Cuál es la próxima frontera en las interfaces cerebro-computadora, según un reciente estudio

Un equipo de la Escuela de Medicina Icahn, perteneciente a Mount Sinai, propone dispositivos de lectura de actividad neuronal y estimulación con el objetivo de acercar tratamientos personalizados a la práctica clínica

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(Imagen Ilustrativa Infobae)
Las interfaces cerebro-computadora en neurotecnología abren nuevas alternativas para rehabilitación en pacientes con condiciones neurológicas que afectan funciones como el habla y el movimiento.

Las interfaces cerebro-computadora (BCI, por sus siglas en inglés) representan un avance significativo en neurotecnología, al permitir la recuperación de funciones como el habla y el movimiento en personas con condiciones neurológicas diversas. Estos desarrollos generan opciones terapéuticas y promueven la inclusión en el ámbito de la rehabilitación.

Actualmente, el mayor desafío en salud cerebral está vinculado a condiciones como depresión, ansiedad, trastorno obsesivo-compulsivo y estrés postraumático. Estas problemáticas afectan ámbitos centrales de la vida, entre ellos la memoria, la toma de decisiones, la atención y la regulación emocional, y siguen siendo uno de los principales retos para la investigación y la atención en salud.

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Frente a este escenario, el equipo del Laboratorio de Neurofisiología Humana de la Escuela de Medicina Icahn en Mount Sinai propuso, en un artículo publicado en la revista Trends in Cognitive Sciences, una hoja de ruta para el desarrollo de una nueva generación de interfaces orientadas a las funciones cognitivas, con el objetivo de ampliar alternativas y contribuir al bienestar de quienes conviven con estas condiciones.

El reto de decodificar procesos complejos

(Imagen Ilustrativa Infobae)
Las condiciones como la depresión, ansiedad, trastorno obsesivo-compulsivo y estrés postraumático se presentan como los grandes desafíos actuales para la salud cerebral, según especialistas.

Mientras los primeros logros de las BCI se centraron en interpretar señales cerebrales asociadas a movimientos, las funciones cognitivas plantean una complejidad mayor. “Decodificar el pensamiento es fundamentalmente diferente de decodificar el movimiento”, resaltó Ignacio Saez, PhD, director del Laboratorio de Neurofisiología Humana en Mount Sinai, en el comunicado difundido a través de la plataforma EurekAlert!

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“Mientras que el movimiento se representa en una región compacta, estable y bien cartografiada del cerebro, la cognición no es así”, puntualizó. El trabajo destaca que los procesos ligados a la atención, la memoria o la emoción se distribuyen en redes extensas del cerebro, que además pueden reorganizarse en cuestión de segundos.

Por ese motivo, un mismo patrón de actividad puede adquirir sentidos completamente distintos según el contexto. Los autores afirmaron en el comunicado que identificar estas diferencias facilitará a científicos e ingenieros la adaptación precisa de las herramientas de la BCI motora para este uso cognitivo, al tiempo que subrayaron la necesidad de enfoques específicos y tecnologías flexibles para abordar condiciones de esta índole.

Sistemas inteligentes para intervención en tiempo real

Hombre con bata de laboratorio y gafas observando una proyección digital translúcida de un cerebro humano iluminado con actividad neuronal en un laboratorio.
Decodificar procesos cognitivos como la atención, memoria y emoción requiere tecnologías flexibles, ya que estas funciones se distribuyen en redes cerebrales dinámicas y cambiantes.

De acuerdo con los especialistas de Mount Sinai, la próxima generación de estas tecnologías no solo deberá interpretar la actividad cerebral, sino también intervenir de forma activa, siendo que los sistemas necesitan identificar con precisión estados cerebrales disfuncionales cuando surgen y adecuar la respuesta mediante neuroestimulación adaptativa en el momento exacto.

