Cómo configurar tu aire acondicionado para que enfríe más y gaste menos

Es un error común pensar que programar el equipo a 18 grados acelera el enfriamiento

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(Imagen Ilustrativa Infobae)
Es recomendable ajustar la temperatura de manera progresiva. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Lograr que el aire acondicionado funcione de forma eficiente y económica durante el verano depende en gran medida de cómo se configure y utilice a diario. Si se aplican ciertas estrategias simples, es posible mantener la vivienda fresca sin que el consumo energético se dispare ni que las facturas eléctricas sean motivo de preocupación.

Un uso adecuado del equipo, combinado con pequeños cambios en la rutina y algunos ajustes en el ambiente del hogar, permite aprovechar al máximo el aire acondicionado y mantener el confort térmico en los días más calurosos.

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Consejos para optimizar el consumo del aire acondicionado en verano

El primer paso para asegurar un uso eficiente del aire acondicionado consiste en reducir la entrada de calor a la vivienda. Mantener las persianas bajadas o cerrar las cortinas durante las horas de mayor intensidad solar ayuda a evitar que la temperatura interior aumente rápidamente.

Mujer sentada en sillón gris leyendo un libro, aire acondicionado blanco en la pared, sofá gris, mesa de centro, plantas, ventana con luz natural.
El primer paso para asegurar un uso eficiente del aire acondicionado consiste en reducir la entrada de calor a la vivienda. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Esta medida, especialmente relevante entre las 12:00 y las 16:00, permite que la sensación térmica en el interior permanezca más estable y reduce la necesidad de encender el equipo desde temprano o de seleccionar temperaturas demasiado bajas. Al limitar el ingreso de radiación directa, el aparato no tiene que esforzarse tanto para enfriar el ambiente y, en consecuencia, consume menos energía.

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Además, es recomendable ajustar la temperatura de manera progresiva. Lo ideal, según las recomendaciones técnicas, es fijar el termostato entre 24 y 26 grados centígrados.

Esta franja garantiza frescura y comodidad sin el riesgo de enfriar en exceso la habitación ni forzar el funcionamiento del compresor. Si el ambiente sigue siendo cálido, se debe reducir la temperatura gradualmente, en lugar de establecer valores mínimos desde el inicio.

Aire acondicionado blanco de pared junto a una ventana con marco blanco. El cristal de la ventana tiene gotas de condensación y muestra edificios urbanos.
Lo ideal, según las recomendaciones técnicas, es fijar el termostato entre 24 y 26 grados centígrados. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Otro aspecto relevante para optimizar el funcionamiento del aire acondicionado es mantenerlo encendido de forma continua, en vez de apagarlo y encenderlo repetidas veces a lo largo del día.

Esta práctica contribuye a mantener la temperatura estable y evita los picos de consumo que se producen cada vez que el compresor arranca desde cero. Así, el ambiente se mantiene confortable sin grandes variaciones y el consumo energético tiende a ser menor.

Configuración ideal del aire acondicionado para maximizar el enfriamiento

Para conseguir que el aire acondicionado enfríe de manera rápida y eficiente, es fundamental prestar atención a los ajustes del control remoto. Seleccionar una temperatura de 24 grados centígrados es suficiente para refrescar el ambiente sin sobrecargar el aparato.

 El equipo debe estar configurado en la opción “COOL” o en el modo de enfriamiento, representado habitualmente con el icono de un copo de nieve.  
Europa Press
El equipo debe estar configurado en la opción “COOL” o en el modo de enfriamiento, representado habitualmente con el icono de un copo de nieve. Europa Press

Es un error común pensar que programar el equipo a 18 grados acelera el enfriamiento: esta acción solo provoca que el compresor trabaje sin descanso, lo que incrementa el consumo de electricidad y puede acortar la vida útil del equipo.

El modo de funcionamiento también incide en la eficiencia. El equipo debe estar configurado en la opción “COOL” o en el modo de enfriamiento, representado habitualmente con el icono de un copo de nieve. Resulta desaconsejable utilizar el modo ventilador o el modo deshumidificador si se busca reducir la temperatura de la habitación.

En cuanto al ventilador interno del aparato, la mejor opción es dejarlo en modo automático. Así, el equipo regula la velocidad de salida del aire según la temperatura detectada en el ambiente, expulsando más caudal cuando el calor es mayor y reduciéndolo cuando se alcanza el clima deseado.

Vista de un salón acogedor con un sofá, una mesa de centro y plantas. Se observa un ventilador de techo y un aire acondicionado mural sobre una pared beige.
La orientación de las aletas del aire acondicionado puede marcar la diferencia en la velocidad y uniformidad con la que se enfría una estancia. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Si el modelo cuenta con funciones como “TURBO” o “JET COOL”, se recomienda activarlas solo durante los primeros 10 o 15 minutos, especialmente si la habitación se encuentra muy calurosa al llegar. Transcurrido ese tiempo, es importante volver a la configuración estándar para evitar un consumo excesivo.

Cómo mejorar la distribución del aire frío en la habitación

La orientación de las aletas del aire acondicionado puede marcar la diferencia en la velocidad y uniformidad con la que se enfría una estancia. Dirigir el flujo de aire hacia la parte superior de la habitación facilita que el aire frío, más pesado, descienda y se reparta eficazmente por todo el espacio.

Así, se genera una corriente descendente que refresca el ambiente de manera más homogénea y evita zonas con temperaturas desiguales.

Vista trasera de una persona en pijama de rayas ajustando la temperatura de un aire acondicionado con un control remoto. El aire frío sale del aparato.
Si el modelo cuenta con funciones como “TURBO” o “JET COOL”, se recomienda activarlas solo durante los primeros 10 o 15 minutos. (Imagen Ilustrativa Infobae)

El uso conjunto de un ventilador doméstico a baja velocidad, apuntando hacia el centro del cuarto, puede potenciar este efecto. El ventilador ayuda a dispersar el aire frío generado por el aire acondicionado, acelerando el descenso de la temperatura y permitiendo que la sensación de frescura llegue a todos los rincones.

Este recurso es especialmente útil en habitaciones amplias o en viviendas donde el equipo de aire acondicionado se encuentra ubicado lejos de las zonas de mayor uso.

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