Gran Hermano (Telefe) continúa siendo el epicentro de las disputas más inesperadas y, en esta edición, el conflicto protagonizado por Selva Pérez y Sandra Priore fue fatal. La comediante, conocida por su carácter arrollador y su energía desbordante, desató un verdadero escándalo. El motivo de su furia fue un insólito episodio: su gaseosa había sido manipulada y le habían agregado agua en lugar de la bebida que ella había reservado cuidadosamente. Esto llevó a la uruguaya a tomar una postura más combativa, dejando en evidencia su carácter y sacando a la luz una terrible discusión.
Durante la transmisión del pasado jueves Selva Pérez, con evidente molestia, relató lo sucedido: “Me tomaron el refresco, no quiero decir la marca, y le pusieron agua a la botella”, exclamó. La comediante había estado racionando su gaseosa con el objetivo de que le durara más tiempo, disfrutándola a pesar de que no tuviera la efervescencia habitual. Sin embargo, al servirse nuevamente, descubrió que lo que estaba bebiendo no era su bebida, sino agua. “Aunque no tuviera efervescencia, yo la tomaba y la disfrutaba. Hoy me fui a servir y resulta que no era gaseosa, era un agua sucia”, afirmó visiblemente afectada .
Selva no dudó en alertar a todos los televidentes de lo ocurrido. “Desataron a la diablilla que hay dentro de mí”, expresó, dejando claro que este acto de maldad no quedaría impune. La situación, lejos de calmarse, se convirtió en un preámbulo para una escalada de conflictos dentro de la convivencia en la casa.

Santiago del Moro, el conductor del programa, aportó: “Es como si a uno que fuma le roban los puchos y le ponen yerba adentro”. Además, Selva apeló directamente al público para que investigara quién había cometido el acto de sabotaje. “Ustedes, que todo lo ven, vayan contra quien me sacó la gaseosa”, lanzó.
Sandra, que fue la culpable del sabotaje junto a Claudio Di Lorenzo, no dudó en mostrar su molestia por la actitud de la uruguaya. “El quilombo que hace por ese cacho de cola”, comentó la pescadora, visiblemente irritada por lo que consideraba una exageración. “Me tiene podrida”, expresó, mostrando su desaprobación ante la reacción de Selva, a quien acusaba de no poder manejar una situación tan trivial .
Sin embargo, la guerra no terminó allí. Selva Pérez, decidida a llevar la confrontación más allá, hizo una enérgica declaración que dejó claro que no se detendría. “Me tomaron la cola y le pusieron agua. Agua. O sea, ahora estoy habilitada a robar”, exclamó, sugiriendo que, debido al sabotaje, ahora tenía derecho a tomar lo que quisiera sin consecuencias. “Se vienen los robos. Se vienen los robos a Gran Hermano. Medias, calzoncillos, bombachas, comida. Arrancan las maldades. Ni pregunten. Fui yo. Sépanlo", dijo, disfrutando de la situación.

La situación también derivó en una tensa discusión con Eugenia Ruiz, otra de las participantes del reality, que le restó importancia a la situación. La médica oriunda de Santiago del Estero acusó a Selva de ser excesivamente dramática y de no tener la capacidad de manejar algo tan simple. “Lo tuyo no es una adicción, lo tuyo es un gusto”, le espetó Eugenia, quien no podía comprender la magnitud del enojo de su compañera. A lo que Selva le respondió, en tono de reclamo, que su actitud no era para nada respetuosa, pidiéndole que la tratara con más consideración.
La discusión rápidamente subió de tono, con Eugenia acusando a Selva de ser “insoportable” y de tener una forma irritante de hablar. “No te das cuenta de lo molesta que sos con tu sonrisita cínica”, le lanzó en medio del cruce. Selva, entre lágrimas, le reprochó que no comprendiera lo molesta que le resultaban sus actitudes. “Vos tenés un gran problema, Eugenia, no sabés diferenciar las cosas”, le contestó, mientras su compañera le respondió con ironía: “Y ahora te victimizás y llorás”.