El impactante cambio de look de Daniela Cardone: “¿Quién se atreve?”

Reconocida por su perfil camaleónico, la exmodelo se mostró frente al espejo y sorprendió a sus seguidores

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El impactante cambio de Daniela Cardone

De pie frente a un espejo, sin ornamentos, sin trenzas ni artificios. Solo piel, mirada y reflejo. Daniela Cardone, la mujer que en los años noventa sacudió las pasarelas argentinas con su presencia feroz y su cabello corto de tono oscuro, decidió raparse. Y lo mostró sin preámbulos, con una serie de fotografías publicadas en su cuenta de Instagram que no tardaron en desatar un vendaval de reacciones.

“¿Quién se atreve a raparse?”, lanzó, como un desafío, al pie de las imágenes. Luego, una sola palabra, seca, rotunda, cargada de sentido: Liberación. No era una pregunta inocente ni un simple juego estético. Era una toma de posición, una consigna existencial. Y en la epidermis de esa decisión se filtraba toda una filosofía de vida: el rechazo al molde, la ruptura con lo previsto.

Desde hace más de tres décadas, Cardone no hizo otra cosa que desafiar las expectativas. Su historia es la de una constante mutación. Cuando la industria imponía rostros dóciles y melenas previsibles, ella apareció con su perfil anguloso, su corte rebelde y una actitud que no buscaba agradar, sino imponerse. Su belleza nunca fue sumisa; fue un manifiesto.

Daniela Cardone no deja de
Daniela Cardone no deja de reinventarse, y en este caso esta renovación pasó por su pelo (IG dcdanycardone)

Ahora, a los 60 años, vuelve a cambiar. No hay nostalgia en su gesto, sino una energía que mira hacia adelante. En los últimos tiempos ya había dado señales. Dejó atrás unas trenzas impactantes que le daban un aire tribal, casi chamánico, y luego apareció con un corte corto, ondulado, en tono rubio platino, como un homenaje sensual y lúdico a Marilyn Monroe. Pero esto último es distinto. Es radical. Es piel y hueso.

El espejo, esa máquina cruel de verdad, la devuelve ahora sin capas. Y ella no retrocede. No hay retoques, no hay filtros. El silencio de su cráneo rapado grita más fuerte que cualquier consigna. En tiempos en los que la imagen es todo, la exmodelo decide exponerse en su forma más cruda. No hay marketing: hay coraje.

No es la primera vez que Daniela sorprende. Desde sus comienzos como figura de alto perfil en el mundo del modelaje, hasta sus incursiones en la actuación y su constante presencia en los medios, siempre supo reinventarse. Cada cambio de look fue una declaración de principios. Cada aparición, una escena cargada de sentido. Pero este nuevo paso parece cerrar un ciclo y abrir otro aún más audaz.

Daniela Cardone y uno de
Daniela Cardone y uno de los impactantes looks que tuvo el año pasado

Porque hay algo profundamente simbólico en raparse. En muchas culturas, el acto de quitarse el cabello implica renuncia, transición, renacimiento. Y eso parece estar haciendo Cardone: desnudarse para volver a empezar.

En tiempos de máscaras, filtros y simulacros, una cabeza rapada puede ser más disruptiva que mil palabras. Y ella eligió el silencio.

Hace apenas una semana, su voz se quebraba por el llanto que la invadía debido a la partida de Garfield, uno de sus gatos y compañero inseparable durante más de una década.

Daniela Cardone embalsamó a sus
Daniela Cardone embalsamó a sus gatos cuando fallecieron y también lo hizo con Garfield (Gastón Taylor)

La actriz compartió con Teleshow el dolor por la pérdida de quien no solo era una mascota, sino un verdadero integrante de su familia. “Sabés cómo soy con mis bebés. Es el sexto gatito que se va. Mis compañeros de vida”, reveló con esa mezcla de amor incondicional y tristeza que solo entienden quienes tienen vínculos profundos con sus animales. Garfield, con su presencia tranquila y fiel, estuvo junto a la exmodelo en incontables momentos, y su ausencia deja un hueco imposible de llenar.

Para Cardone, el vínculo con sus gatos es un lazo del alma. Cada uno marcó una etapa, un recuerdo, una emoción. “Mis compañeros de vida”, repite, como un mantra que resume su manera de ver el mundo: en compañía de esos seres que, sin palabras, dicen todo. Desde siempre, la mamá de Brenda Gandini mostró un cariño entrañable por los animales, en especial por sus gatos, a quienes embalsamó luego de su muerte para sentir que la acompañan durante la vida.