El objetivo, según detallaron, es crear sistemas de bucle cerrado, capaces de identificar cuándo se produce un patrón cerebral asociado a síntomas y actuar en el momento adecuado. “La revisión propone la cognición como la próxima frontera científica y de ingeniería, un desafío que implica unir dos campos que antes funcionaban por separado: la investigación en BCI, centrada en la lectura del cerebro, y la neuromodulación clínica, orientada a su estimulación. Las BCI cognitivas requerirán la integración de ambos en un sistema cerrado, capaz de ajustar la actividad cerebral en tiempo real”, afirmó el Dr. Saez.

Muchas de las herramientas necesarias ya están disponibles en los entornos clínicos y de investigación. Entre ellas se cuentan el registro intracraneal de actividad cerebral, la estimulación neuroeléctrica adaptativa y los sensores neuroquímicos de alta resolución, según detallaron los expertos. El desafío actual consiste en combinar estas tecnologías para conformar sistemas inteligentes, capaces de ofrecer tratamientos personalizados para condiciones cerebrales complejas.

Un campo en expansión y sus implicancias futuras

(Imagen Ilustrativa Infobae)
La nueva generación de BCI deberá detectar y responder a estados cerebrales disfuncionales con neuroestimulación adaptativa, buscando intervenciones en tiempo real y sistemas de bucle cerrado.

El interés en las aplicaciones cognitivas de las interfaces cerebro-computadora crece en paralelo al impulso comercial del sector tecnológico. Ahora se exploran nuevos usos para los sistemas ideados por las empresas que crearon tecnologías de restauración motora y del habla. El equipo señaló en un comunicado a través de EurekAlert! que la cantidad de pacientes con posibilidades de obtener beneficios —entre ellos personas con depresión, ansiedad, trastorno de estrés postraumático y diversas condiciones de salud mental— supera ampliamente a quienes padecen parálisis.

El proceso de trasladar estos avances del laboratorio a la práctica médica plantea desafíos adicionales . “La traducción de estos avances desde el laboratorio hasta terapias aprobadas dependerá tanto del progreso científico como de una estrecha colaboración entre investigadores académicos, clínicos y la industria para construir el hardware, los algoritmos y los mecanismos regulatorios que las BCI cognitivas de uso clínico requerirán”, señaló el Dr. Saez en el comunicado institucional.

Según el Nash Family Center for Advanced Circuit Therapeutics, detectar actividad tanto en regiones corticales como subcorticales prueba “el carácter distribuido y dinámico de la toma de decisiones humanas”, ya que estos avances posibilitan comprender cómo actúa el cerebro en condiciones diversas y aplicar inteligencia artificial para detectar patrones asociados a diferentes condiciones, sentando la base para una nueva aproximación al abordaje de desafíos en salud mental y neurociencia clínica.

Perspectivas de futuro en neurociencia y salud

(Imagen Ilustrativa Infobae)
La integración de múltiples tecnologías y la colaboración interdisciplinaria son claves para trasladar los avances en interfaces cerebro-computadora cognitivas a terapias clínicas validadas y reguladas.

La integración de distintas tecnologías y conocimientos plantea una oportunidad para la salud y la investigación interdisciplinaria. Según se detalla en el estudio original, “la integración de estos enfoques en sistemas adaptativos podría permitir restaurar funciones mentales y construir un puente entre la neurociencia de sistemas y las neuroterapias de próxima generación, capaces de monitorizar y modular la cognición humana en tiempo real”.

El desarrollo de terapias que apunten a recuperar funciones cognitivas podría generar un impacto a futuro, ampliando las alternativas para quienes viven con condiciones que afectan su vida cotidiana. El éxito de esta hoja de ruta dependerá de la solidez de los procesos de investigación, la colaboración entre múltiples áreas del conocimiento y estándares de validación y regulación.

Como concluyó el Dr. Saez en el comunicado institucional, “el campo se encuentra en un punto de inflexión, y los avances recientes hacen factible pensar en interfaces diseñadas específicamente para intervenir en funciones cognitivas, no solo motoras”.

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