
Después de permanecer internada y superar un duro cuadro de estrés y angustia, María Valenzuela se encontraba lista para regresar al teatro con un protagónico en La noche de la basura. Sin embargo, los planes de la actriz se vieron modificados. Este miércoles se conoció que la artista no formará parte del elenco y que continuará con otros proyectos.
En ese contexto, desde la producción confirmaron la información a Teleshow. En paralelo, diversos rumores sobre el motivo de su salida comenzaron a circular. Por ejemplo, se dijo que habría surgido un desacuerdo insalvable en el elenco relacionado con el cartel, es decir, la forma en que serían presentados los nombres de los actores en la promoción de la obra. Sin embargo, fuentes cercanas confirmaron que este no fue el caso.
Según pudo saber este medio, la decisión fue tomada por la producción y responde meramente a cuestiones artísticas. Así las cosas, pese al revuelo, la obra no fue suspendida. La producción anunció a Graciela Pal como nueva coprotagonista y reprogramó la fecha de estreno: inicialmente prevista para el martes 15 de abril, fue trasladada al viernes 25 del mismo mes.

El texto de la obra, de autoría de Beto Gianola, había sido estrenado originalmente bajo el título El carro de la basura en 1981, con Carlos Carella y Miriam De Urquijo como protagonistas. La trama se centra en un matrimonio de 27 años de convivencia que, luego del casamiento de su hijo único, se enfrenta por primera vez cara a cara con una vida sin terceros en el medio. El conflicto estalla en las horas inmediatamente posteriores a la boda, y la pieza fue en su momento reconocida por su “crudeza, planteo directo y final inesperado”.
Por su parte, Valenzuela se concentrará en otros proyectos personales. Entre ellos destaca el desarrollo de un canal en YouTube denominado V de Valenzuela, que compartirá con su hija, Malena Mendizábal. Este emprendimiento marca un viraje en su forma de vincularse con el público: ya no desde un escenario o una pantalla de ficción, sino desde un espacio de relato directo y personal.
En declaraciones telefónicas al programa América Noticias, la actriz explicó que utilizará el canal para contar en primera persona lo que atravesó en el último año. “Ahí voy a contar parte de lo que me pasó y cómo estoy ahora”, afirmó, con un tono que, según el periodista Daniel Ambrosino, denotaba la firmeza de alguien que transitó un proceso difícil, pero que elige hablar desde su propio lugar.

Este canal no aparece solo como una estrategia comunicacional, sino como un espacio de testimonio íntimo. Valenzuela planea narrar su proceso de recuperación y los desafíos emocionales que la llevaron a internarse voluntariamente a finales del año pasado. En palabras del entorno, el proyecto representa una forma de asumir la palabra sin intermediarios, como parte del proceso de sanación.
En septiembre del año pasado, María Valenzuela abandonó de manera abrupta la obra Tom, Dick & Harry. Poco después, la propia actriz explicó lo sucedido. “Me pasó un camión por encima”, dijo en referencia al colapso emocional que la obligó a alejarse de los escenarios.
La internación se realizó en una clínica de rehabilitación en la localidad bonaerense de Ituzaingó. La elección del centro no fue menor: se trata del mismo establecimiento donde había estado Diego Maradona, dato que en su momento fue difundido para remarcar el nivel de atención médica y psicológica disponible. El cuadro que motivó su ingreso fue descrito como “estrés y angustia”, una combinación que, según fuentes cercanas, venía acumulándose desde hacía varios meses.
Luego del alta, la recuperación continuó en modalidad ambulatoria, con un esquema que combinó psicoterapia y medicación psiquiátrica. A lo largo del proceso, Valenzuela mantuvo un bajo perfil mediático y solo reapareció públicamente cuando sintió que podía retomar el contacto con el medio. “Me estoy haciendo estudios de rutina, estoy haciendo ejercicio, me estoy recuperando todavía”, declaró más tarde, dejando claro que, aunque comenzaba a reconstruirse, el proceso seguía en curso.
Durante ese período, su hija Malena cumplió un rol clave como sostén emocional y único puente con el exterior. Desde las redes sociales, procuró mantener informados a los seguidores de su madre con mensajes que transmitían calma sin entrar en detalles: “Ella está bien”, escribió, mientras la actriz permanecía alejada de la exposición pública.