Giuliano Simeone está dando sus primeros pasos como futbolista de la selección argentina. A sus 22 años, el hijo de Diego Pablo y Carolina Baldini sigue el camino de su padre, que defendió la albiceleste en 106 oportunidades, convirtiéndose en el símbolo de una época. Ahora, el joven empieza a brillar con nombre propio, y allí estuvo su madre para ser testigo de un momento que no se lo va a olvidar más.
La modelo asistió al Monumental para ver de cerca lo que terminó siendo un histórico triunfo de la Scaloneta. A diferencia de lo que había ocurrido días antes contra Uruguay, esta vez Giuliano tuvo que mirar el partido desde el banco de suplentes, pero tenía un as bajo la manga. Fue de los primeros en hacer la entrada en calor, lo que da una muestra de la consideración que le tiene el entrenador Lionel Scaloni. Y a los 23 minutos del segundo tiempo, ingresó por Thiago Almada, dispuesto a hacer historia.
Tres minutos después, el futbolista del Atlético Madrid capturó un pase de Nicolás Tagliafico y sorprendió al arquero brasileño con un potente remate que infló la red. 80 mil personas lo festejaron en el Monumental y millones lo replicaron en diferentes puntos del país. Pero alguien lo gritó con más fuerza, con el alma, con esa mezcla de orgullo y admiración de una madre hacia su hijo cuando lo ve triunfar haciendo lo que le gusta.

Fue el primer tanto de Giuliano con la camiseta albiceleste y sirvió ni más ni menos que para decorar la goleada ante el eterno rival. Pero el momento más conmovedor de la noche no ocurrió dentro del campo, sino cuando finalizó el partido y se liberó la emoción contenida: cuando su madre bajó desde las plateas hasta cerca del césped para estrecharse en un abrazo que pareció detener el tiempo.
“22 años preparándote para este momento, no puedo contener la emoción”, escribió ella en sus redes sociales, acompañando la imagen del reencuentro. Una fotografía que no necesita filtros ni explicaciones. Que habla de amor, de esfuerzo, de orgullo. Y que compartió además con otra mujer que estaba experimentando algo similar: Ana María, la mamá de Julián Álvarez, más acostumbrada a gritar goles con su sangre, pero igualmente conmovida.

La noche en la que el hijo del Cholo, actual delantero del Atlético de Madrid, demostró que no solo carga un apellido ilustre, sino también talento propio y se mantiene como alternativa de peso a la hora de meterse en el once campeón del mundo.
Pero más allá de la táctica y el rendimiento, la postal que quedó en la memoria colectiva es ese abrazo: madre e hijo, unidos por una emoción irrepetible. Porque Carolina, que compartió 18 años de su vida con el Cholo, con quien tuvo tres hijos -Giovanni, Giualuca y Giuliano, los tres futbolistas- y que enfrentó un escandaloso divorcio en 2008, siempre eligió el perfil bajo. Sin embargo, esta vez no pudo, ni quiso, quedarse al margen.
En paralelo, Eva Bargiela celebró su desempeño del hermano de su novio, Gianluca. “Es mi cuñado, pero sí, estamos chochos”, expresó la modelo como respuesta a una historia por parte de la periodista Paula Varela, quien capturó el festejo de los hinchas tras el gol de Giuliano.
Y mientras los flashes aún rebotaban en las tribunas del Monumental, Carolina volvió a sonreír como en los viejos tiempos. Orgullosa, emocionada, con el corazón en la mano, dejó que el fútbol, una vez más, le regalara una postal imposible de olvidar. Porque esta vez no fue su expareja, ni la polémica, ni el pasado. Esta vez, fue su hijo, brillando bajo las luces de su gran momento.