Fue al baño en una estación de trenes en Francia y quisieron cobrarle para ingresar: “¿Si no lo tengo no puedo hacer nada?”

El influencer argentino se mostró sorprendido ante un cobro común en Europa que encendió un debate en las redes

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Julián, conocido como @jpregio, critica pagar 1,10 euros por usar un baño en espacio público europeo. Fuente: Instagram

Lo que para millones de viajeros es una escena habitual, para un joven argentino se transformó en un motivo de enojo público. Julián, conocido en Instagram como @jpregio, se convirtió en protagonista de una controversia luego de grabar un breve video en una estación de trenes de París, donde se mostró sorprendido y molesto al descubrir que debía pagar para utilizar el baño.

El video, compartido a través de sus redes, comenzó a circular por otras plataformas, acumulando más de 65.000 reproducciones y cerca de 2.000 “me gusta”. Su reacción espontánea ante lo que consideró una injusticia en el acceso a un servicio básico captó la atención del público en redes sociales y generó una fuerte discusión en torno a las costumbres europeas y sudamericanas en relación con la infraestructura pública.

La indignación por pagar para usar el baño

El desencadenante del enojo de Julián fue un cartel que informaba el precio para acceder al baño de la empresa “2theloo” en una estación de trenes de la capital francesa: 1,10 euros. Lo cual equivale aproximadamente a unos 1.200 pesos argentinos. Este aviso dejó al influencer argentino visiblemente molesto. “¿Cómo vas a tener que pagar 1,10 € en una estación pública de trenes para ir al baño?”, criticó ferozmente en su video.

La molestia no solo se centró en el precio, sino en la práctica en sí misma. Para Julián, el cobro por acceder a un baño en un contexto público representa una barrera frente a una necesidad física urgente, y contrasta con su experiencia previa en otros lugares. El comentario que formuló remarca esta distancia: “Todo bien que Europa esto, lo otro, que Sudamérica está atrasado, pero no cobrás por ir al baño”.

Debate en redes evidencia percepciones
Debate en redes evidencia percepciones enfrentadas sobre la lógica de servicios, pagos y su justificación. (Instagram/@jpregio)

Su queja en las redes

El descargo de Julián combinó sorpresa, frustración y una crítica explícita a la lógica que justifica el cobro de baños públicos. Más allá de la queja puntual por el precio, articuló un reclamo sobre el acceso al servicio en situaciones urgentes. “¿Si no lo tengo no puedo hacer nada?”.

Este planteo dejó entrever su percepción del pago como una medida excluyente, sobre todo en casos en los que una persona no dispone de los recursos en el momento necesario. La crítica no fue aislada, sino que se enmarcó dentro de una mirada más amplia sobre lo que considera una contradicción en las sociedades desarrolladas: ofrecer infraestructura avanzada, pero condicionar su uso a una transacción económica. “No es la primera vez que lo veo, sobre todo en un lugar público, y me parece cualquiera”, concluyó.

Las reacciones que generó su video

La publicación del video generó una respuesta inmediata en redes sociales, donde los usuarios se volcaron a comentar desde distintas perspectivas. Mientras algunos respaldaron la indignación del influencer, otros relativizaron su sorpresa. Entre los comentarios más destacados se encuentra el de un usuario que escribió: “Acá también se cobra en algunos lados igual”, señalando que en ciertos puntos de Argentina el acceso a baños también se encuentra tarifado. Otro aportó un dato adicional que reforzó el malestar: “Encima es con tarjeta”. Mientras que un tercero, entre risas, le recomendó: “Tenes que ir al baño en algún Primark que son free”.

La discusión no solo giró en torno al precio o a la forma de pago, sino también a la comparación entre sistemas. Algunos usuarios recordaron que en muchos países europeos es habitual el cobro por servicios sanitarios en espacios públicos, lo que para los residentes es parte de una lógica de mantenimiento e higiene. Otros, en cambio, compartieron la visión del protagonista y se sumaron al reclamo como una crítica al carácter excluyente de este tipo de prácticas.