Melyssa Pinto pone nota a Mario Casas como actor y como novio y admite: "A veces abruma un poco"

Bajo el escrutinio constante de la prensa del corazón, la influencer enfrenta la presión mediática por su relación sentimental, defendiendo su elección de mantener la privacidad y remarcando que “no ve motivos para preocuparse” pese a la insistencia pública

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Durante los encuentros junto al círculo cercano de la familia Casas, Melyssa Pinto se integra con la misma naturalidad con la que limita el acceso del público a los aspectos más íntimos de su vida. En conversación con la prensa nacional, la influencer dejó en claro que, pese a la atención que despierta su relación sentimental con Mario Casas y a la constante presencia de medios interesados en detalles personales, prefiere establecer fronteras tajantes entre la vida privada y la exposición mediática. El propio interés de los medios en las reuniones familiares donde participan Óscar Casas, Ana Mena y otros allegados, ha motivado que Pinto afirme con rotundidad que sus respuestas sobre ese terreno ya son suficientes, reforzando así su intención de mantener cierto ámbito de su cotidianidad al margen del debate público.

Según publicó la prensa nacional, Melyssa Pinto afronta una presión constante desde que se oficializó su vínculo sentimental con Mario Casas, considerado uno de los actores más conocidos del país. Lejos de aprovechar esa notoriedad para potenciar su imagen, la influencer sigue optando por la reserva: tanto ella como Casas evitan difundir detalles cotidianos de su convivencia y limitan la publicación de imágenes conjuntas en redes sociales. El medio reportó que, ante la insistencia recurrente sobre su día a día como pareja, Pinto recalca su deseo de gestionar este periodo con normalidad, reiterando que, aunque ha ganado visibilidad gracias al romance, no se siente definida por el esquema del entretenimiento propio de las revistas del corazón.

De acuerdo con los detalles consignados por la misma fuente, la joven reconoce que la frecuencia con la que debe responder sobre su vida privada puede resultar "abrumadora", aunque afronta esta situación con tranquilidad asegurando que no percibe razón alguna para preocuparse. En palabras suyas, “no estoy haciendo nada malo, no veo motivos para preocupaciones”, una postura que ejemplifica su resistencia a dejar que la curiosidad de los medios altere su día a día o desvíe la concentración en su carrera. Ante comparaciones con la exposición mediática que mantienen otras parejas del entorno, como Óscar Casas y Ana Mena o el dúo formado por Aitana y Plex, Pinto manifestó: “Está bien hacerlo de una manera u otra, que cada uno lo haga como quiera y ya está”. Esta valoración, difundida por la prensa, subraya la legitimidad que concede a las elecciones individuales en cuanto al manejo de la imagen pública.

El medio añadió que, ante preguntas sobre Mario Casas tanto en lo profesional como personal, Melyssa Pinto expresó su aprecio calificando “con un diez” ambas facetas del actor. Al abordar su propio estado emocional y la actualidad de la pareja, la influencer resumió: “Estoy muy feliz, sí”. Esta declaración respalda la estabilidad y satisfacción con la nueva etapa que atraviesa, matiz decisivo en el análisis de la relación expuesto por la prensa.

El inicio de la relación con Mario Casas significó para Pinto una transición hacia una notoriedad mayor a la obtenida en experiencias previas, como sus participaciones en programas de telerrealidad. Según describió la cobertura periodística, la joven se ha propuesto mantener separadas la gestión de su perfil profesional y la esfera personal. Explica que evita “explotar” el noviazgo para obtener ventajas o visibilidad y opta por poner el foco en sus proyectos individuales, gestionando el interés externo sin dejar que repercuta en el desarrollo de su trabajo.

En materia de convivencia y dinámica familiar, los reportes de la prensa nacional han abordado la implicación de Pinto en los planes habituales del entorno Casas. Lejos de desmentir las interacciones frecuentes con familiares y amigos, la influencer se mantiene firme al evitar cualquier tipo de explotación pública de esos momentos, convencida de que el respeto por la intimidad favorece un equilibrio beneficioso tanto para su tranquilidad como para la del entorno cercano.

La actitud de Melyssa Pinto ante el escrutinio público responde, según las publicaciones consultadas, tanto a la búsqueda de protección personal frente a los efectos de la sobreexposición como a un deseo expreso de trazar límites con los medios. Tal como reflejaron los medios especializados en crónica social, la joven refuerza de forma reiterada la voluntad de evitar convertir su vida sentimental en un espectáculo permanente sometido a la aprobación o el escrutinio masivo. Ante el aumento de rumores y la multiplicación de rumores a raíz del romance, su reacción ha consistido en reafirmar el derecho a la privacidad y a disfrutar de la atención bajo sus propios términos, alejándose del esquema que suelen adoptar otras figuras públicas.

Finalmente, tanto Pinto como Mario Casas avanzan con “cautela y poco a poco” en la relación, en palabras citadas por la prensa nacional. Esta aproximación pausada refleja una estrategia de gestión consciente del interés mediático, opuesta a enfoques más abiertos o mediáticos adoptados en otras relaciones públicas. Mientras las plataformas y revistas incrementan el seguimiento de la pareja, Melyssa Pinto sostiene que el espectáculo no forma parte de su proyecto vital y prefiere apostar por la discreción y la gestión responsable de su imagen. Esta postura, según ha subrayado a lo largo de sus apariciones públicas y según recogieron distintos medios nacionales, define el rumbo actual de la influencer en el foco mediático.