Así hablaba Douglas Vinci de Aquí Radio Bangkok, el programa que cambió la historia y marcó a una generación

En noviembre pasado, el artista plástico recordó en exclusiva con Teleshow el ciclo radial que integró junto a Lalo Mir y Bobby Flores durante los 80

Guardar

Carlos Masoch no buscaba un micrófono. Lo suyo eran los pinceles, el grafito, las tramas sobre el papel. Pero un día la radio lo encontró. Le ofreció un lugar desde donde multiplicar su mirada inclasificable sobre el mundo, y él la habitó como solo pueden hacerlo los artistas: desobedeciendo. Nació entonces Douglas Vinci, el reverendo sin sotana, la voz que deformaba lo real para volverlo más cierto, el que llenó de ironía y delirio los años fundacionales de Rock & Pop con su participación en Aquí Radio Bangkok junto a Lalo Mir y Bobby Flores. Y esta mañana, cuando se conoció la noticia de su muerte, aquel emblemático ciclo se hace todavía más legendario.

En noviembre de 2024, Vinci recordó junto a Teleshow aquel hito radial que desató carcajadas, confusión, sanciones oficiales y récords de audiencia. Que se anticipó al fenómeno de las fake news y llevó al límite la magia de la radio y la frontera entre realidad y ficción. La fecha fundacional se remonta al 23 de abril de 1987, con Lalo al frente, Bobby como co-creador y Douglas como alma sonora y delirante del proyecto. Desde el control, los acompañaban Enrique Quique Prosen como musicalizador, luego director de la emisora, y los operadores Guillermo García y Alberto El Chino Chinen, técnicos fundamentales en la arquitectura sonora del proyecto.

Nos conocíamos desde antes. A Lalo primero como oyente de Radio del Plata y después coincidimos en inauguraciones de pintura. Y a Bobby en las oficinas de Tom Lupo, que editaba la revista Twist y Gritos y, además, ambos escribíamos ahí“, explicó respecto a sus inicios en el proyecto. ”Luego nos encontrábamos seguido en las oficinas de Daniel Grinbank, donde yo diseñaba las producciones, revistas, afiches, discos. Dejé el lugar donde trabajaba y me sumé al proyecto”, explicó Douglas.

Douglas se convirtió en uno
Douglas se convirtió en uno de los icónicos personajes que integraron Radio Bangkok, junto a Lalo Mir y Bobby Flores (Archivo TEA Deportea)

Vinci recordaba esa etapa como un encuentro inevitable de nombres, pasillos y pasiones. Además, hizo especial énfasis en quienes estaban detrás del vidrio, los operadores García y Chinen, “parte fundamental para poner en marcha ese proyecto que arrasó con los números de audiencia”.

La radio, en sus palabras, era un campo libre. “Todo fue azaroso, era como tener un papel en blanco y llenarlo de ocurrencias. Todos los días había algo nuevo. Una vez, Lalo tenía que decir la hora oficial y en ese momento lo que se decía en la radio, era verdad. Eran las 10, pero él afirmó enfáticamente que eran las 10.45. Se imaginarán el lío que se generaba entre los oyentes”, aseguró, divertido, al recordar las situaciones que se generaban con el público.

Bobby, Lalo y Quique, otra
Bobby, Lalo y Quique, otra de las figuras detrás del programa (Instagram)

Pero no todo eran bromas inocentes. Algunas de sus intervenciones desataban enojos, llamados y hasta medidas disciplinarias. Vinci no se arrepentía: “En esos tiempos funcionaba el comisariato del COMFER (Comité Federal de Radiodifusión), todavía en democracia existía la censura, e intentaban imponer lo que se debía decir y lo que no. Pero nosotros íbamos para adelante, como era costumbre. No solo recibíamos quejas por parte de oyentes, sino también otras barbaridades, como que en algunos sitios no se les permitía escuchar a esos trastornados, quejas, denuncias y multas que se tenían que pagar”.

En aquel diálogo con este medio, también reflexionó sobre los cambios que atraviesa el rubro. “Mucho no me agrada. Siento que le quita ese misterio de darle humanidad a las voces”, dijo sobre el streaming, un formato al que se han volcado incluso las emisoras tradicionales.

Pese a su trasfondo artístico,
Pese a su trasfondo artístico, Carlos Masoch supo dejar su huella en el rubro radiofónico

Douglas dejó este plano terrenal, pero no su eco. Porque hay voces que no se apagan: se quedan flotando en las ondas, en los silencios con delay, en las carcajadas compartidas a través de un parlante. En ese modo, su último testimonio no fue una despedida, sino una reafirmación: del azar como método, de la creación como impulso vital, de la radio como forma de arte más allá de sus pinceles.