Los días pasan y la tensión en la casa de Gran Hermano (Telefe) no afloja. Los vínculos, ya desgastados por la convivencia, empiezan a mostrar nuevas grietas. Y, esta vez, el foco estuvo en una charla íntima entre Gabriela Gianatassio y Catalina Gorostidi, que no pasó desapercibida ante las cámaras.
Todo sucedió en el patio, en un momento de aparente descanso. Catalina, participante de la versión anterior del reality y quien ingresó hace unas semanas al juego tras la salida de Furia, lanzó una frase que encendió las alarmas: “Ya habré engordado como cuatro kilos”, dijo en referencia a su alimentación en la casa. Gabriela, sin vueltas, reaccionó de inmediato: “Pará, no empecés a ser neurótica”.
La médica rosarina, cuya situación de salud fue dada a conocer por ella misma hace un mes, contestó apenas con un “No quiero”, pero fue suficiente para que la conversación tomara un rumbo más profundo. La brasilera, visiblemente preocupada, le marcó los límites: “Si vos sabés que tenés problemas de alimentación, arreglalos en la mesa también”.

El momento no pasó desapercibido para los seguidores del programa, sobre todo por los detalles que viene compartiendo desde hace tiempo fuera del reality. A mediados de marzo, y a raíz de los constantes comentarios sobre su aspecto físico en redes sociales, decidió grabar un video en su cuenta de Instagram para ponerle fin a las especulaciones.
“Estoy cansada y voy a hablar”, dijo a modo de presentación. Y no se guardó nada: “En todas las publicaciones que estoy subiendo últimamente, que son triunfos que estoy logrando con mucho esfuerzo y dedicación, los mayores comentarios que veo son: ‘Ay qué flaca estás’, ‘ay qué asco que estás’, ‘ay qué anoréxica’”.
Con un tono entre irónico y dolorido, la pediatra santafesina agregó: “Primero les quiero contar que yo tengo espejo en mi casa y veo cómo estoy o dejo de estarlo. Tengo balanza, tengo una familia, tengo amigos, todo lo que ustedes se preocupan por mí, sé cómo estoy. Desde los 17 años que tengo un problema de alimentación. En su momento tuve anorexia. También vigorexia”.
Lejos de victimizarse, Gorostidi dejó un mensaje claro para quienes opinan sin pensar: “Los trastornos alimenticios son graves, no son una joda. Pero lo que más me preocupa es la gente que habla de los cuerpos como si fuese la nada misma. Este es mi cuerpo de hoy en día. Yo no puedo subir una foto y retocarla porque es el cuerpo que tengo hoy. Y si no les gustan mis fotos, no hace falta que me ayuden, porque a mí ya me están ayudando”.
Ante sus seguidores atentos a cada uno de sus movimientos, la joven también puso el foco en los juicios que recibe solo por su profesión. “Me dicen ‘sos médica, tenés que dar el ejemplo’. Sí, soy médica. Me lo gané a mucha honra. Me rompí el alma nueve años estudiando. Pero cualquier persona puede tener un trastorno alimenticio. Los médicos también son personas”.
Y agregó una reflexión final que generó un fuerte impacto entre sus fans: “La salud mental es igual de importante que la salud física. Uno es lindo por lo que lleva dentro. El físico es totalmente secundario”.
La historia de Gorostidi no termina ahí. En octubre pasado, tuvo que ser internada por un cuadro de rabdomiólisis, una peligrosa afección provocada por el exceso de ejercicio. Según contó en su momento, todo comenzó en 2022, cuando fue a entrenar con un supuesto personal trainer en Santa Fe. “Me entrenó un día y desde ese momento estuve con muchísimos problemas de salud. Me generó una rabdomiólisis, que es cuando las fibras musculares se rompen después de un ejercicio excesivo”, relató en ese entonces.
De esa manera, en la casa más famosa del país, la charla quedó flotando en el aire, sin mayores repercusiones. Pero afuera, el eco de esas palabras volvió a poner en primer plano una historia que Catalina ya había contado.