3 costumbres que convierten tu iPhone en un horno y cómo solucionarlo

El sobrecalentamiento de los teléfonos móviles suele estar relacionado con el esfuerzo que realiza el procesador

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Otra costumbre que favorece el calentamiento es utilizar el iPhone mientras está conectado a la corriente.
 REUTERS/Priyanshu Singh
Otra costumbre que favorece el calentamiento es utilizar el iPhone mientras está conectado a la corriente. REUTERS/Priyanshu Singh

El uso intensivo de un iPhone puede provocar que el dispositivo se caliente de forma perceptible, llegando a resultar incómodo en la mano. Hay tres hábitos muy comunes que contribuyen a que el teléfono incremente considerablemente su temperatura, pero existen soluciones sencillas para revertir el problema y evitar daños a largo plazo.

Entender cómo y por qué se genera el calor es el primer paso para mantener el iPhone funcionando correctamente y proteger los componentes internos.

Por qué tu iPhone se calienta: las causas más comunes

El sobrecalentamiento de los teléfonos móviles suele estar relacionado con el esfuerzo que realiza el procesador. Actividades como los videojuegos con gráficos avanzados, la grabación prolongada de video en 4K o el uso de aplicaciones de realidad aumentada exigen al máximo el funcionamiento del equipo.

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El uso intensivo de un iPhone puede provocar que el dispositivo se caliente de forma perceptible. 

 REUTERS/Maxim Shemetov
El uso intensivo de un iPhone puede provocar que el dispositivo se caliente de forma perceptible. REUTERS/Maxim Shemetov

Todas estas tareas requieren un uso intensivo del “cerebro” del teléfono, lo que incrementa la temperatura del dispositivo y puede sentirse en la superficie exterior.

Otra costumbre que favorece el calentamiento es utilizar el iPhone mientras está conectado a la corriente. Al cargar la batería, ya se genera calor de manera natural.

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Si al mismo tiempo el usuario navega, juega o mantiene la pantalla encendida, las fuentes de calor se combinan y el aumento de temperatura resulta inmediato. Además, la carga inalámbrica produce más calor que la conexión por cable.

El iPhone se calienta, por ejemplo, por el uso intensivo del procesador. 

 REUTERS/Maxim Shemetov
El iPhone se calienta, por ejemplo, por el uso intensivo del procesador. REUTERS/Maxim Shemetov

Un tercer factor suele pasar inadvertido: los procesos en segundo plano. Tras actualizar el sistema operativo o restaurar una copia de seguridad, el iPhone permanece horas o incluso días realizando tareas ocultas como indexar archivos y fotografías. Aunque no se utilice activamente el teléfono, la temperatura puede subir por este motivo.

Factores externos también influyen. Exponer el teléfono al sol, dejarlo sobre superficies calientes o usar carcasas gruesas que dificultan la dispersión del calor intensifican el problema.

En síntesis, el iPhone se calienta principalmente por el uso intensivo del procesador, la carga combinada con actividad y los procesos que se ejecutan tras bambalinas. La exposición a fuentes externas de calor y el uso de fundas poco adecuadas agravan la situación.

Entender cómo y por qué se genera el calor es el primer paso para mantener el iPhone funcionando correctamente.  
 REUTERS/Bhawika Chhabra/
Entender cómo y por qué se genera el calor es el primer paso para mantener el iPhone funcionando correctamente. REUTERS/Bhawika Chhabra/

Cómo enfriar el iPhone rápido y evitar que se sobrecaliente

Ante un dispositivo que resulta incómodamente caliente, hay medidas inmediatas y prácticas que pueden tomarse para enfriar el aparato y reducir el riesgo de daños.

El primer paso consiste en retirar la funda, especialmente si es de plástico o goma y tiene un grosor considerable. Estas fundas impiden que el calor salga fácilmente al exterior, por lo que es recomendable quitarlas cuando se va a cargar el teléfono o durante sesiones prolongadas de uso intenso.

Otra recomendación clave es no manipular el iPhone mientras se carga. Lo ideal es dejarlo quieto hasta que alcance por lo menos el 80% de la batería. Si es indispensable usarlo, conviene desconectarlo durante ese periodo.

Cerrar apps que usan GPS reduce el esfuerzo del iPhone y ayuda a bajar su temperatura.

REUTERS/Francis Mascarenhas/Foto de archivo
Cerrar apps que usan GPS reduce el esfuerzo del iPhone y ayuda a bajar su temperatura. REUTERS/Francis Mascarenhas/Foto de archivo

Una herramienta útil es el “Modo Ahorro de Batería”. Al activarlo, el sistema reduce de forma automática la potencia del procesador y detiene las descargas en segundo plano, lo que permite que la temperatura baje en pocos minutos. El cambio se identifica porque el icono de la batería se vuelve amarillo.

Cerrar aplicaciones que requieren localización, como los navegadores GPS o las apps de transporte, también ayuda a disminuir la carga de trabajo y, en consecuencia, la generación de calor. Estas aplicaciones utilizan simultáneamente el procesador, la pantalla y el chip de posicionamiento, lo que incrementa la temperatura general del dispositivo.

Por último, es esencial evitar la exposición directa al sol. Dejar el teléfono sobre la arena, en el tablero del coche o en cualquier lugar caluroso puede acelerar el sobrecalentamiento.

Dejar el teléfono sobre la arena, en el tablero del coche o en cualquier lugar caluroso puede acelerar el sobrecalentamiento.   

REUTERS/Mike Segar/Archivo
Dejar el teléfono sobre la arena, en el tablero del coche o en cualquier lugar caluroso puede acelerar el sobrecalentamiento. REUTERS/Mike Segar/Archivo

Qué no hacer al intentar enfriar el iPhone

Aunque la tentación de enfriar el dispositivo rápidamente puede llevar a buscar soluciones drásticas, existen prácticas que es mejor evitar. Nunca se debe colocar el teléfono en el refrigerador o el congelador, ya que el cambio brusco de temperatura favorece la formación de condensación interna y puede provocar daños irreversibles en los circuitos electrónicos.

El método más seguro consiste en dejar el iPhone en un lugar fresco y a la sombra, o frente a un ventilador doméstico.

Estas recomendaciones permiten mantener la temperatura bajo control y extender la vida útil del dispositivo. La clave está en modificar hábitos cotidianos: evitar usarlo mientras se carga, retirar la funda en situaciones de alta exigencia y protegerlo del calor ambiental.

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