraya identificada a nivel mundial. El estudio fue publicado en la revista Environmental Biology of Fishes y reportado por Smithsonian Magazine, siendo un avance relevante para la conservación marina y ampliando el conocimiento sobre especies de aguas tropicales y subtropicales, desde la costa este de Estados Unidos hasta Brasil, incluyendo el Golfo de México y el mar Caribe.
Características y distribución de Mobula yarae
El descubrimiento de Mobula yarae es el resultado de más de una década de trabajo encabezado por la bióloga de conservación Andrea Marshall, cofundadora de la Marine Megafauna Foundation. Marshall detectó por primera vez una mantarraya inusual cerca de la costa oriental de México hace unos quince años, lo que la llevó a sospechar que se encontraba ante una especie aún no descrita.
Tras años de observación y análisis, el equipo científico confirmó la existencia de esta nueva especie, que se suma a la mantarraya gigante oceánica (Mobula birostris) y a la mantarraya de arrecife (Mobula alfredi), según detalló Smithsonian Magazine.
El nombre Mobula yarae rinde homenaje a Yara, un espíritu de la mitología brasileña. Entre sus rasgos distintivos figuran manchas blancas en forma de “V” sobre los hombros, una coloración más clara en la zona de la boca y los ojos, y puntos oscuros en el abdomen. Aunque su tamaño puede alcanzar dimensiones comparables a la mantarraya gigante oceánica —entre 4,9 y 6,1 metros de ancho—, la mayoría de los ejemplares observados hasta el momento son juveniles y de menor tamaño.
Esta especie prefiere aguas costeras, un entorno que comparte con la mantarraya de arrecife, y su distribución abarca una amplia franja del Atlántico occidental. Su identificación permite precisar la diversidad biológica en estas regiones.

Historia y proceso de identificación
La clasificación de las mantarrayas cambió recientemente. Hasta 2009 solo se reconocía una especie, la mantarraya gigante oceánica. Ese año, Marshall y otros colegas describieron la mantarraya de arrecife, y poco después surgió la hipótesis sobre la existencia de una tercera especie en el Atlántico.
En 2017, la comunidad científica reubicó a las mantarrayas en el género Mobula, sumándolas a las rayas diablo. Este cambio sentó las bases para la identificación formal de Mobula yarae. Marshall relató en redes sociales que el encuentro con la nueva especie en las aguas cálidas de Yucatán fue “uno de los mayores sobresaltos” de su carrera, ya que no esperaba identificar una especie desconocida.
Confirmar a Mobula yarae exigió años de observación para registrar variaciones sutiles de color, patrones, tamaño y comportamiento. Un momento decisivo ocurrió en 2017, cuando una mantarraya juvenil apareció muerta en la costa de Florida, hecho poco común porque sus cuerpos suelen hundirse y descomponerse rápido debido a su estructura cartilaginosa.
Esta circunstancia permitió realizar pruebas genéticas que confirmaron su singularidad. El análisis de ADN reveló que Mobula yarae se separó recientemente de la mantarraya gigante oceánica, ofreciendo una oportunidad excepcional para estudiar procesos evolutivos en tiempo real.

Implicaciones para la conservación y próximos pasos
La identificación formal de Mobula yarae tiene implicaciones directas en la conservación marina. Al habitar principalmente zonas costeras del Atlántico occidental, enfrenta amenazas como colisiones con embarcaciones, enredos en líneas de pesca y capturas accidentales.
Jessica Pate, científica investigadora de la Marine Megafauna Foundation y fundadora del Florida Manta Project, enfatizó en declaraciones recogidas por Smithsonian Magazine: “No se puede proteger lo que no se ha identificado formalmente”. Ahora, la confirmación oficial de la especie permite adaptar los esfuerzos de investigación y protección.
Marshall resaltó directamente a jóvenes que aún existen misterios por resolver en el mundo natural y que la ciencia progresa cuando se desafían las suposiciones previas. Pate destacó la importancia de identificar nuevas especies para desarrollar estrategias de protección eficaces y adaptadas a sus necesidades reales.
Actualmente, la investigación sobre Mobula yarae continúa, aunque Marshall permanece en licencia médica tras sufrir un aneurisma cerebral y un derrame en 2024. Su equipo asumió la labor de profundizar en el conocimiento sobre la especie a través de estudios de marcaje satelital en Florida y monitoreo poblacional en México. El objetivo es entender mejor los patrones de movimiento y los requerimientos de hábitat.
El reconocimiento oficial de Mobula yarae marca el inicio de una nueva etapa para la mantarraya atlántica. Comprender sus necesidades ecológicas y los desafíos asociados a entornos sometidos a alta actividad humana será esencial para asegurar su protección en el futuro.